jueves, 17 de abril de 2014

Estímulos reforzadores para niños y adolescentes

Cuando atiendo a los padres de familia que vienen a consulta y los preparo para un programa conductual, siempre les hago una pregunta clave para iniciar el reforzamiento ¿Qué cree Ud que le guste a su niño que podamos usar como reforzador? Algunos contestan sin titubear, pero la mayoría se queda pensando un buen lapso, lo que me lleva a la siguiente pregunta ¿le gustan muchas cosas? Ante la afirmación, requiero que me digan lo que más le gusta, y siguen las dudas. Les aclaro que existen reforzadores comestibles, como golosinas, reforzadores tangibles como un regalo, reforzadores sociales como ¡muy bien¡ y reforzadores de actividad como juegos etc.  Sulzer y Mayer (1975) proponen algunos estímulos reforzadores que en la práctica se usan, y puede llegar a ser atractivo  para los niños y jóvenes. Me salteare los reforzadores comestibles ya que estos pueden ser lo que le guste comer a sus niños. Algunos padres pueden intentar aplicar estos reforzadores a sus niños. Veamos algunos:


Reforzadores tangibles              
Para niños        
Muñecos
Cometas
Lápices,
Marcadores
Canicas
Libros para colorear
Rompecabezas
Cuadernos
Papel de colores
Televisión
Computadora
Juegos de play
Globos
Fichas de colores
Revistas cómicas
Silbatos
Carritos de juguetes
Skate
Insignias
Anillos de juguetes
Estrellas doradas
Globos
Notas positivas
 Otros






Para Jóvenes o adolescentes
Revistas deportivas  
Dinero
Posters
CDs
Libros de bolsillos
Llaveros
Cadenas
Cartas
Calcomanías
Insignias escolares
Ropa
Zapatos
Carteras
Juegos de maquillajes
Agendas
Diarios
Instrumentos musicales
Boletos para conciertos
Boletos para juegos deportivos
Otros














lunes, 3 de marzo de 2014

Generalización

A Ud. le gustaría que su hijo se comporte educadamente en toda situación, que salude “buenos días” siempre a cualquier persona, o que mire de frente a los ojos siempre independientemente de con quién esté hablando, que responda o pronuncie la “rr” ante la consonante R, r, pero también ante las diversas formas de esa consonante, como R, r. Que juegue igual de divertido con un grupo de niños que con otra clase de grupo de niños. Que pare lo que está haciendo, cuando alguien le diga  ¡¡¡No¡¡¡¡. También le gustaría a Ud. mismo  hacer un buen análisis en diversas situaciones ya sea en su trabajo o en su vida familiar, o al menos, un análisis que se acerque a lo correcto, por ejemplo: Un medico querrá hacer un buen  diagnostico basado en el análisis correcto de síntomas que veces puede ser únicos y otras veces diferentes pero con ciertas características de otros síntomas, de hecho su equivocación podría traerle problemas a su paciente.
Pues esta es la definición conductual de la generalización (Becker 1975) “Cuando una persona responde ante un estimulo nuevo, de la misma forma que ante un estimulo previamente enseñado que tenga alguna de las mismas características se llama generalización”
Así ocurre en los ejemplos antes mencionados. Un niño saluda siempre cuando entra en cualquier ambiente, mira de frente cuando habla a su profesor y a sus compañeros de aula, pronuncia la consonante “rr” ante la palabra “rata” o “perro”. Cuando un medico aprendió en su internado viendo a otro médico que ciertos síntomas orientan hacia un diagnostico y acertó, y él hace lo mismo cuando se encuentra con otro paciente con los mismos síntomas acertando también. Todos ellos han tenido respuestas generalizadas o conducta generalizada. Como un plus les diré que si el mismo medico se encuentra con otro paciente que tiene los síntomas parecidos pero no idénticos que el paciente anterior y acierta nuevamente con el diagnostico, estaría haciendo una conducta discriminativa, lo que tratamos en el artículo anterior.
Es positivo que se le enseñe a los niños a responder con conductas generalizadas, ya sea en la enseñanza aprendizaje y “formación de valores” y en algunos aspectos de su educación, aparte obviamente de las conductas discriminativas que también son importantes.
Esperar que los niños y las personas generalicen sus conductas naturalmente es una espera que no tiene éxito porque no se da comúnmente, así que no lo dejemos a la suerte o a la voluntad de la persona. Saber generalizar naturalmente es la excepción, no la regla, así que hay que enseñarle, tanto en el caso de niños como en adultos. Pero la enseñanza no se da solo en el consultorio, hay que también ampliarla a la escuela y en el hogar, para eso, lo que hago en el consultorio es enseñarle hacerlo a los profesores y a los padres o cuidadores de los niños, para que el cambio se dé en la escuela y en la casa.
Para que el cliente – adulto o niño – responda igual a dos situaciones diferentes, lo que hago es recalcar las situaciones comunes que existen en esas dos situaciones, por ejemplo podemos empezar a enseñarle a Juancito a mirar a los ojos a niños de su misma edad, como Juancito es varoncito, se le enseña a mirar a los ojos a todos los varoncitos, empezando con sus amigos Pedrito y Matias, ampliando la enseñanza a varios amiguitos del salón –todos varoncitos- para después, luego del reforzamiento adecuado, ampliar a las mujercitas y así después pueda mirarle a los ojos cuando habla con adultos. Para esto se le hace saber al niño que Pedrito y Matias tienen ambos su misma edad, comparten los mismos juegos, van en la misma movilidad a sus respectivas casas etc., el entrenamiento al profesor va por ese camino, para que haga saber a Juancito las similitudes entre Pedrito y Matias, incluyendo el color de cabello, ojos y estatura. Hay varias técnicas para enseñar generalización a los niños ya adultos. Lo importante es recalcar que cuando se enseña una conducta debe haber control de estímulos, control que debe perderse paulatinamente cuando existe ya la generalización, ya que el niño o adulto debe aprender a comparar situaciones por si misma ya sin control de ningún orden.

