viernes, 15 de marzo de 2013

Personalidad y sindrome de la infancia- La personalidad sadica


Vamos a escribir una serie de artículos relacionado a los  diferentes trastornos de personalidad y sus síndromes de la infancia. El término “trastorno de personalidad” lo usare para describir los patrones conductuales problemáticos, así, son manifestaciones de tipo conductual, cognitiva y emocional  continuos  y estables en el tiempo, que se aprende desde la infancia, es producto de un aprendizaje en el seno familiar y social, las condiciones hereditarias solo juegan una disposición para su desarrollo, las características para que una personalidad  sea un trastorno, es que su accionar produzca sufrimiento a la persona y haya una alteración de sus relaciones interpersonales graves y continuas.

Dependiendo del tiempo de su aparición, su particularidad, su intensidad y su frecuencia, el trastorno tomara forma y dará sentido a su conducta y a la experiencia diaria de la persona.

El síndrome es un conjunto de síntomas y signos de una entidad clínica, los signos son las manifestaciones objetivas y verificables que el cliente informa al  médico o psicólogo, o en su defecto puede ser visto por estos profesionales sin manifestación del paciente. Por ejemplo una ansiedad, los ataques de ira, la hiperactividad entre muchas. Un sintoma es una característica con connotación fenomenológica, es decir, tendrá el componente subjetivo de que solo será manifestado y sentido por el cliente, por ejemplo: “siento desdoblar mi personalidad” “siento que no puedo recordar”, “me siento mareado”. Con síndromes de la infancia, nos referimos a aquellos signos y síntomas que manifiestan los niños y que pueden ser antecedentes de entidades clínicas mas graves, y que pueden en su desarrollo, desencadenar un problema de conducta grave o una personalidad problemática. Comenzaremos esta serie con la personalidad sádica y sus manifestaciones en la niñez.

En la sociedad vemos frecuentemente a personas que ejercen oficios que son socialmente  reforzados con admiración y respeto debido a que cumplen funciones sociales específicas, el militar nacionalista y héroe, el instructor que forma a nuevos soldados “valientes” para la guerra y mata a un animal para bañarse en sangre, el ministro religioso que hace temer con cuentos como el infierno y el pecado a sus creyentes o cualquier jefe tirano y sangrón que hace trabajar a sus empleados de sol a sombra. Muchas de estas personas encajarían perfectamente en personalidades sádicas, ya que en sus tratos interpersonales son difíciles de soportar. Manifiestan conductas bruscas y sin respeto a los demás, son precipitados para responder a ciertos estímulos y tiene baja tolerancia a la frustración, cuando se ven limitados en sus funciones o sus deseos, pueden estallar en ira sin medir las consecuencias aun siendo agravantes para el mismo. Utiliza un lenguaje verbal hiriente y violento, su conducta hace sufrir a los demás y él lo sabe, ha ganado reforzamiento por ello, en el ejercicio de sus funciones sociales, pueden llegar a causar la muerte a otras personas o hacerlas sufrir cruelmente – el investigador que hace hablar a su capturado bajo las diferentes técnicas de tortura – cuando hablan con otra persona siempre cree tener la razón y no cede ante el error, ni rectifica.

El sádico ha aprendido a ganar créditos con ese comportamiento, aparte de su nivel biológico que posee un carácter fuerte y explosivo, sus diferentes experiencias le han enseñado que a si se consigue las cosa. Y que otra forma de comportamiento sería inútil. Sus conductas físicas y verbales son abusivas con el más débil, el sufrimiento de la víctima no para su accionar, más bien exacerba sus ánimos. Responde de manera agresiva a la provocación ante la cual cae con facilidad. Intimida, coacciona y humilla a sus víctimas  hasta tener el poder sobre la conducta de la otra persona, ante la cual una vez conseguida empeorara en su accionar contra la víctima. Se ríe de la desgracia ajena, su capacidad para enganchar con las emociones de otras personas, están en déficit. En cambio tiene un exceso de conducta liberadora, si Ud. cree tenerlo cerca, huya de él, tal vez no parara hasta verlo sangrar.

Puede camuflarse bajo una personalidad psicopática, ante lo cual el clínico debe dar su diagnostico diferencial, contrariamente a su conducta disruptiva que puede hacerle parecer valiente y rudo, es muy sensible ante las críticas, ante la cual puede responder  con conducta agresiva.

