miércoles, 10 de septiembre de 2014

Los sueños en el análisis de conducta

Desde la neurología el sueño es una actividad cerebral, se detecta mediante el electroencefalograma, es lo contrario al estado de vigilia y su origen aun se desconoce. ¿Qué es? ¿Por qué se produce y de la forma que  lo hace? Son preguntas que las futuras investigaciones tendrán que responder además de decirnos el porqué son accesibles solo a las personas que los tienen, sin embargo el misterio que los sueños conllevan han producido creencias en muchas personas en el sentido de que son premonitorios o vaticinan algún hecho, cosa que de ninguna manera ha sido probada.
Para el análisis de conducta  los sueños son eventos privados al mismo nivel que el pensamiento, la imaginación o el recuerdo, no se necesita saber su origen (ese trabajo le corresponde a los neurólogos, por ahora) para saber que responden a los mismos principios que rigen las relaciones entre la persona y su entorno.  Bajo este enfoque, los sueños no causan ni explican la conducta, ni son premonitorios de nada, pueden ser considerados como estímulos antecedentes juntos con los pensamientos que hablan de ese sueño, para que haya una conducta relacionada que después será reforzada. Pondremos un ejemplo para que se entienda mejor. Ante el hecho “ayer soñé con un amigo que está lejos, voy a llamarlo” muchos podrían pensar que este sueño bastaría para coger el teléfono y hacer una llamada a ese amigo que está en otra región. Sin embargo el sueño puede ser un antecedente para pensamientos del tipo ¿Cómo estará mi amigo? ¿Estará bien de salud? Lo que animaría a la persona a levantar el auricular y llamar a ese amigo que tanto se extraña. Pero dependerá de la contestación del amigo (no de un próximo sueño)  para que se repita mi preocupación y mi llamada a él, en términos de amabilidad, que su contestación denote alegría, que agradezca la llamadas que le hacemos, etc., si esto ocurre así es más probable que la próxima vez que soñemos con nuestro amigo, lo llamemos y no se deberá a que soñamos con él.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Dónde está la conducta?

Si nuestra concepción del mundo y sus problemas, explica que el  hombre sea poseedor de conductas, como un organismo que está “lleno” de emociones, sentimientos, pensamientos y creencias, y que estos digamos, eventos cognitivos explican la conducta de una persona, necesariamente se va a llegar a un punto en donde la responsabilidad y la culpa del evento conductual, recaerá sobre la persona, de esta manera decimos muy a menudo “es irresponsable” “es un  sádico” “es un psicópata” “es un niño malcriado” “caprichoso” etc. ¿Es esto humanizar a la persona? Creo que no. Si por el contrario decimos que la conducta, la responsabilidad y la culpa no están “dentro” del organismo, si no en la sociedad, cambiamos al sujeto de la culpa, del hombre a la sociedad.
La conducta per se, no es un atributo o propiedad esencial de la persona ni del ambiente o sociedad, por este motivo no está ni dentro ni fuera del organismo. La conducta es una propiedad relacional, que se da de la interacción entre el organismo y el ambiente en que desarrolla, es siempre verbo y acción.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Practique el aprendizaje

Cuando se trata las dificultades de aprendizaje, como las dificultades de lectura,  escritura entre otras, la perspectiva conductual ayuda más que la comprensión y  explicación de las mismas, ya que se centra en la intervención directa, desde la etiología, si definimos el aprendizaje como procesos asociativos entre estímulos y respuestas que se da en una secuencia con resultados y objetivos que se demuestren de cierta forma, y que, siendo procesos con secuencias se necesita hacerlo una y otra vez hasta que se adquieran y realicen, podemos decir que los problemas de aprendizaje se deben, más que un déficit a nivel cognitivo, social o histórico, a un déficit en la práctica de esa conducta que se quiere aprender, el niño no aprenderá si no práctica lo necesario. Por ejemplo cuando el niño en los primeros años de primaria, digamos 6  a 10 años debe aprender de “memoria” la tabla de multiplicar ¿Qué implica esto? ¿Que la memoria debe aumentar con la edad y esperar que desarrolle para que se la llegue a aprender? ¿Hacer sobre la marcha y de memoria después de la pregunta  los cálculos mentales sobre los procesos de multiplicación?  ¿Practicar frecuentemente de acuerdo a cierta secuencia y orden, de menor a mayor la tabla de multiplicar?. La primera opción haría demorar mucho el proceso de enseñanza aprendizaje. La segunda llevaría a error al niño porque tendría que hacer los cálculos después de la pregunta, muchos niños que saben el procedimiento de una operación matemática fallan en el resultado por que precisamente se equivocan en multiplicar, porque lo hacen usando sus dedos o mentalmente y demoran mucho. La tercera opción permite que la práctica frecuente y la experiencia directa y repetitiva le hagan quedar los datos en su memoria, todos debemos saber de memoria la tabla de multiplicar, pero este componente cognitivo tiene siempre su correlato conductual en la práctica frecuente  y la experiencia en procesos lúdicos y directos cuando se hacen compras en el mercado o tiendas en compañía de un adulto que lo guie. Si tiene un niño que falla en la tabla de multiplicación, hágalo practicar frecuentemente, no se olvide de reforzarlo para que lo vea como divertido.