Como siempre le digo a los padres y clientes que vienen a consulta, la paciencia y la constancia es clave en el aprendizaje, dependiendo del sujeto y su historia de aprendizaje, las condiciones ambientales que este se ha dado y su adaptabilidad al reforzamiento,  el tiempo variara, unos aprenderán más rápido que otros, pero al final todos aprenden.

martes, 25 de febrero de 2014

Como enseñar conducta discriminativa


Espero que los ejemplos dados en el artículo anterior hayan servido para esclarecer que es una conducta o respuesta discriminativa, los ejemplos prácticos y de la vida cotidiana que di, creo que es suficiente para poder entender la  como se da en los hechos la conducta discriminativa. Dijimos que para que la conducta discriminativa se dé debe caer bajo el control de estimulo. De una forma práctica, básicamente, el reforzamiento es el principio conductual base para cualquier aprendizaje de conducta, independientemente de que esta conducta sea adecuada o no, es decir, la conducta “buena” o “mala” se aprenden bajo los mismos principios del reforzamiento. Dicho sea de paso, como dijo Skinner, la conducta castigada,  deja de lado la situación propicia para enseñarle al ser humano el aprendizaje mediante el reforzamiento.

Ahora bien, para que la conducta discriminativa se dé, esta, debe estar reforzada diferencialmente dentro de una situación experimentada y en ejercicio. Si la situación no está en ejercicio no debe ser reforzada. Por ejemplo: Cuando un niño escucha el timbre de la puerta y va corriendo, este ve que al abrir la puerta se encuentra con una persona que demuestra que esta ha tocado el timbre, el padre le dice ¡bien hecho! Esta situación es en ejercicio, lo demuestra el hecho de que otra persona está al abrir la puerta y el timbre es el aviso de abrirla, y la conducta del niño ha sido reforzada por el “qué bien” del padre. No sería en ejercicio (o vigor) si el timbre no suena y el niño abre la puerta y obviamente no ve a nadie y el “que bien” del padre no aparece. Por lo tanto la conducta del niño de abrir la puerta no es reforzada por el “que bien” del padre, si abre la puerta sin sonar el timbre.

Esto nos lleva a explicar que, para  que la conducta sea reforzada diferencialmente se hace dos operaciones básicas, usando el ejemplo anterior diremos entonces. Uno, se refuerza “que bien”  cada  vez que suena el timbre y abre la puerta. Dos no se refuerza cuando el niño abre la puerta sin sonar el timbre. Esta es una de las formas en que podemos reforzar en casa una conducta discriminativa. Por lo general los padres hacemos esto sin darnos cuenta. Si ponemos un ejercicio social más común, como el racismo, diremos que: ponemos atención (que sirve como refuerzo) cuando nuestros hijos nos cuentan de sus compañeritos del colegio de buena familia o los que tienen la piel clara. Y retiramos (no se refuerza) la atención cuando nos cuentan de algún niño con piel oscura. Si esta situación se da repetidamente dentro del ambiente familiar y en simultáneo, estaremos enseñando a nuestros hijos que si quieren nuestra atención debe contarnos de sus amigos de piel clara. En otras palabras hemos reforzado diferencialmente la conducta verbal de contarnos solo de una cierta clase de niño.