Síndrome de la infancia

Algunos padres se quejan de que sus niños son agresivos y tienen un “carácter fuerte” son oposicionistas ante las normas y reaccionan mal ante los limites sociales y normas de convivencia, son abusivos con compañeros, hermanos más pequeños y hacen sufrir a los animales que tiene como mascotas. Si su conducta perjudica a los demás, no sienten culpa, pueden culpar a los demás por los problemas que ocasiona, no responden bien a los castigos y parece que al contrario, ese castigo le refuerza la conducta problema. Se burlan de sus compañeros y de cualquier persona que está en problemas, son descontrolados y pueden presentar hiperactividad, a veces se disculpan por los problemas que causan pero después vuelven a cometerlo mientras más pronto aparezca el problema y dependiendo el tipo de ambiente en que se críen, y el apoyo social con que cuenten,  su pronóstico es reservado, las edades que fluctúan para este problema de conducta son de 6 a 12 años, se presenta más en niños que niñas.

Los modelos parentales, el ambiente social, la escuela, y los compañeros le darán las pautas para que se salgan con la suya, aprenderá que resolver problemas por ese medio es más fácil y es temido en la escuela, los demás niños se alejaran y le temerán, sentirá satisfacción por eso, presentando un déficit de conductas adaptativas y escaso goce en reforzamiento a conductas pro positivas. Los abusos de los padres maltratadores que le han dado mensajes de que así se puede imponer y hacer de las suyas genera un aprendizaje agresivo y de superioridad que conforme pase el tiempo más difícil serán los intentos para desarrollar conductas contrarias a las conductas problema.

El tratamiento debe incluir terapia conductual predominando los reforzamientos a conductas incompatibles con la conducta agresiva, es decir reforzando las conductas de juego cooperativo, reuniones de grupos escolares y un cambio en el estilo parental de crianza, la extinción de los reforzadores a su conducta verbal de recriminación, así como la interrupción del refuerzo a su conducta violenta – que el niño debe saber que es inaceptable -  debe ir acompañado de la enseñanza a nuevas formas de relacionarse. Tomar siempre en cuenta que si bien las condiciones genéticas lo disponen a captar ciertos estímulos preferentemente de otros, o que tenga un fuerte “carácter” la conducta agresiva no se hereda, se aprende.

 

 

martes, 12 de marzo de 2013

La soledad


Si el hombre es un ser social como nos dice la teoría socio biológica la soledad seria esa bifurcación ontológica no encontrada. Venimos al mundo solos, a menos que vengamos con algún mellizo o gemelo, por lo general,  se viene a este mundo solo, después de estar nueve meses dentro del vientre de una madre es cierto, pero separado por la placenta, que si bien nos conecta con el exterior, también nos separa de ella. La sociedad es ese algo que no se puede evitar, estamos acompañados aun en contra de nuestra voluntad, no hay salida, conforme crecemos nos damos cuenta que existe una sociedad que reprime, esa represión socialmente comprensible nos aleja de ella, la necesitamos para no dar rienda suelta a todo los miles de años de evolución que traemos puesto en nuestra piel, pero nos separa a la vez, el respeto a los demás se tiene que aprender, no venimos con ese respeto al prójimo como con la capacidad de hablar, es un asunto social que nos obliga a respetar al otro. Sin esa obligación, nos comeríamos los unos a los otros, para los que no quieren esa, digamos, obligación moral, tienen la Ley que es una especie de venganza legal.

Los misántropos prueban que la soledad es un recurso de amor propio que traemos como especie, Oscar Wilde, Nietzsche, eran hombres que preferían estar solos, despreciaban al género humano, pero no era un desprecio selectivo a tal o cual cualidad, era un desprecio ontológico como especie, para Nietzsche por ejemplo, la autarquía de su superhombre era el requisito para su soledad, aunque creo que hubiera cambiado de opinión cuando llego a su estado de demencia y tuvo que ser ayudado para poder sobrevivir. El problema de aceptarnos como seres solitarios se da  cuando estamos ya dentro de la sociedad, y no queremos aceptar la cualidad solitaria, entonces nos volvemos selectivos, con el peligro de volvernos discriminativos sin querer, o queriendo, no lo se, desde escoger a nuestros amigos a seleccionar nuestra pareja, si se pudiera tener esa facultad para escoger a nuestros familiares, la vergüenza y el complejo existirían mucho menos.

Para los griegos éramos animales sociales. Aristóteles pensaba que el hombre autosuficiente o era un bruto o era un Dios. Pero los griegos muy proclives  al presente y a alinear su sentir en el cuerpo, no conocían de espacios. Aunque creo que llegaron a conocer la soledad en el dolor del sufrimiento impuesto por sus dioses, el mismo Heracles sufrió solo su locura. La Rochefoucauld decía que el hombre es por naturaleza un ser solitario. La insociabilidad sociable del hombre pensado por Kant era el sentimiento dual de sentirse solo pero a la vez querer o necesitar estar en sociedad. Para Kant el hombre tiene estas dos cualidades, la soledad natural de hacer su voluntad y el principio regulador de su imperativo categórico “comportante como quieres que los demás se comporten” esto última para él, era lo que podía sacar lo mejor del hombre.