domingo, 27 de julio de 2014

Principio de Premack

Cuando los padres le dicen a su hijo “si terminas la tarea a las 4.00 podrás ir a jugar fútbol con tus amigos” es un claro ejemplo de que los padres – sin saberlo- están aplicando el Principio de Premack. Como uno de los objetivos de este Blog es que sea entendido por los legos del tema más que por psicólogos que tal vez se aburran cuando me lean, voy a definir el principio que Ud. padre de familia que me lee aplica sin saberlo- dicho sea de paso, no tiene por que saberlo tampoco. “Una conducta que se hace con mucha frecuencia de manera “libre o espontanea” puede ser usada como reforzador para que aparezca una conducta nueva o aumente una conducta que aparece de vez en cuando.

En el ejemplo indicado los padres usan el juego de fútbol de los niños como reforzador para que la conducta de “hacer tarea” se mantenga todos los días.

miércoles, 23 de julio de 2014

La intensidad del estimulo

Hay muchas leyes o principios que se aplican en el aprendizaje de conductas –ya escribiré en un próximo articulo si hay o no diferencia entre una y otra – lo que pretendo en mis artículos - y me perdonaran el atrevimiento-  es llegar explicar a quienes me leen, que la conducta humana en su mayoría, está establecida por principios naturales, no al azar ni a la voluntad, si la ciencia psicológica no nos ayuda en este intento, realmente no pasaría de ser más que una disciplina descriptiva, interpretativa y subjetiva  post facto. Una de estos principios es el de la acumulación de intensidad del estimulo que se le presenta a la persona, algunas tendrán más efectividad que otra dependiendo del organismo y su genética. La llamada “Ley de sumación” nos dice que si dos estímulos por separados no tienen la suficiente intensidad para  desencadenar una respuesta, si sumamos ambos puede llegara a ocasionar tal respuesta. Ya que permanente el organismo está en constante relación con estímulos, una forma de entender esta intensidad del estimulo en términos positivos, seria de presentar el estimulo verbal de manera tal que explique sus consecuencia, ya que en condicionamiento operante esta consecuencia es también estimulo para otras conductas. Tomando el ejemplo del artículo anterior: si un padre le pide a su hijo tender la cama después de levantarse por las mañanas y  después lavarse los dientes y cada una tiene consecuencia que no provocan respuestas en el niño, se puede sumar ambas consecuencias, digamos “si no tiendes tu cama diariamente perderás una hora de televisión diaria y si no te lavas los dientes perderás una hora de juegos de video.” Sumando ambas consecuencias la aparición de la respuesta es más probable. Otro ejemplo: si una persona está en una habitación cerrada y se le provoca calor ambiental, la persona puede soportarlo tal vez por flojera de levantarse a abrir la ventana, pero si le proporcionamos además del calor, un olor nauseabundo, es más probable que la conducta de levantarse abrir la ventana se presente más rápidamente. Como podrán darse cuenta los lectores de mis artículos y las personas relacionadas con la psicología conductual, la intensidad del estimulo así entendendida establece el reforzamiento negativo, es decir la persona tendera en lo posible hacer la conducta para evitar la consecuencias adversas. 

lunes, 21 de julio de 2014

¿Por qué se repite la petición a los niños?