Por lo tanto el niño conforme crezca discriminara las condiciones de lo que cuente al padre (niños de tez clara, de buena familia) para que se dé la conducta adecuada (la atención que el requiere). En muchas situaciones diarias se dan este tipo de aprendizaje.

Los estímulos aversivos enseñan talvez más rápido la conducta a discriminar, por ejemplo si los compañeros del colegio de José se burlan de él, cuando entra al baño de mujeres, esto le enseñara a discriminar la próxima vez en que puerta fijarse. Aunque los estímulos aversivos tienen este poder, no es recomendable usarlos ya que pueden ocasionar agresión, resistencia o escape de la situación, que como dije líneas arriba, podemos aprovechar para enseñarle mediante reforzamiento. Claro que los amiguitos de José no saben esto, pero la orientación de la profesora en el momento dado servirá para evitarle a José otro momento de vergüenza o disgusto.

Para desarrollar las habilidades cognitivas se usa el mismo procedimiento, reforzando ante la respuesta correcta, clasificando grupos, dando la respuesta correcta, siguiendo un procedimiento. Todas estas situaciones son reforzadas diferencialmente ante la respuesta o conducta apropiada, no reforzando las que no lo son.

Hay otras varias formas de aprendizaje de conductas discriminativas pero son mas técnicas, creo que las descritas hasta ahora, pueden ayudar a los padres en cierta medida a enseñar las conductas correctas discriminando cuales son las incorrectas mediante el retiro del reforzamiento.

Conducta discriminativa


La conducta es discriminativa cuando la persona ha respondido de modo distinto a estímulos diferentes. Vamos a poner un ejemplo: Rosita de cuatro años corre a tratar de abrir la puerta cuando suena el timbre del teléfono, no ha podido discriminar el sonido de la puerta al del teléfono.  Cuando Andrea de año y media llama papá a todo varón que ve, aun no ha discriminado la cara de su papá de las de otros hombres

En otras palabras, para que haya conducta  discriminativa, un estimulo que en este caso se llama estimulo discriminativo produce una respuesta especifica, y otros estímulos, también con características discriminativas provoquen respuestas diferentes. En el caso contrario, las personas racistas tienen ciertas respuestas específicas ante una persona de raza diferente. Dependiendo de la raza, que servirán de estimulo discriminativo, tendrán diferentes respuestas de acuerdo a la raza que se enfrenten en ese momento.

Cuando una respuesta se da siempre ante un estimulo discriminativo, decimos que cayó bajo el control de ese estimulo. Pero esta relación no es directa como causa y efecto, parecería que fuera así, pero no lo es, no es lineal, no es que una cosa cause a la otra, la relación solo es probabilística, es decir hay probabilidad de que en el  futuro se presente este estimulo y la persona responda de una manera dada, y la probabilidad aumenta o disminuye en la medida de que en el pasado las respuestas emitidas ante ese estimulo especifico haya sido o no reforzada.

Para que haya discriminación la respuesta debe estar bajo control de estimulo muy fuerte y poderoso, si no, se quedara solo en señal, sin respuesta. Cuando suena el teléfono, no siempre vamos, esperamos que alguien lo conteste, o cuando estamos ocupados o cansados o con sueño dejamos que suene, en este caso el timbre del teléfono como estimulo discriminativo no ha sido poderoso para mí, o en todo caso, otros factores están interviniendo en mi posible respuesta de ir a contestar el teléfono, como puede ser el cansancio, sueño o alguna imposibilidad física.

Es importante hacer el análisis conductual de porque no se da una respuesta  después de un estimulo discriminativo, debido a que puede ser por cuatro motivos:

 Uno, se deba a un poco o escaso control de estimulo.