Si buscamos dentro de nosotros nos quedaremos más solos aun, desde un enfoque fenomenológico, nadie puede sentir lo que otro hombre siente, podemos hacer nuestro mejor esfuerzo, pero sabemos de antemano que el sufrimiento y el sentir del ser humano es solo suyo. Reconocemos el dolor en el otro como un hecho objetivo por sus formas, pero no por su sentir en sí mismo.

La soledad del hombre que decide su libertad es más dura aun, mas cuando de responsabilizarse por las consecuencias se trata. El miedo que el hombre siente cuando se encuentra solo en el mundo dispuesto a la decisión de su libertad es lo que Sartre llamo “la nausea”, consecuencia del miedo de no tener a Dios y ser responsable él mismo de sus actos y sus consecuencias. La nausea sería el equivalente a la neurosis freudiana,  el miedo que se somatiza sin perder de vista la realidad que sufre. La soledad también puede ser una búsqueda de identidad, como por ejemplo, la tomada por Octavio Paz como concepto base de su análisis de la sociedad mexicana que busca romper la careta del nacionalismo que esconde un no ser, o ser en el mejor de los casos, lo que se esconde dentro de la máscara.

La soledad si es vivida por decisión propia sufre menos que la soledad impuesta desde la sociedad como una negación, los incomprendidos sufren  lo que los solitarios voluntariosos no sufren, aun las revoluciones tienen que tener la aceptación de la sociedad.

El ateísmo es una soledad religiosa, mejor dicho antirreligiosa, usaremos mejor el término laico, aunque el anti en este caso, no se escapa de la conexión con ese Dios que el ateo niega, aunque sea para precisamente negarlo. En el amor, en la mayor parte de las relaciones se está realmente solo, en el orgasmo por ejemplo, siempre se llega solo, la intimidad es muy difícil compartirla en todo su esplendor,  - salvo que encuentres a aquella persona que tenga la sensibilidad y la experiencia necesaria para saber cómo llegar juntos – acabaras siempre solo. Quedarse solo en el amor es mejor a  nunca haberlo conocido. Aunque hasta para quedarse solo en el amor hay que tener eso que llaman dignidad y respeto por uno mismo y por el otro. No hay peor soledad que la que no se busca. En cualquier caso, el hombre solitario o el hombre social, dos seres, la dualidad que nos pone en la balanza y descubrirá en nosotros dos cualidades que desarrollar, dependerá de cuál de las dos desarrolle primero, para sacar lo mejor o peor de nosotros.

 

viernes, 8 de marzo de 2013

LA MUJER


Los incautos –tontos dirán algunos – preguntan ¿ Que haríamos sin ella? como
 si se pudiera imaginar la belleza de este mundo sin la presencia de la mujer,
es más, como si pudiera imaginar un mundo sin mujeres, este mundo sería
– si existiera – un desierto en donde faltaría el oasis en donde el sediento de
afecto se sentaría a morir ante la escases de sus refrescantes besos.

 Pero la mujer es más que besos, no seré como algunos que ven edipicamente
 a la mujer y ven a sus madres, hermanas o hijas, esas cosas psicoanalíticas
se lo dejamos a los expertos de la interpretación subjetiva freudiana, a la
mujer se le debe de ver como ese complemento real y objetivo sin el cual
 el hombre no viviría para contarlo, tampoco diré ilusamente que todas son
 buenas, como en el hombre, existen con errores y maldad que hay que evitarlas.
 Publico de nuevo un artículo que puse hace tiempo ya de Ortega y Gasset en donde
 el habla de su idea de lo que es una mujer, y que me parece genial,  aunque debo
añadir al gran Ortega que la mujer es eso y mucho mas.

