sábado, 19 de abril de 2014

Actividades que sirven como reforzadores

Una actividad divertida siempre puede servir para reforzar una conducta que se intenta  repetir o incrementar,  su eminencia o espera puede mantener la conducta que se quiere. Un estudiante puede estudiar para un examen para después irse de fin de semana, un niño puede salir a jugar futbol siempre y cuando termine su tarea, como verán sirve como reforzador. Además de servir para establecer responsabilidades en los niños y jóvenes, sirven para incrementar conductas son menos intrusivas. Y no solo en niños y jóvenes, sino en adultos sirven como autorefuerzo: un ejecutivo trabajara hasta más tarde porque después irá al bar con sus amigos a tomarse unas cervezas. Un vendedor se podrá poner un límite o tope en sus ventas para después irse de vacaciones con su familia. Para saber si esas actividades son tan reforzantes como un reforzador tangible hay que observar que actividades les gusta hacer o si no podemos preguntarles que les gusta.
Hay que tener cuidado con las actividades que pueden parecer placenteras o agradables a los niños y jóvenes por que estos pueden decir que si es agradable solo para complacer a los padres, para después dejarlos a media hacer. Si un joven acepta que se le inscriba a una clase de guitarra después de sacarse buenas notas, puede dejarlo a mitad del curso. Para evitar esto es bueno observar que es lo que hacen más seguido y les agrada, y no solamente en lo que dicen que les agrada. Si a un niño le gusta las motos, es mas que seguro que dará muestras de ellos, viendo programas de televisión, revistas de fotos, recortara gráficos de motos de los periódicos y así por el estilo.
Sin embargo puede pasar también que mostrándole una actividad nueva, la persona “enganche” con ella y empiece a gustarle. Aquí les dejo algunas actividades que dependiendo de la edad y del sitio puede aplicarse con niños y jóvenes, siempre teniendo referencia a Sulzer y Mayer (1974).

Minutos de juegos libres, tiempo para oír cuentos.
Visita al zoológico
Deportes, limpiar la pizarra, ayudar con el recojo de cuadernos
Acostarse tarde
Visita a granjas, al hospital, al parque
Tiempo de dibujos, caricaturas, gimnasio, piano
Talleres de música y deportes.
Más minutos de recreo, hacer muñecos.
Convertirse en ayudante de la clase.
Ayudar a calificar los cuadernos o exámenes.
Uso de teléfonos, radios, juguetes en clase.
Ver animales, dejar que hagan sus listas de actividades
Salir antes de tiempo, entrar después de unos minutos del recreo.
Tiempo libre en artes
Andar sin zapatos, hacer rompecabezas
Cantar, representar un acto, tocar tambor, gritar
Colorear, cortar con tijeras, jugar con tizas, plastilinas.
Jugar con agua, piscina, juego de globos.
Jugar con perros, gatos u otra mascota
Ver libros y revistas
Ir a comer, pasear en el centro comercial
Ensartar cuentas, jugar con un imán, pistolas de agua.

Para jóvenes adolescentes
Oír discos, radio, bailar, reunirse en grupos de su edad
Hablar con sus amigos,
Tiempo en clase para hacer la tarea para que las haga en su casa
No tener que hacer un examen, postergarlo
Ayudar a aprender a niños o jóvenes mas pequeños
Calificar exámenes de niños pequeños
Leer revistas para jóvenes
Talleres de música y baile en grupo
Salir de  clase más temprano
Trabajar con modelos y artesanía.
Revista de deportes, automóviles carreras
Jugar ajedrez, damas, juegos de salón
Jugar billar, ping pong y otros.