Dos, a que la respuesta no esté dentro del repertorio conductual de la persona que deba hacerlo, por ejemplo si la señal de alarma de su casa es un aviso a su familia para salir caminando en fila sin correr, bajar la escalera hacia la zona de seguridad, llevando la mochila salvadora,  y si su hijo menor no se forma ni baja la escalera lentamente si no corriendo, es porque esa conducta no ha sido enseñada, puede existir la alarma de emergencia, que es el estimulo discriminativo, pero no la respuesta deseada que caiga bajo su control, se le debe enseñar y reforzar, de esta manera el estimulo timbre será por sí sola después de reforzarla, la señal de alarma y aviso de bajar la escalera y hacer todo lo demás.

Tres: que otros estímulos provoquen otras respuestas que interfieren con el estimulo discriminativo por ejemplo si Ud. le indica a su hijo mediante un estimulo verbal “ahora” que debe recoger la mesa después de almorzar, y el no lo hace porque está escuchando música en sus audífonos, la música puede ser el estimulo discriminativo que está interfiriendo con la conducta de recoger la mesa, en este caso hay que adaptarlo a la señal verbal para que aprenda a eliminar los estímulos que interfieren con su obligación de recoger la mesa.

Cuatro Si la conducta deseada está en la historia conductual del niño pero no la hace ante el estimulo, puede deberse también a que ha sido pobremente reforzada en el pasado o también ha podido ser castigada en algún momento. Por ejemplo si decimos que ante una señal todos los alumnos deben pararse, pero Juanita no lo hace porque  el profesor anterior la castigo por pararse en algún momento. También aquí lo que se debe hacer es reforzarla cuando se pare a la señal discriminativa.

Para finalizar y poder entender parte de lo escrito, diremos que la generalización de la respuesta de un adolescente que contesta mal a sus padres, debido a que ha generalizado esa respuesta, que utiliza con sus amigos, es un caso que necesita el aprendizaje de la discriminación. De ahí el valor práctico y elemental de enseñarle discriminar a las personas, es casi una necesidad natural, no podemos responder de la misma manera a estímulos diferentes, tal vez iría incluso en contra de  nuestra supervivencia, la cuestión se complica socialmente si la respuesta cae bajo el poder de un estimulo discriminativo racial lo que configuraría el racismo como lo conocemos. En el próximo articulo desarrollaremos cómo se desarrolla este control de estimulo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Como se convierten los estímulos en reforzadores



La historia conductual de una persona es clave para saber si un estimulo será  un reforzador, un estimulo puede ser que no tenga el efecto reforzante que queremos en un programa conductual. Este efecto reforzante se da cuando  su probabilidad de aparición va de la mano con la emisión de la conducta. ¿Por que decimos que la historia conductual, o para ser más exactos, la historia de reforzamiento es clave para saber si un estimulo será reforzante? porque esa experiencia directa y relacional con ese estimulo lo preparara para tener una respuesta negativa o positiva en el tratamiento. Veamos si con un ejemplo se entiende mejor. Claudita de tres años rechaza constantemente la comida, para su mama es un problema porque puede poner en riesgo la salud de la niña, por más que se le alaba y festeja cuando recibe un bocado, no recibe otro después de un lapso largo. Vemos que la alabanza y los aplausos no tienen el efecto reforzador para Claudita en el momento del almuerzo. Se le pregunta a la madre si es la única oportunidad en que la alaban y festejan sus gracias, ella responde que no, que Claudita está acostumbrada a que le festejen cualquier tontería (Sic), que por lo general llama la atención con sus travesuras para ver la sonrisa de la gente. En este caso es fácil ver que la alabanza que se le hace no es reforzante, por lo que se debe de extinguir las alabanzas que se le hace a Claudita cuando hace cualquier travesura, mantener esta extinción por un tiempo, y hacerle festejo solo cuando almuerza, de esta manera la alabanza y el festejo se centrara solo cuando pruebe comida y dará el resultado reforzador que se desea.
Para los jóvenes de más edad funciona igual, Javier es un adolescente de 12 años que se resiste a hacer su tarea de forma adecuada de buen humor y lo hace a menudo con resistencia. Se usa las alabanzas también cuando lo hace, pero la madre no ve que tiene buenos resultados. En este caso muy común que se ve a diario, lo que da resultado es presentarle la alabanza que puede ser “muy bien Javier buen trabajo” en momentos que se hace una actividad reforzante junto a él. Como por ejemplo jugar pelota, en la computadora, en el parque, o alguna otra actividad que se haga en familia. Con el paso del tiempo la alabanza por si sola surtirá el efecto reforzante por si sola. Se le pidió a la madre que le dije “muy bien” cuando jugaban con él en su amplio jardín, cuando juagaba con su hermano y su padre, cuando ganaba un juego en la computadora, y se le suprimiera la alabanza en el momento de hacer su tarea. Al cabo de quince días, Javier respondía con menos mal humor cuando le pedían que haga la tarea y le decían muy bien cuando se sentaba en el escritorio. Al cabo de un mes y medio, el mal humor en el momento de hacer la tarea desapareció aunque si mantenía la resistencia pasiva. En este caso el tiempo le dio el poder reforzante a las alabanzas por que se le  vinculo a una actividad neutra (futbol, juegos). En resumen un estimulo puede tener efecto reforzador, lo importante es introducirlo en la historia de aprendizaje de la persona, en su historia de reforzamiento, sin embargo hay que tener en cuenta la variable tiempo, siempre les digo a los padres o clientes que vienen a consulta que la paciencia es fundamental en el tratamiento conductual, no es una paciencia ascética ni imperturbablemente estoica, es sin embargo una observación que le hace ver al cliente que así como el tiempo se encargo de hacer más fuerte la relación funciona entre la conducta y su consecuencia actual, así mismo hay que esperar el efecto inverso, no con el mismo tiempo, si no justo en el momento del cambio que se dará conforme a la intensidad y continuidad de la técnica,