 “Transcribo un pequeño pasaje del curso “El hombre y la gente” que
José Ortega y Gasset dicto en Buenos Aires de 1949 a 1950 pasaje
referida a la mujer: “La relativa hiperestesia de las sensaciones organicas
 de la mujer trae consigo que su cuerpo exista para ella más que para el hombre
 el suyo. Los varones normalmente olvidamos a nuestro hermano cuerpo, no
 sentimos que lo tenemos si no es la hora frígida o tórrida del extremo dolor
 o el extremo placer. Entre nuestro yo puramente psíquico y el mundo exterior
 no parece interponerse nada. En la mujer por el contrario, es solicitada
constantemente la atención por la vivacidad de sus sensaciones intracorporales:
 siente a todas horas su cuerpo como interpuesto entre el mundo y su yo ,
 lo lleva siempre delante de si, a la vez como escudo que defiende y rehén
 vulnerable . Las consecuencias son claras: toda la vida psíquica de la mujer esta
 mas fundida con su cuerpo que en el hombre; es decir, su alma es mas corporal, pero,
viceversa, su cuerpo convive mas constantemente y estrechamente con su espíritu,
es decir su cuerpo está mas transido de alma. Ofrece, en efecto, la persona femenina
un grado de penetración entre el cuerpo y el espíritu mucho más elevado que la
varonil. En el hombre comparativamente suelen ir cada uno por su lado; cuerpo y
alma saben poco uno de otro y no son solidarios, más bien actúan como irreconciliables
 enemigos. En esta observación creo que puede hallarse la causa de
 ese hecho eterno y enigmático que cruza la historia humana de punta a punta y
 de que no se ha dado más que explicaciones estúpidas o superficiales. Me refiero
a la inmortal propensión de la mujer al adorno y al ornato de su cuerpo. Vista a la
 luz de la idea que expongo, nada más natural, y a la par, inevitable. Su nativa
contextura fisiológica impone a la mujer el hábito de fijarse, de atender a su cuerpo,
que vienen a ser el objeto más próximo en la perspectiva de su mundo. Y como la
cultura no es más sino la ocupación reflexiva sobre aquello a que nuestra
 atención va con preferencia, la mujer ha creado la egregia cultura
del cuerpo, que históricamente empezó por el adorno, siguió por el aseo y
 ha concluido con la cortesía, genial invento femenino que es, en resolución,
 la fina cultura del gesto”.

El resultado de esta atención, constante que la mujer presta a su cuerpo es que
este nos aparece desde luego como impregnada, como lleno todo él de alma.
En este caso se funda la impresión de debilidad que su presencia suscita en
nosotros. Porque en contraste con la solida y firme apariencia del cuerpo,
 el alma es algo trémulo, el alma es algo débil. La atracción erótica que en el varón
produce no es, como siempre nos han dicho los ascetas ciegos para estos asuntos
, suscitadas por el cuerpo femenino en cuanto cuerpo, sino que deseamos a la mujer
 por que el cuerpo de ella es un alma”

LO DIFICIL DE APLICAR EL TRATAMIENTO


Me acuerdo cuando era estudiante en la universidad,  preguntaba a algunos profesores principalmente los de psicoanálisis y conductismo cual era la intervención más efectiva para el paciente y cuál de ellas tenía una mejor base epistemológica, salíamos del salón hablando algo de filosofía de la ciencia en el poco tiempo en que duraba el trayecto entre el salón de clase y el auto del catedrático. En la universidad me fascinaba el psicoanálisis, era una teoría muy lógicamente sustentada, su base teórica era consistente, en cambio el conductismo era digamos, simplón en sus características de ser una ciencia seca y de laboratorio. La parsimonia del conductismo era frustrante para responder a todos los problemas, en eso, le ganaba el psicoanálisis, este enfoque lo explica prácticamente todo, supera a la práctica, o mejor dicho la rebasa y la jala a su laberinto literario.

Sin embargo esa parsimonia que hace al conductismo algo simple, es una falacia, la sencillez de una teoría no es tanto en su cuerpo teórico como en la explicación que hace de su objetivo, en este caso la conducta, es más, esa parsimonia es necesaria en una ciencia de la conducta  para qué pueda liberarse de la interpretación, esa interpretación que tanto daño ha hecho a la psicología en los últimos cincuenta años, a tal punto que términos como frustración, complejo de Edipo, trauma, han calado hondo en el ideario común del hombre de la calle,  y forma parte de su lenguaje común sin ni siquiera  saber su exacta función.

En una de esas conversa con un profesor de análisis funcional le pregunte ¿es acaso el conductismo más fácil de aplicar que el psicoanálisis? Al menos en ese tiempo creía en eso de la simplicidad de la vida universitaria que genera esa dicotomía entre lo fácil y difícil, a lo que el profesor me contesto que era al contrario, que el psicoanálisis era más fácil, y que lo complicado era el conductismo, porque entre otras cosas, la relación terapéutica entre cliente y psicólogo es objetiva en sus metas, utiliza el método de análisis funcional identificando  las variables que intervienen en la aparición y control de la conducta, este análisis funcional debe tener en cuenta al organismo sujeto de intervención, como un todo, los estímulos antecedente y consecuentes  que genera y controla la conducta emitida. Además de esto, en la intervención conductual, no solo entra el terapeuta y el cliente, sino los padres en caso de niños y familia en caso de adultos, debemos contra también a los profesores que son una pieza clave para la aplicación del tratamiento. Este conjunto de personas, cada una con sus propias características personales  puede ser de ayuda para el éxito de la intervención conductual o pueden ser también  estímulos adversivos a la misma.