viernes, 18 de abril de 2014

Lista de reforzadores sociales

Como una respuesta a la crítica que dice que a los niños no se les debe “pagar” o darle algo por “lo que tienen o deben de hacer” los reforzadores sociales hacen lo suyo, que es el servir como reforzador al presentarse la conducta ¿Alguien podría decir que no se le debe decir ¡muy bien¡ a un niño cuando hace una conducta adecuada? Los reforzadores sociales tienen la misma función que los reforzadores comestibles o tangibles, incluso que el dinero para algunos adultos, ya que las felicitaciones de un supervisor o jefe puede ser muy efectivo en muchos casos. Los reforzadores sociales son muy efectivos  incluso en aquellos casos de conducta grave, hay mucha literatura que nos dice de la efectividad de por ejemplo: la atención,  sonreír y asentir ante un niño o persona cuando  la conducta es la adecuada. Aquí le dejo algunos que pueden aplicar a sus hijos niños y jóvenes:
Sonrisas, cosquillas
Palmadas en la cabeza y hombros.
Abrazos, guiños de ojos, besos
Señal de aprobación, ser mecida
Toque en la mejilla, ser sentado en la pierna
Comer con los niños
Asistencia
Decirle bonito, bueno, grandioso, perfecto, muy bien, fantástico
Increíble, maravilloso, excelente
Insuperable, me gusta eso ,eso es acertado, admirable,
Lo hiciste muy bien
Estoy orgulloso de ti
Eso está bien, eso fue muy amable, asentar con la cabeza
Debería mostrarles esto a tus padres (o profesora)
Te felicito
Lo estás haciendo mejor
Mucho mejor
Bue trabajo
Otros que demuestren interés y atencion
Para jóvenes
Reírse con él, reírse con el (no de él)
Sonrisas
Asentamiento con la cabeza
Guiños de ojos
Señal o gesto de aprobación
Orientar la mirada directamente al rostro
Asistencia cuando es requerida
Comentario positivo cuando hacen acto de presencia
Palmada en la espalda
Apretón de mano
Decirle: muy bien, perfecto, muy bien hecho
Sorprendente, admirable, estoy de acuerdo
Buen trabajo, fantástico, excepcional, muy bien contestado
Buena idea, fantástico
Increíble, eres creativo, innovador, continúa así
Poco a poco nos vamos a acercando
Vea como ha mejorado, usted es casi un experto en esto
Ud ha trabajado admirablemente.
Usted es muy paciente, eso es un buen trabajo
El interés que demuestra es notable
Es el mejor trabajo que he visto hoy
Lo que ha hecho es muy encomiable.
Otras que demuestren interés y aprobación.



jueves, 17 de abril de 2014

Estímulos reforzadores para niños y adolescentes

Cuando atiendo a los padres de familia que vienen a consulta y los preparo para un programa conductual, siempre les hago una pregunta clave para iniciar el reforzamiento ¿Qué cree Ud que le guste a su niño que podamos usar como reforzador? Algunos contestan sin titubear, pero la mayoría se queda pensando un buen lapso, lo que me lleva a la siguiente pregunta ¿le gustan muchas cosas? Ante la afirmación, requiero que me digan lo que más le gusta, y siguen las dudas. Les aclaro que existen reforzadores comestibles, como golosinas, reforzadores tangibles como un regalo, reforzadores sociales como ¡muy bien¡ y reforzadores de actividad como juegos etc.  Sulzer y Mayer (1975) proponen algunos estímulos reforzadores que en la práctica se usan, y puede llegar a ser atractivo  para los niños y jóvenes. Me salteare los reforzadores comestibles ya que estos pueden ser lo que le guste comer a sus niños. Algunos padres pueden intentar aplicar estos reforzadores a sus niños. Veamos algunos:


Reforzadores tangibles              
Para niños        
Muñecos
Cometas
Lápices,
Marcadores
Canicas
Libros para colorear
Rompecabezas
Cuadernos
Papel de colores
Televisión
Computadora
Juegos de play
Globos
Fichas de colores
Revistas cómicas
Silbatos
Carritos de juguetes
Skate
Insignias
Anillos de juguetes
Estrellas doradas
Globos
Notas positivas
 Otros