sábado, 15 de febrero de 2014

La valkiria


Según la mitología germana las Valkirias eran deidades femeninas, hijas del dios Wotan, encargadas de llevar a los héroes muertos en batalla al Walhalla que era el paraíso germano, allí les servían, además resguardaban la tranquilidad de los dioses y sus dominios del ataque de los Nibelungos, enanos horribles que molestaban siempre el Walhalla; tienen su par griega en las amazonas. Las valkirias viajaban a través de los cielos montadas en caballos alados llevando el alma de los guerreros, habitaban lo alto del paraíso lejos de la esposa de Wotan, Fricka que no soportaba a las Valkyrias ya ue estas no eran hijas suyas.  

Valkiria también era el nombre de un proyecto alemán durante la segunda guerra mundial, era el “proyecto valkiria” y era un plan de contingencia que tenía el ejército alemán en caso de una insurrección civil o caída del gobierno de Hitler, de esto se hizo más de una película que lleva el mismo nombre, la más famosa fue la que protagonizo Tom Cruise.

Las Valkirias también fueron tomadas por la música del compositor Richard Wagner en una Oda de 1870, año en que precisamente, y a opinión de Nietzsche, Wagner dejo la fuerza del drama en sus obras musicales posteriores, para volverse un compositor que bajo la influencia de Schopenhauer, solo representaba la música en metafísica, nihilista y ambigua. La Oda lleva el nombre de “Las Valkirias” que forma parte de la obra “El anillo del Nibelungo”. En ella, incluye la música “la cabalgata de las valkirias” que forma parte a su vez de una escena clásica del cine contemporáneo en la película “Apocalipsis Now” en donde se puede ver unos helicópteros norteamericanos volando y bombardeando parte del territorio vietnamita, mientras poco a poco se introduce la música de Wagner,  comparando el vuelo de los helicópteros con el vuelo de las Valkirias en su caballos alados por el cielo. El que escucha esos hermosos acordes musicales, la fuerza del drama y el temperamento, no puede menos que estar de acuerdo con Nietzsche del cambio musical wagneriano de lo fuerte a lo débil y concluir que, a veces, y solo a veces, la música puede dejar de lado algunas escenas horrorosas del sétimo arte.

En su obra Wagner describe nueve valquirias además de Brünnhilde (Brunilda), las otras son: Helmwige, Gerhilde, Ortlinde, Waltraute, Siegrune, Rossweisse, Grimgerde y Schwertleite. Y quiero referirme a la más conocida y la predilecta de Wotan: Brunilda. Esta Valkiria era hija de Wotan de una de sus escapadas a la tierra y en amoríos con Erda, “mujer de sabiduría infinita”. Brunilda es enviada por Wotan para proteger a sus hijos Segismundo y Siglinda hermanos y esposos que pertenecen a la raza de los Welsa, que son perseguidos por Hunding esposo de Siglinda hasta que los hermanos se conocieron y descubrieron el amor presagiado por los dioses. Debe haber una batalla entre Segismundo y el marido engañado Hunding que es protegido por Fricka diosa del matrimonio y la fidelidad y esposa de Wotan. El dios es convencido por su esposa en abandonar a su hijo Segismundo y hacerlo perder la batalla ante Hunding, ante lo cual Brunilda no está de acuerdo, y desobedeciendo a su padre Wotan trata que gane Segismundo, no lo logra, sin embargo al ver caer al héroe, Brunilda trata de salvar a Siglinda y al hijo que tuvo con Segismundo llamado Sigfrido, llevándolo al campo y dándole en adopción al enano nibelungos Mime quien lo criara para defender la raza de los Welsa.

