viernes, 26 de marzo de 2021

La persona con un trastorno de personalidad esquizoide en el ámbito laboral

La persona con un trastorno de personalidad esquizoide en el ámbito laboral

El patrón básico de este trastorno de personalidad es el aislamiento social, ausencia de relaciones sociales, poca o ninguna expresión emocional y afectiva, así como incapacidad para sentir placer por actividades referenciales.

En el ámbito laboral lo podemos ver andar solos sin buscar cercanía con amigos o establecer relación amical con nadie, desconfiados no al nivel paranoico, pero desconfiados, indiferente a las normas sociales y laborales y a los halagaos o críticas de los demás, por eso mismo pueden fallar en la realización de trabajo en equipo, se muestran callados y no participan en iniciativas laborales, tienen una completa escases de habilidades sociables por eso no esperen de ellos amabilidad y empatía, se apegan a  los aspectos formales  de las cosas sin involucrarse  con ellos para mantener su aislamiento, puede intelectualizar los hechos llevándolos a cosas concretas sin interpretaciones. No se sientan mal por eso, ellos mismos fuera del ámbito laboral también tienen sus propias y aisladas preferencias, así que no es algo personal con Ud. no se lo tome a pecho.

Pueden tener problemas con supervisores y jefes que presionan las cosas para que se hagan a cierto ritmo, guardan sus tiempos que están acorde con su percepción fantástica de la cosa, parecerá un “rebelde imperturbable” pero eso no lo hace deliberadamente, sino que no hace caso a las observaciones que se le haga.

¿Qué hacer?

También estas personas pueden desempeñarse bien en puestos alejados en donde no se necesiten relaciones sociales o atención al público, puestos más bien que se necesiten autonomía y manejo del tiempo, incluso pueden desempeñarse en turnos nocturnos en donde no hay afluencia de personas, no trabajan bien en grupos en donde se requiera empatía, no hay que forzar relaciones sociales con ellos, el intento será en vano y ante la insistencia nos verán como intrusos que pretenden invadir su mundo y talvez nos salga con alguna irritabilidad que nos sorprenda, no pierda el tiempo en hacerle observaciones sobre su pésimo u optimo trabajo, mejor mecanice el procedimiento y no deje nada a su iniciativa y manténgalo reforzado, es decir refuerce sus buenas conductas laborales  cuando cumple objetivos, cuando mantenga limpio su ambiente de trabajo o cuando inicie alguna conversación si se da el caso o es necesario para la realización de algún trabajo. En todo caso mantenga la comunicación laboral virtual si es efectiva, ya que la directa no será personal como en el paranoide – y esta vez por el mismo – si no que será impersonal y muy pocas veces casi nada dará valor a todos los intentos que se haga por acercarnos a èl.

 


 


La persona con un trastorno de personalidad paranoide en el ámbito laboral

 


Debemos aclarar que los diversos trastornos de personalidad que vamos a tratar aquí y que figuran en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS no son enfermedades mentales y aunque podrían necesitar algún medicamento en algún momento de crisis como anti ansiolítico o anti depresivos, no son enfermedades psiquiátricas, por lo tanto no son ni inimputables ni impedidos de ejercer un trabajo conforme a sus capacidades, y aunque muchos trastornos de personalidad comparten síntomas y signos tratare de especificar síntomas para distinguirlos como patrón básico. Ya en el artículo anterior explicamos de manera coloquial para que puedan entender los trabajadores, que es un trastorno de personalidad, por lo tanto, no lo repetiré el que quiera ampliar conceptos lo remito al artículo en mención.

El patrón básico y común del trastorno paranoide es el de la desconfianza y la suspicacia, hagan lo que hagan sus compañeros, el paranoide pensara que se están aprovechando de él, lo personaliza casi todo, su percepción puede distorsionar los hechos y puede sacar algunos hechos de contexto para confirmar sus sospechas. Pueden ser discutidores quejosos y dejar un ambiente laboral hostil y cargado, no es fácil aconsejarlos por que se sienten criticados y son sensibles a las observaciones de los jefes y compañeros, muy a menudo prefieren trabajar solos, pueden iniciar quejas hasta esferas altas de la empresa, lo que se necesitara especificar si las quejas tienen objeto o son consecuencia de su trastorno.

¿Qué hacer?

Hay que demostrarle respeto firme y de manera tranquila Se desempeñan bien en puestos que no requieran mucha interacción social, empatía o comunicación abierta. Puestos que le den la sensación de control y autonomía, se desempeñan mejor en trabajos individualizados y que no requieran participación en equipo. Con ellos debemos comunicarnos solo y exclusivamente para fines de trabajos sin llegar a términos o relaciones íntimas o personales ya que responderán con desconfianza suspicacia y sospecha, la comunicación virtual sería una buena opción .