Para Jóvenes o adolescentes
Revistas deportivas  
Dinero
Posters
CDs
Libros de bolsillos
Llaveros
Cadenas
Cartas
Calcomanías
Insignias escolares
Ropa
Zapatos
Carteras
Juegos de maquillajes
Agendas
Diarios
Instrumentos musicales
Boletos para conciertos
Boletos para juegos deportivos
Otros














lunes, 3 de marzo de 2014

Generalización

A Ud. le gustaría que su hijo se comporte educadamente en toda situación, que salude “buenos días” siempre a cualquier persona, o que mire de frente a los ojos siempre independientemente de con quién esté hablando, que responda o pronuncie la “rr” ante la consonante R, r, pero también ante las diversas formas de esa consonante, como R, r. Que juegue igual de divertido con un grupo de niños que con otra clase de grupo de niños. Que pare lo que está haciendo, cuando alguien le diga  ¡¡¡No¡¡¡¡. También le gustaría a Ud. mismo  hacer un buen análisis en diversas situaciones ya sea en su trabajo o en su vida familiar, o al menos, un análisis que se acerque a lo correcto, por ejemplo: Un medico querrá hacer un buen  diagnostico basado en el análisis correcto de síntomas que veces puede ser únicos y otras veces diferentes pero con ciertas características de otros síntomas, de hecho su equivocación podría traerle problemas a su paciente.
Pues esta es la definición conductual de la generalización (Becker 1975) “Cuando una persona responde ante un estimulo nuevo, de la misma forma que ante un estimulo previamente enseñado que tenga alguna de las mismas características se llama generalización”
Así ocurre en los ejemplos antes mencionados. Un niño saluda siempre cuando entra en cualquier ambiente, mira de frente cuando habla a su profesor y a sus compañeros de aula, pronuncia la consonante “rr” ante la palabra “rata” o “perro”. Cuando un medico aprendió en su internado viendo a otro médico que ciertos síntomas orientan hacia un diagnostico y acertó, y él hace lo mismo cuando se encuentra con otro paciente con los mismos síntomas acertando también. Todos ellos han tenido respuestas generalizadas o conducta generalizada. Como un plus les diré que si el mismo medico se encuentra con otro paciente que tiene los síntomas parecidos pero no idénticos que el paciente anterior y acierta nuevamente con el diagnostico, estaría haciendo una conducta discriminativa, lo que tratamos en el artículo anterior.
Es positivo que se le enseñe a los niños a responder con conductas generalizadas, ya sea en la enseñanza aprendizaje y “formación de valores” y en algunos aspectos de su educación, aparte obviamente de las conductas discriminativas que también son importantes.
Esperar que los niños y las personas generalicen sus conductas naturalmente es una espera que no tiene éxito porque no se da comúnmente, así que no lo dejemos a la suerte o a la voluntad de la persona. Saber generalizar naturalmente es la excepción, no la regla, así que hay que enseñarle, tanto en el caso de niños como en adultos. Pero la enseñanza no se da solo en el consultorio, hay que también ampliarla a la escuela y en el hogar, para eso, lo que hago en el consultorio es enseñarle hacerlo a los profesores y a los padres o cuidadores de los niños, para que el cambio se dé en la escuela y en la casa.
Para que el cliente – adulto o niño – responda igual a dos situaciones diferentes, lo que hago es recalcar las situaciones comunes que existen en esas dos situaciones, por ejemplo podemos empezar a enseñarle a Juancito a mirar a los ojos a niños de su misma edad, como Juancito es varoncito, se le enseña a mirar a los ojos a todos los varoncitos, empezando con sus amigos Pedrito y Matias, ampliando la enseñanza a varios amiguitos del salón –todos varoncitos- para después, luego del reforzamiento adecuado, ampliar a las mujercitas y así después pueda mirarle a los ojos cuando habla con adultos. Para esto se le hace saber al niño que Pedrito y Matias tienen ambos su misma edad, comparten los mismos juegos, van en la misma movilidad a sus respectivas casas etc., el entrenamiento al profesor va por ese camino, para que haga saber a Juancito las similitudes entre Pedrito y Matias, incluyendo el color de cabello, ojos y estatura. Hay varias técnicas para enseñar generalización a los niños ya adultos. Lo importante es recalcar que cuando se enseña una conducta debe haber control de estímulos, control que debe perderse paulatinamente cuando existe ya la generalización, ya que el niño o adulto debe aprender a comparar situaciones por si misma ya sin control de ningún orden.