Wotan enojado con la desobediencia de Brunilda, la castiga ejemplarmente y a petición de ella, la hace dormir dentro de una llama que ardera hasta que un hombre noble la despierte con un beso. El hombre noble será nada menos que Sigfrido que ya adulto desposara a Brunilda hecha ya mujer mortal. Brunilda en esta parte de la obra ya se había apoderado del anillo de oro del Rhin que mantenía la juventud de los dioses, que lo tenía bajo su poder el enano nibelungo Alberico que había renunciado al amor por el anillo en un pacto con Wotan.

Sin embargo el destino de los dioses estaba echado a la destrucción, ya que Brunilda al ver la muerte de su amado Sigfrido en un combate contra Ghunter se suicida y echa al rio Rhin el anillo que los gigantes pedían a cambio de no destruir el Walhalla.

La muerte de la Valkiria por el amor de Sigfrido equivale a la destrucción de los dioses por parte de los gigantes, y es el amor mismo que destruye el mito y le da independencia a los hombres, haciendo olvidar el mito y ofreciéndole a la raza humana un destino hecho por ellos mismos, producto del amor de la Valkiria.

 

 

 

 

viernes, 14 de febrero de 2014

Las técnicas invasivas o intrusivas


Las técnicas invasivas o intrusivas son aquellas que producen al cliente malestar extremo, en algunos casos vulnerando sus derechos civiles, estos serian los menos perjudiciales por decir lo menos, porque existen algunos que pueden atentar contra su seguridad física, en general, invaden disruptivamente en sus vidas limitándolas y produciendo animadversión hacia la terapia, situación que el analista de la conducta debe evitar. Algunas de estas técnicas como la psicocirugía, la neurofarmacologia, los tratamiento electro convulsivos (TEC), la instrumentalización conductual como los electrodos,  entre otras, han sido  considerados como “lavados de cerebros” que le han hecho mala fama al tratamiento conductual, felizmente la mayoría han sido ya superadas por nuevas técnicas, pero aun así, existen algunas que los padres, terapeutas, maestros o psiquiatras deben conocer y no aplicar.

Si bien algunas de estas técnicas intrusivas pueden compartir principios conductuales con las técnicas de modificación de conducta, los psicólogos o analistas conductuales,   se basan principalmente en “las leyes del aprendizaje” aplicados en técnicas éticamente seleccionadas, y no aplican técnicas físicas de extirpación de órganos o lóbulos cerebrales y nada parecido, inclusive,  si el significado del término “modificación de conducta” es tan vasto que puede incluir ciertas prácticas en la psicocirugía o electro convulsión,  los psicólogos no pensamos que sean parte de ellas, y sí que estas prácticas deben ser prohibidas y  penalizadas.

La autoridad, al dar las leyes que respeten los derechos de cualquier persona, no deben de delegar la decisión a ningún grupo de poder para tales prácticas, ya sean estas psicólogos, médicos, psiquiatras, neurólogos, directores de centro de reclusión, hospitales, escuelas, administradores etc., se deben respetar los derechos incluso de los “enfermos mentales” que están hospitalizados o en tratamiento ambulatorio. Esto ha dado lugar que el aspecto legal vaya al mismo ritmo que los tratamientos psicológicos o psiquiátricos. Y los analistas de la conducta, los padres de familia, y profesores deben saber que técnica deben aplicar y que técnica no.