Terminando los estudios universitarios y ya en la práctica clínica en un hospital, tuve que darle la razón al profesor,  hacer y aplicar la intervención  conductual  no es cosa de juego, se debe lidiar con los padres y profesores, variables multifuncionales en casa y escuela que constituye el ambiente natural de la aplicación. Aunque en el consultorio es interesante detectar las conductas significativamente relevantes que tiene el cliente, en este punto debo anotar que  siempre se da, y si el cliente no lo muestra, soy de la opinión de que se debe provocar,  es importante que en las sesiones terapéuticas se genere la ampliación y control de las técnicas y entrenamiento en casa y escuela. En este asunto los padres son pieza importante en la aplicación y supervisión de que los niños por ejemplo, ejerciten los entrenamientos en casa y en la escuela el rol lo debe cumplir los profesores. En caso de clientes adultos – y en esto ayuda el contrato terapéutico -  los autor reportes  previamente entrenados sirven para el seguimiento en el ambiente natural.

Lo difícil de aplicar el tratamiento no se debe al tratamiento o la técnica en sí misma, se debe al condicionamiento que presenta el cliente en presentar la conducta problema y que batalla constantemente en contra de ella o su favor. En ciertos casos el aprendizaje de esas conductas problemas se establecen muy intensamente en el cliente que es difícil para ellos su aplicación. En caso de los padres, sus características personales ayudaran o no a la aplicación de las técnicas y entrenamiento en casa.

Una vez superado este problema que depende de la actitud que el cliente presente ante la intervención, las causas de  su conducta– y ante el terapeuta – observara los cambios y esto le ayudara a comprender mejor la explicación que tuvo de la conducta problema.

Toda teoría o  enfoque psicológico que trata de describir, explicar e intervenir en las causas de la conducta son respetables, y dependiendo del problema, el tiempo y el esfuerzo en aplicarlas tienen su efectividad, unas más que otras, pertenece a la ética del profesional advertir al cliente que dependiendo del enfoque  que se use, demorara sus resultados.

viernes, 1 de marzo de 2013

Primero amate tú, después ama a los demás


Primero amate tú, después ama a los demás

tir que somos  iAceptemos por un momento en que el ser humano es capaz de amar, una vez salvada esta duda casi casi existencial, debemos de preguntarnos, ¿debemos amar incondicionalmente mas allá aun de nosotros mismos? como en las canciones románticas ¿Debemos de entregar el alma por ese amor de turno? Mas allá de que el amor es un sentimiento que nos hace feliz, debemos de hacer uso de la poca fuerza racional que tenemos cuando estamos enamorados, y tratar de detenernos en ese camino que muy a menudo nos lleva a la perdición.

El amor siendo un sentimiento es subjetivo, es decir, como carece de una objetividad yo diría desde su etiológica, es necesario hacerlo pisar tierra y volver su esencia lo más materialista y terrenal posible para ponernos  de acuerdo en una definición que al menos nos diga cómo tratarla, creo yo que debemos de hablar de una conducta amorosa, conducta y amor, dos nociones epistemológicamente contrarias pero que se complementan cuando de hacerse entender se trata. Pongamos un ejemplo, Juan ama a Rosa, típica pareja común y corriente. Si Juan ama a Rosa, pero si Juan hace violencia domestica es obvio que Juan no la quiere, y no solo no la quiere, si no que pretende por medio de esa violencia si pudiera, desaparecer a Rosa. La conducta agresiva y violenta de Juan, seria en muchas sociedades incompatible con el amar, desde este punto de vista y del otro que tampoco permite la infidelidad o las múltiples parejas, la conducta amorosa vendría hacer un conjunto de característica que describe y clasifica la cuestión amorosa. Así, amar seria no agredir ni ejercer violencia contra  su pareja, no serle infiel. Pero como la definición de una cosa o fenómeno no puede describirse por lo que no es, si no, por lo que es, la conducta amorosa tendrá muchas más descripciones objetivas y materialista posible mientras se es.