En la práctica clínica de la modificación de conducta, muchos padres me preguntan en la consulta ¿Por qué tengo que repetir la orden a mi niño varias veces para que haga tal o cual cosa? ¡Nunca o pocas veces lo hace a la primera!  Les explico que es una cuestión de historia de reforzamiento, si el niño ha sido reforzado anteriormente cuando ha emitido una conducta, es más probable que realiza la conducta y la haga habitual. Ese es el primer principio, sin embargo, la instigación es necesario en niños que aun no han establecido una conducta habitual, en tal sentido la latencia es un principio que existe en aprendizaje y es la relación entre la intensidad del estimulo y el tiempo que tarda la emisión de la respuesta. Así, a menor intensidad del estimulo la respuesta demorara mas en presentarse y a mayor intensidad del estimulo en menor tiempo aparecerá la respuesta. .Ejemplo: Si un padre pide hacer una tarea al niño y este no hace caso a la primera, el padre gritara la orden a la segunda o tercera vez (fuerte intensidad del estimulo) y el niño lo hará inmediatamente (respuesta emitida). Lo negativo de esto es que puede volverse habitual esta relación y establecerse que el padre se verá reforzado  a gritar para que el niño haga las cosas y el niño se verá reforzado  negativamente a hacer las cosas, puesto que lo hará por evitar el castigo ( a menudo después del grito paternal viene la acción).

lunes, 23 de junio de 2014

Un síntoma por otro.

O como me gusta decir, una conducta por otra. Desde el punto de vista de la clínica, el síntoma es la expresión de una enfermedad, ya sea esta física o psicológica, pero tiene siempre inmerso el carácter interno del conflicto subyacente, dicen que combatiendo el síntoma, no se combate el conflicto o la enfermedad, ya que esta puede desarrollar otros síntomas, ahí es donde dicen se produce una sustitución de síntomas. Si le damos a un paciente una aspirina o una pastilla para la gripe, esta hará disminuir las molestias, pero no la gripe. El que quiere trasponer este modelo medico al psicológico muy a menudo se equivoca.. Los síntomas en psicología no se sustituyen como si fueran un grupo sistemático, en el peor de los casos aparece otro síntoma de conducta producto de un inadecuado manejo conductual. Ya que la conducta al ser un aprendizaje es normal que la persona al enfrentarse a nuevas situaciones exista una adecuación a las mismas. Este síntoma que aparece no es dependiente del “conflicto conductual”, si no de la contingencias o condiciones que la mantienen.

Caso 1. Carla es una abogada de 50 años en proceso de divorcio, este problema le provoca “ansiedad” manifestada por aceleraciones cardíacas, ruborizaciones, y  preocupación constante cada vez que habla con su esposo. La terapia de conducta le ayudo mucho en disminuir esos “síntomas” hasta desaparecer las aceleraciones cardíacas y ruborizaciones, sin embargo mostró posteriormente irritación con sus hijos ya mayores en situaciones que no podía desarrollar una de sus pasatiempos favoritos, la pintura, no había materiales y era una molestia el ir a comprar por que la tienda en donde vendían esos materiales quedaba muy alejada de su casa. Estas irritaciones permanecieron alrededor de dos semanas en donde discutía con sus familiares y daba a pie para que se siga quejando de su divorcio y que no era querida ni comprendida. Carla pensaba que esa emoción desagradable era producto de su “frustrado matrimonio” y su soledad. Se le instruyo a sus hijos que ignoraran  esas manifestaciones de la irritabilidad y que le dieran la atención debida cuando si tenía sus materiales y pintara. En Resolución de Problemas se le instruyo a Carla que comprara los materiales para largo tiempo y que no tenga la necesidad de salir de casa sin motivo, las irritaciones desaparecieron por completo para estas situaciones.

Caso 2 Jhonatan es un niño de 9 años de padres separados, que traía anotaciones en su agenda del colegio de dos a tres veces por semana porque no atendía las clases. Aunque tenía buenas notas, se decidió aplicar un programa de economía de fichas y costo de respuesta  para disminuir esas anotaciones y tenga más atención a las clases, reforzándolo con juegos en las computadoras y horas adicionales de TV. Las anotaciones disminuyeron a cero en tres semanas, sin embargo Jhonatan mostró verbalizaciones inadecuadas a su madre que nunca había hecho “eres mala madre” “tengo derechos” “quiero irme con mi papa”  cada vez que debía hacer la tarea en casa, la madre contestaba explicándole los hechos y la obligación que tenia el en hacer esas tareas. Se le instruyo a la madre que incluyera esas verbalizaciones en el costo de respuesta cada vez que Jhonatan le diga esas palabras. Y le reforzara cuando el exigiera de buenas maneras sus derechos. Esas verbalizaciones inadecuadas desaparecieron de inmediato a la primera semana y hasta la fecha no ha vuelto a presentarlas.

En ambos casos los síntomas que aparecieron después o en el transcurso del tratamiento se debieron a una adecuación y posterior reforzamiento de los familiares en el primer caso y el de la madre en el segundo caso, pero de ninguna manera  a los problemas que se trataron. La prueba empírica de esto es que manejando las circunstancias esos síntomas desaparecieron.  


FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...