Hay una película llamada “atrapado sin salida” de Milos Forman filmada en la década de los 70 protagonizada por Jack Nicholson, que deja ver que las practicas intrusivas y perjudiciales se aplicaban en hospitales y centros de reclusión de los EE.UU., en ella, el protagonista es un tipo considerado en su momento como un antisocial, que llega al hospital de la prisión del condado  para que le hagan una evaluación psiquiátrica, como era de esperarse, respeta poco las normas de disciplina, se queja a menudo y reclama derechos que el hospital conforme a las practicas medicas tradicionales,  no piensa en otorgarle a los pacientes internados, como por ejemplo: aumentar el horario para ver la televisión, dejar de tomar sus medicinas a la hora, ir a dormir más tarde etc. El protagonista ejecuta un contracontrol  al control del hospital. En una de las escenas en donde escapa con varios pacientes en un bus hacia un lugar de esparcimiento y diversión, y después de ser nuevamente atrapado por los enfermeros, uno de ellos le reclama “que porque hacia estas cosas” el protagonista le responde “que me pueden hacer” – creyéndose a salvo, ya que no estaba en prisión y si en un hospital – sin embargo uno de los enfermeros le responde “no sabes con quienes te estás metiendo”. Al final el protagonista después de muchas conductas “indisciplinadas” es sometido a una psicocirugía, lo convierten poco más que “un vegetal” obviamente le ha sido extirpado parte del lóbulo frontal para “modificar su conducta antisocial”.

En otra película, también de esa década titulada “La naranja mecánica” dirigida por  Stanley Kubrick  y protagonizada por Malcom McDowell,  el personaje es un pandillero violento y antisocial que ha cometido un asesinato, ya en prisión, se somete voluntariamente a que le modifican su conducta violenta  con el proyecto llamado en la película “El proyecto Ludovico”  que es básicamente la aplicación de un condicionamiento clásico. Se le aplica al protagonista una inyección (estímulo incondicionado) que da, como respuesta incondicionada unl malestar estomacal. Luego se presenta la música de Beethoven y escenas de violencia en donde el protagonista no siente dolor, se une entonces la inyección (estimulo incondicionado) con las escenas de violencia y la música de Beethoven que en un momento eran neutras –no ocasionaban dolor – produciéndose ahora si dolor estomacal. Se retira luego poco a poco la inyección, quedando solo la música y las escenas de violencia que produce –por la continua exposición – dolor, quedando este dolor como respuesta condicionada a las escenas de violencia.
La grafica sería algo así:

  Inyección                            dolor estomacal
Música de Beethoven - escenas de violencia                       sin dolor
Inyección + música Beethoven - escenas de violencia                  dolor estomacal
Música Beethoven - escenas de violencia                            dolor estomacal

 Sin embargo este tratamiento ocasiona en la película que el protagonista se vuelva un ser anulado de “voluntad” temeroso y cobarde, “condicionado” ¡en fin¡  una víctima del sistema y del gobierno que trata de tapar su “error” ofreciéndole trabajo por su silencio.
Estas películas cuestionaron los métodos invasivos, dieron pie a nuevas críticas hacia el conductismo y sus métodos. La sociedad se defendía de manera inadecuada y se arrepentía de ello, pero el sistema es débil desde su estructura y no puede mantener ciertas condiciones para que el cambio se prologue y sea duradero. Mas allá de la interpretación o enfoque que se base la crítica de estas películas hacia el conductismo, el condicionamiento aversivo que es aplicado en la segunda película es usado cuando la conducta es muy violenta e incapacita al cliente para la socialización, existen evidencia actuales - que no existían en esas décadas - que estos procedimientos pueden ser muy útiles en ciertos casos, algunos dirían hasta humanistas, aunque la disminución del dolor o nauseas debería de ser considerada si de humanismos hablamos. Aun así debemos diferenciar que  y cuáles son las técnicas éticamente consideradas de la modificación de conducta basadas en principios de aprendizaje y que técnicas son invasivas que no se pueden aplicar, a menos que quiera ser objeto de una acción legal en algunos países.

Por ejemplo una de las técnicas intrusivas claramente negativas es el castigo físico, la legislación en la mayor parte de los países del mundo sanciona estas prácticas eminentemente negativa, sin embargo se sigue aplicando en gran cantidad de hogares. Otra acción eminentemente negativa es el retener los alimentos como castigos a los niños que se portan mal, o usar los alimentos como premios a sus buenas acciones. Incluso el tiempo fuera o el aislamiento, deben hacerse bajo control del especialista y siempre por poco tiempo. El analista conductual experimentado sabe que si una práctica negativa no da resultado en cierto tiempo, se debe terminarla o cambiarla, sabe también que es preferible la implementación de las técnicas conductuales en lugares o ambientes abiertos antes que cerrados, y aplicarlo como parte de su rutina o vida diaria como una forma de aprendizaje, más que aplicarlo en aislamiento.