Como siempre le digo a los padres y clientes que vienen a consulta, la paciencia y la constancia es clave en el aprendizaje, dependiendo del sujeto y su historia de aprendizaje, las condiciones ambientales que este se ha dado y su adaptabilidad al reforzamiento,  el tiempo variara, unos aprenderán más rápido que otros, pero al final todos aprenden.

martes, 25 de febrero de 2014

Como enseñar conducta discriminativa


Espero que los ejemplos dados en el artículo anterior hayan servido para esclarecer que es una conducta o respuesta discriminativa, los ejemplos prácticos y de la vida cotidiana que di, creo que es suficiente para poder entender la  como se da en los hechos la conducta discriminativa. Dijimos que para que la conducta discriminativa se dé debe caer bajo el control de estimulo. De una forma práctica, básicamente, el reforzamiento es el principio conductual base para cualquier aprendizaje de conducta, independientemente de que esta conducta sea adecuada o no, es decir, la conducta “buena” o “mala” se aprenden bajo los mismos principios del reforzamiento. Dicho sea de paso, como dijo Skinner, la conducta castigada,  deja de lado la situación propicia para enseñarle al ser humano el aprendizaje mediante el reforzamiento.

Ahora bien, para que la conducta discriminativa se dé, esta, debe estar reforzada diferencialmente dentro de una situación experimentada y en ejercicio. Si la situación no está en ejercicio no debe ser reforzada. Por ejemplo: Cuando un niño escucha el timbre de la puerta y va corriendo, este ve que al abrir la puerta se encuentra con una persona que demuestra que esta ha tocado el timbre, el padre le dice ¡bien hecho! Esta situación es en ejercicio, lo demuestra el hecho de que otra persona está al abrir la puerta y el timbre es el aviso de abrirla, y la conducta del niño ha sido reforzada por el “qué bien” del padre. No sería en ejercicio (o vigor) si el timbre no suena y el niño abre la puerta y obviamente no ve a nadie y el “que bien” del padre no aparece. Por lo tanto la conducta del niño de abrir la puerta no es reforzada por el “que bien” del padre, si abre la puerta sin sonar el timbre.

Esto nos lleva a explicar que, para  que la conducta sea reforzada diferencialmente se hace dos operaciones básicas, usando el ejemplo anterior diremos entonces. Uno, se refuerza “que bien”  cada  vez que suena el timbre y abre la puerta. Dos no se refuerza cuando el niño abre la puerta sin sonar el timbre. Esta es una de las formas en que podemos reforzar en casa una conducta discriminativa. Por lo general los padres hacemos esto sin darnos cuenta. Si ponemos un ejercicio social más común, como el racismo, diremos que: ponemos atención (que sirve como refuerzo) cuando nuestros hijos nos cuentan de sus compañeritos del colegio de buena familia o los que tienen la piel clara. Y retiramos (no se refuerza) la atención cuando nos cuentan de algún niño con piel oscura. Si esta situación se da repetidamente dentro del ambiente familiar y en simultáneo, estaremos enseñando a nuestros hijos que si quieren nuestra atención debe contarnos de sus amigos de piel clara. En otras palabras hemos reforzado diferencialmente la conducta verbal de contarnos solo de una cierta clase de niño.

Por lo tanto el niño conforme crezca discriminara las condiciones de lo que cuente al padre (niños de tez clara, de buena familia) para que se dé la conducta adecuada (la atención que el requiere). En muchas situaciones diarias se dan este tipo de aprendizaje.

Los estímulos aversivos enseñan talvez más rápido la conducta a discriminar, por ejemplo si los compañeros del colegio de José se burlan de él, cuando entra al baño de mujeres, esto le enseñara a discriminar la próxima vez en que puerta fijarse. Aunque los estímulos aversivos tienen este poder, no es recomendable usarlos ya que pueden ocasionar agresión, resistencia o escape de la situación, que como dije líneas arriba, podemos aprovechar para enseñarle mediante reforzamiento. Claro que los amiguitos de José no saben esto, pero la orientación de la profesora en el momento dado servirá para evitarle a José otro momento de vergüenza o disgusto.

Para desarrollar las habilidades cognitivas se usa el mismo procedimiento, reforzando ante la respuesta correcta, clasificando grupos, dando la respuesta correcta, siguiendo un procedimiento. Todas estas situaciones son reforzadas diferencialmente ante la respuesta o conducta apropiada, no reforzando las que no lo son.