Según se es, así se ama decía Ortega y Gasset por eso el amante cuando se enamora demuestra la elección de objeto amoroso y se muestra él también tal como es. Según se es…….amaras a tu prójimo, según eres, te enamoraras así. Las parejas cuando se entregan y se pelean, así son, Pero para ellas no va este artículo, si no para aquellas parejas que dan la vida por la otra persona. Descuidan su individualidad y su propio cuerpo, sus intereses, su futuro, se acoplan en cuerpo y alma a la otra persona, no puede decidir por ellas mismas, sin que antes opine el amante. Esta dependencia a la voluntad de la otra persona, demuestra su sujeción a esa persona, si se pasa a esta etapa habrá dado un paso a su propio aniquilación como ser humano. Porque la dependencia amorosa te anula, te subyace, te vuelve un efímero muñeco de esa ilusión que es la pareja del momento. Te quita libertad. Sartre decía: ¿Quien aceptaría oír que le dicen: ”Te amo porque me he comprometido libremente a amarte, y no quiero desdecirme, te amo por fidelidad a mí mismo”? creo que pocas personas, de ahí sentencio “que nadie te quiere libre” porque el amante quiere que elimines esa libertad y lo vuelvas cautiva, el amante quiere una libertad sujeta a él” Ahora bien, muy a menudo pasa esto, que la pareja se entrega al amante sin libertad y lo que es peor, se subyace a voluntad creyendo que así ama más y mejor.

Para Bryce Echenique la esencia del amor es borrar las diferencias hasta que los amantes olvidan su realidad.

Desde la psicología, si no existe eso que llamamos auto discriminación de nuestras conductas amorosas ¿Cómo vamos a saber discriminar si la conducta de nuestra pareja es amor o no? Podría parecernos amor precisamente  lo que es lo contrario, y esto únicamente porque nosotros hacemos lo mismo.

Por eso es necesario hacernos un auto discriminación en comparación con los otros, y sobre parámetros sociales que nos guían nuestro comportamiento, incluso el amoroso. ¿Cómo se puede hacer esto? Dígase:

 ¿“Como amo yo?

¿Mi conducta es de respeto a mi familia y a mí?

¿Soy fiel?, ¿hago lo mío, con el mismo afán de ser recompensado con amor?

El justo medio aristotélico es difícil mantenerlo cuando de amor se trata, a ver si hacemos un ejercicio de los opuestos aristotélicos, este nos diría, no te enamores mucho porque serás distraído a tal punto que perderías todo si te descuidas, tampoco te muestres poco enamorado porque parecerás parco y muy frio, es menester ser ni tan enamorado ni poco enamorado, buscar un justo medio.

Por último, una persona que ha dejado de amar a su pareja, puede volverse a enamorar tan pronto como está dispuesta, y no debe sentirse culpable, esto demostraría una madurez y una aceptación de su derecho a elegir ser feliz sin tener el sentimiento de la culpa. El quererse más uno mismo que a los otros, nos abre camino hacia formas más positiva de comportamiento,  aumentar la autoestima y hacernos sentir importantes.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Reforzamiento y neurobiología


Numerosas investigaciones en la neurociencia nos indican la estrecha relación que existe entre reforzamiento positivo y la neurobiología. Los sistemas cerebrales encargados de producir sustancias neuroquímicas se han localizado de tal forma que nos demuestran su presencia concomitante a la conducta observada. Pero esta simultaneidad de la  neuroquímica y la conducta no es más que una presencia en un momento y tiempo dado, como lo es el estado de bienestar, dígase felicidad, disposición, etc. de un jugador de futbol al momento de meter un gol al arco contrario, la pregunta que yo haría es:  ¿el jugador  siente bienestar por que metió un gol? ¿O la posibilidad de meter un gol y el gol mismo se incrementa cuando los niveles de bienestar de un jugador lo disponen a eso? Aunque se sabe que sería  muy incomodo para un jugador y su equipo que juegue deprimido, se necesita cierto bienestar para hacer bien las cosas en una cancha de futbol. Por eso me inclino a pensar que la consecución emocional en la persona se debe a la anotación del gol, aunque un grado de bienestar debe existir en el jugador para propiciar el tanto.

Más allá de la presencia en simultáneo de estos dos fenómenos - neuroquímica y conducta -  la dopamina es un componente muy relacionado con el reforzamiento positivo, el aprendizaje y el recuerdo. Es decir, cuando se producen estos eventos, los agonistas de la dopamina, es, decir los que aumentan su actividad, hace su trabajo en todo el circuito cerebral dándole una satisfacción al sujeto casi igual a lo que le puede ocasionar los opiáceos, de hecho los opiáceos cerebrales son los que mantienen un estado de bienestar comparados como la que da la cocaína o cualquier adormilera, estos estados son, digámoslo, como el propio cerebro se recompensa dando una satisfacción agradable de bienestar. Se conoce que el sistema límbico que es una zona enervada de neuronas que produce dopamina, se relaciona con la recompensa y como el sujeto se siente bajo control de reforzadores positivos.