Hay otras varias formas de aprendizaje de conductas discriminativas pero son mas técnicas, creo que las descritas hasta ahora, pueden ayudar a los padres en cierta medida a enseñar las conductas correctas discriminando cuales son las incorrectas mediante el retiro del reforzamiento.

Conducta discriminativa


La conducta es discriminativa cuando la persona ha respondido de modo distinto a estímulos diferentes. Vamos a poner un ejemplo: Rosita de cuatro años corre a tratar de abrir la puerta cuando suena el timbre del teléfono, no ha podido discriminar el sonido de la puerta al del teléfono.  Cuando Andrea de año y media llama papá a todo varón que ve, aun no ha discriminado la cara de su papá de las de otros hombres

En otras palabras, para que haya conducta  discriminativa, un estimulo que en este caso se llama estimulo discriminativo produce una respuesta especifica, y otros estímulos, también con características discriminativas provoquen respuestas diferentes. En el caso contrario, las personas racistas tienen ciertas respuestas específicas ante una persona de raza diferente. Dependiendo de la raza, que servirán de estimulo discriminativo, tendrán diferentes respuestas de acuerdo a la raza que se enfrenten en ese momento.

Cuando una respuesta se da siempre ante un estimulo discriminativo, decimos que cayó bajo el control de ese estimulo. Pero esta relación no es directa como causa y efecto, parecería que fuera así, pero no lo es, no es lineal, no es que una cosa cause a la otra, la relación solo es probabilística, es decir hay probabilidad de que en el  futuro se presente este estimulo y la persona responda de una manera dada, y la probabilidad aumenta o disminuye en la medida de que en el pasado las respuestas emitidas ante ese estimulo especifico haya sido o no reforzada.

Para que haya discriminación la respuesta debe estar bajo control de estimulo muy fuerte y poderoso, si no, se quedara solo en señal, sin respuesta. Cuando suena el teléfono, no siempre vamos, esperamos que alguien lo conteste, o cuando estamos ocupados o cansados o con sueño dejamos que suene, en este caso el timbre del teléfono como estimulo discriminativo no ha sido poderoso para mí, o en todo caso, otros factores están interviniendo en mi posible respuesta de ir a contestar el teléfono, como puede ser el cansancio, sueño o alguna imposibilidad física.

Es importante hacer el análisis conductual de porque no se da una respuesta  después de un estimulo discriminativo, debido a que puede ser por cuatro motivos:

 Uno, se deba a un poco o escaso control de estimulo.

Dos, a que la respuesta no esté dentro del repertorio conductual de la persona que deba hacerlo, por ejemplo si la señal de alarma de su casa es un aviso a su familia para salir caminando en fila sin correr, bajar la escalera hacia la zona de seguridad, llevando la mochila salvadora,  y si su hijo menor no se forma ni baja la escalera lentamente si no corriendo, es porque esa conducta no ha sido enseñada, puede existir la alarma de emergencia, que es el estimulo discriminativo, pero no la respuesta deseada que caiga bajo su control, se le debe enseñar y reforzar, de esta manera el estimulo timbre será por sí sola después de reforzarla, la señal de alarma y aviso de bajar la escalera y hacer todo lo demás.

Tres: que otros estímulos provoquen otras respuestas que interfieren con el estimulo discriminativo por ejemplo si Ud. le indica a su hijo mediante un estimulo verbal “ahora” que debe recoger la mesa después de almorzar, y el no lo hace porque está escuchando música en sus audífonos, la música puede ser el estimulo discriminativo que está interfiriendo con la conducta de recoger la mesa, en este caso hay que adaptarlo a la señal verbal para que aprenda a eliminar los estímulos que interfieren con su obligación de recoger la mesa.

Cuatro Si la conducta deseada está en la historia conductual del niño pero no la hace ante el estimulo, puede deberse también a que ha sido pobremente reforzada en el pasado o también ha podido ser castigada en algún momento. Por ejemplo si decimos que ante una señal todos los alumnos deben pararse, pero Juanita no lo hace porque  el profesor anterior la castigo por pararse en algún momento. También aquí lo que se debe hacer es reforzarla cuando se pare a la señal discriminativa.

Para finalizar y poder entender parte de lo escrito, diremos que la generalización de la respuesta de un adolescente que contesta mal a sus padres, debido a que ha generalizado esa respuesta, que utiliza con sus amigos, es un caso que necesita el aprendizaje de la discriminación. De ahí el valor práctico y elemental de enseñarle discriminar a las personas, es casi una necesidad natural, no podemos responder de la misma manera a estímulos diferentes, tal vez iría incluso en contra de  nuestra supervivencia, la cuestión se complica socialmente si la respuesta cae bajo el poder de un estimulo discriminativo racial lo que configuraría el racismo como lo conocemos. En el próximo articulo desarrollaremos cómo se desarrolla este control de estimulo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Como se convierten los estímulos en reforzadores



La historia conductual de una persona es clave para saber si un estimulo será  un reforzador, un estimulo puede ser que no tenga el efecto reforzante que queremos en un programa conductual. Este efecto reforzante se da cuando  su probabilidad de aparición va de la mano con la emisión de la conducta. ¿Por que decimos que la historia conductual, o para ser más exactos, la historia de reforzamiento es clave para saber si un estimulo será reforzante? porque esa experiencia directa y relacional con ese estimulo lo preparara para tener una respuesta negativa o positiva en el tratamiento. Veamos si con un ejemplo se entiende mejor. Claudita de tres años rechaza constantemente la comida, para su mama es un problema porque puede poner en riesgo la salud de la niña, por más que se le alaba y festeja cuando recibe un bocado, no recibe otro después de un lapso largo. Vemos que la alabanza y los aplausos no tienen el efecto reforzador para Claudita en el momento del almuerzo. Se le pregunta a la madre si es la única oportunidad en que la alaban y festejan sus gracias, ella responde que no, que Claudita está acostumbrada a que le festejen cualquier tontería (Sic), que por lo general llama la atención con sus travesuras para ver la sonrisa de la gente. En este caso es fácil ver que la alabanza que se le hace no es reforzante, por lo que se debe de extinguir las alabanzas que se le hace a Claudita cuando hace cualquier travesura, mantener esta extinción por un tiempo, y hacerle festejo solo cuando almuerza, de esta manera la alabanza y el festejo se centrara solo cuando pruebe comida y dará el resultado reforzador que se desea.
Para los jóvenes de más edad funciona igual, Javier es un adolescente de 12 años que se resiste a hacer su tarea de forma adecuada de buen humor y lo hace a menudo con resistencia. Se usa las alabanzas también cuando lo hace, pero la madre no ve que tiene buenos resultados. En este caso muy común que se ve a diario, lo que da resultado es presentarle la alabanza que puede ser “muy bien Javier buen trabajo” en momentos que se hace una actividad reforzante junto a él. Como por ejemplo jugar pelota, en la computadora, en el parque, o alguna otra actividad que se haga en familia. Con el paso del tiempo la alabanza por si sola surtirá el efecto reforzante por si sola. Se le pidió a la madre que le dije “muy bien” cuando jugaban con él en su amplio jardín, cuando juagaba con su hermano y su padre, cuando ganaba un juego en la computadora, y se le suprimiera la alabanza en el momento de hacer su tarea. Al cabo de quince días, Javier respondía con menos mal humor cuando le pedían que haga la tarea y le decían muy bien cuando se sentaba en el escritorio. Al cabo de un mes y medio, el mal humor en el momento de hacer la tarea desapareció aunque si mantenía la resistencia pasiva. En este caso el tiempo le dio el poder reforzante a las alabanzas por que se le  vinculo a una actividad neutra (futbol, juegos). En resumen un estimulo puede tener efecto reforzador, lo importante es introducirlo en la historia de aprendizaje de la persona, en su historia de reforzamiento, sin embargo hay que tener en cuenta la variable tiempo, siempre les digo a los padres o clientes que vienen a consulta que la paciencia es fundamental en el tratamiento conductual, no es una paciencia ascética ni imperturbablemente estoica, es sin embargo una observación que le hace ver al cliente que así como el tiempo se encargo de hacer más fuerte la relación funciona entre la conducta y su consecuencia actual, así mismo hay que esperar el efecto inverso, no con el mismo tiempo, si no justo en el momento del cambio que se dará conforme a la intensidad y continuidad de la técnica,