Es cierto que una sobre producción de dopamina está implicada en la esquizofrenia y su déficit, en varios síndromes como el párkinson y en algo muy interesante, en desinterés y pérdida de placer, además de déficit de atención y concentración.

Pero  los cerebros que originan sus propios desequilibrios neuroquímicos son los pocos que se ven en la clínica, en su mayoría, son las propias condiciones ambientales en los que el sujeto aprende a lo “Leit Motiv” que desencadena un estado muy a menudo crónico de desgano de hacer las cosas, desmotivación para lo que antes producía placer, etc.

Las condiciones ambientales que propician al aprendizaje también generan sus propios reforzadores y hacia ahí vamos, las condiciones agradables como ambientes libres de presión, los juegos, el aprendizaje mismo bajo condiciones antes mencionadas, generan sus propios refuerzos, sus propios estados de bienestar, es ahí cuando decimos la persona está “motivada” y no necesita reforzamiento externo,  pero la verdad es que los neuroquímicos y la sensación de bienestar hasta ahora sentidos tienen su historia de aparición y a partir de ahí es reforzada para que se repita.

Las condiciones ambientales en casa y escuela pueden servir como agonistas o incentivo de la dopamina para mantener conductas estables mediante reforzamiento positivo, por una parte, el mismo reforzamiento positivo sirve como un agonista de la dopamina y opiáceos. Ambiente adecua herencia, hasta en las conductas orientada a la supervivencia y hasta al aprendizaje de nuevas conductas.

Jensen (2004) nos dice que el cerebro aplica sus propias recompensas. La zona de recompensas está relacionada también con el recuerdo, es así entones que ante alguna conducta o estimulo agradable o reforzador, el cerebro recuerda esa sensación, hecho o conducta, la idea es que esa sensación  agradable se mantenga y produzca seres humanos capaces de sentirse bien y actuar per se.

El objetivo del reforzamiento es precisamente generar sensaciones agradables, sensaciones que el niño pierde sistemática y  paulatinamente, y este reforzamiento puede ser otorgado en forma de halagos sociales, tangibles o sistema de puntos.

Entonces recapitulando, está comprobado que simultáneamente a la conducta objetiva, medible y cuantificable, esta la producción de neuroquímicos, pero estos no se regulan solos, excepto los sujetos que fueron descritos líneas arriba, sino, que son influenciados directamente de estímulos ambiéntale, conductas, estilos de crianza etc.

Es importante entonces generar estados cerebrales de bienestar a los hijos en relación con las conductas que les pedimos. Son las conductas los que generan sensaciones y no viceversa. Skinner escribió una vez que las leyes de la naturaleza que se cumplen fuera en el ambiente, cumplen similar efecto en el “interior del organismo” que no había razón para pensar que existía una ley de la mente y una ley de la materia, los principios de fuera sirven y se cumplen  dentro, no estuvo equivocado.

 

sábado, 23 de febrero de 2013

El angel caido


 “Aquí, al  menos seremos libres, pues no ha de haber hecho el Omnipotente este sitio para envidiarnoslo, ni querrá, por lo tanto, expulsarnos de él, aquí podemos reinar con seguridad, y para mi, reinar es ambición digna, aun cuando sea sobre el infierno, por que más vale reinar aquí, que servir en el cielo.”   “El Paraíso Perdido” (John Milton)

¿Quién le dio a Satanás el libre albedrio de decidir rebelarse contra Dios? No olvidemos que Satán fue un ángel, un espíritu puro en sus inicios, pero por extrañas razones cambio de parecer, de servir a Dios en el cielo, a reinar en el infierno.  Hubo algo que no andaba bien en el cielo que hasta los ángeles no estaban a gusto, no olvidemos también que Satán no se rebeló solo, fue un ejército de ángeles  que lo acompaño, volviéndose jefe de ellos, Satán se convirtió en Arcángel, aunque en la religión cristiana solo se reconoce  como arcángel a Miguel que lidero la batalla en el cielo entre los ángeles buenos y ángeles malos que acabo con la derrota del ejercito satánico condenándolo a lo que los griegos llamaban El Hades. Precisamente con este episodio comienza el poema épico de Milton que me llevo a repreguntarme nuevamente como ya antes lo hice ¿El libre albedrio también existió antes que el hombre? ¿Será este albedrio una cualidad espiritual que se torna una carga difícil de llevar teniendo un Dios que obedecer? Lo cierto es que este libre albedrio está implícito en el relato religioso, por que como doctrina comenzó con san Agustín  350 años D.C. años más años menos. Lo que me interesa más que la doctrina de un hombre como Agustín y de la Iglesia Católica, es la existencia celestial de una decisión que se supone no debería de existir en seres espiritualmente superiores al hombre. Si los mismísimos ángeles pueden decidir servir a Dios o no ¿Que le queda al hombre?.

Desde un punto de vista más evolutivo y materialista, desde que nuestros antepasados evolucionaron desde especies inferiores, formaron grupos humanos pasando del estado de salvajismo a las tribus, en este estadio dejaron de creer en las explicaciones de los chamanes de la tribu en relación con las cosas de la naturaleza, la espera a la lluvia, el sonido y la luz en el cielo, la sequia, etc., la magia dejo paso a la religión. Esta creencia chamanica vuelta en fe, formó desde ese entonces un lazo infranqueable con el ser humano. Este dejo a la religión, la explicación del origen del mundo, de las cosas buenas y malas que pasan en él. No hay Edad ni época en la historia humana en que la religión no se haya hecho presente. A veces salvándola, a veces condenándola o dejándola a su libre albedrio. El hombre religioso siempre se ha hecho a imagen y semejanza a Dios. Es Dios mismo, esa trinidad se vuelve cuarteto cuando de unir se trata al Padre al hijo y el espíritu santo con el hombre. Este último, aunque clavo a su prójimo a un madero, después lloro y se arrepintió, a partir de ahi esa unión fue un error.

Esta combinación, desde mi punto de vista, equivocada, entre religión y materialismo no ha podido satisfacer las preguntas que existen con relación al hombre. Al contrario, creo que ha confundido a lo largo de la historia las respuestas que se han dado o la forma como se ha adoptado la concepción del universo y del hombre. El ser humano siempre ha querido una explicación a su incomprensión de las cosas de la naturaleza y con relación consigo mismo, las preguntas han sido concretas ¿Es malo? ¿Es bueno? Pero las respuestas han sido hechas desde dos perspectivas diferentes, contrapuestas, ¿Es materia y espíritu a la vez? o es una de las dos,

En esta confusión la caída ha sido fuerte. No se explica como el hombre siendo imagen y semejanza a Dios, siendo creado por este ser espiritualmente superior y bueno, pueda hacer lo que hace, se salvo la explicación creando el libre albedrio, como una relación extensiva con el ángel caído, malea a la especie y libra de culpa a la misma, a la larga esta concepción del hombre no lleva a nada, solo a la esperanza que por algo no escapo de la Caja de Pandora, aun sigue guardada ahí, pues no escapo al mundo, como los otros males.

Nos queda la filosofía para echar más leña al fuego, esa otra forma de ver desde fuera las cosas del mundo, y que por esa precisa razón no es lo suficientemente objetiva ni se compromete con nada. Cuando pretende hacerlo, es considerada revolucionaria, cuando no, se pierde en la metafísica, esa que solo entiende Heidegger. Una metafísica más terrenal es la de Sartre,  ¿será el hombre un ser libre angustiado por esa libertad? El miedo a la nada es más poderosa que el infierno, así que quedémonos con la fè. El hombre no se permite la libertad de la nada después de la vida, vivir con el prójimo sería  un sacrificio sin sentido, más vale la esperanza de retribución del paraíso.

¿Y las circunstancias? Esa prima filosófica del conductismo, Ortega y Gasset nos encuadra dentro de una historia de  vida que nos determina, el hombre es resultado de sus circunstancias nos decía, sin poder de decisión, o mejor dicho de decidir dentro de las circunstancias que se vive, bueno, al menos hay un haz de luz que nos devuelva algún poder al hombre sobre su destino, aunque sea como dice Jan Bover dentro de las variables que se tengan. Podemos dirigir nuestra mirada al superhombre de Nietzsche aunque, a decir verdad, si me da escalofríos un hombre sin valores, me aterra un superhombre igual, aunque si fuera posible, según la propuesta de Nietzsche, este superhombre acepta las cosas del mundo sin mucha elaboración mística, seria medianamente aceptable. Aunque creo que eso es lo que nos falta, aceptarnos tal como somos, y mejorarnos si es posible.

Lo único que tenemos, es lo que conocemos, al hombre en sus muchos aspectos, hay que aceptarnos así, y mejorar si es posible, tal vez así, reinemos en un mundo feliz, mejor que esperar servir en el cielo como espíritus, aunque siempre tendremos el libre albedrio para volver a ser hombres.

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...