Si el debate se inicia es mejor cortar la comunicación amablemente para que en su oportunidad aclarar los hechos de manera concisa sin explayarse demasiado y explicando cada paso dado de manera lenta y progresiva para que le quede claro y tratar de ganarse su confianza, con ellos hay que ser lo más explícito posible y no dejar nada a su interpretación o conjeturas.

lunes, 22 de marzo de 2021

Trastorno de personalidad en el trabajo

 

En el ámbito laboral confluyen diferentes personalidades, cada una con sus propios estilos de relacionarse, percibir pensar y sentir. ¿pueden imaginarse si alguna de estas personalidades sufre algún tipo de trastorno?, no solo se verá afectado la consecución de los objetivos laborales, si no que creara un ambiente laboral difícil y problemático que afectará las relaciones laborales y sociales de los trabajadores.

La personalidad es una forma o estilo estable y continua de relacionarse con los demás y que incluye formas de percibir, sentir, pensar y actuar es adaptativo social y organiza desde el principio el comportamiento general de la persona. En este sentido los trastornos de personalidad son estilos o formas problemáticas de relacionarse con los demás que incluye formas de percibir, sentir, pensar y actuar con los demás y conlleva sufrimientos y malestar para la persona y con los que se relaciona, por lo general son desadaptativos y se dan en todo ámbito de las relaciones sociales, no están circunscritos a un área o situación en especial. Para el CIE 10 no se debe a problemas de sustancias, enfermedad física, disfunciones cerebrales o trastornos mentales.

Vamos a ver los diferentes trastornos de personalidad que figuran en el CIE 10, cuáles son sus comportamientos habituales, como suelen manifestarse en el ámbito laboral y algunas formas de acción para disminuir su negativa influencia en el clima laboral. Vamos hacerlo en varios artículos que vamos a ir publicándolos en este blog.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Debilitamiento inmunológico condicionado

 

Se puede dar el caso de una supresión inmunológica por condicionamiento clásico, la supresión inmunológica es el nombre técnico cuando se debilita el sistema inmunológico y este no produce o recibe proteínas que lo hacen fuerte o hay cierta autorregulación negativa que impide que el sistema inmunológico defienda al organismo.  Ader y Cohen, 1984, Maier 1994. Lo sorprendente es que puede haber ciertos estímulos que inducen la supresión inmunológica. Estos estímulos pueden ser pensamientos o imágenes que activan la supresión inmunológica cuando se asocian sistemáticamente con acontecimiento que suprimen las defensas inmunológicas.

Por ejemplo, Hafen 1996 nos dice que el periodo de entre uno y tres años de supresión inmunológicas que a veces sigue a la muerte de la pareja puede explicarse por qué la pareja que sobrevive evoca repetidamente imágenes de un pasado agradable, esas imágenes se convierten en estímulos condicionados para suprimir el sistema inmunológico, ya que se asociaron a esta supresión momentos previos al duelo.

sábado, 23 de enero de 2021

CONDICIONAMIENTO VICARIO COMO CAUSA DE FOBIAS

 

Cuando se trata del condicionamiento como causa u origen de conductas fóbicas, se piensa que ese aprendizaje se da por condicionamiento directo o traumático. Este condicionamiento explica bien las conductas de miedo a ciertas situaciones, pero el aprendizaje por condicionamiento vicario u observacional puede explicar igualmente la conducta fóbica a una gama de situaciones.

El condicionamiento clásico o directo o traumático se demostró en una investigación de Ost y hugdahl (1981) que administraron ciento seis cuestionarios a igual número de adultos fóbicos a quienes se le pidió que identifiquen el posible origen de sus fobias, el cincuenta ocho por ciento (58%) dijeron que habían sufrido experiencias traumáticas. Es común una experiencia traumática directa en fobias como al dentista (Kent, 1997) claustrofobia (Rachman, 1997) y a los accidentes (Kuch, 1997).

Pero por condicionamiento observacional o vicario también se puede adquirir la conducta fóbica, por ejemplo, Mineka (2010) describe a un hombre que cuando era niño vio vomitar a su abuelo mientras moría, poco después el niño desarrollo una fobia al vómito y ya de adulto en una ocasión pensó en suicidarse cuando sintió náuseas y deseos de vomitar. Investigaciones con monos Rhesus (Mineka, Cook 1984,1991,1993) demostraron que monos criados en laboratorio que nunca habían tenido miedo a las serpientes, desarrollaban un miedo rápido a estos animales por el hecho de observar a otros monos en libertad demostrar miedo a las serpientes. Los monos de laboratorio adquirían este miedo después de una exposición de entre 4 a 8 minutos y tres meses después el miedo aun persistía.

Es conocido esa investigación de Bandura (1961) en donde unos niños observan por video como gente adulta golpean a un muñeco y son recompensados, así mismo imitan el comportamiento violento para ser recompensados.

Estos experimentos nos sugieren (Cool y Mineka 1990) que los medios de comunicación de masas pueden desempeñar un papel importante en el condicionamiento vicario de miedos y fobias en la población.

jueves, 7 de enero de 2021

¿Que es una conducta patológica?

 

Ya en este blog he publicado artículos sobre ¿Qué es conducta normal y anormal? Y ¿Qué es una conducta psicopatológica? Para realizar esos artículos he tomado en cuenta criterios de los diferentes modelos de análisis de la conducta, ahora quiero hacerlo un poco más práctico y fácil de entender.  Para tal fin comentare parte del libro de la psicóloga Susan Mineka Y Jill Hooley “psicología clínica” 12 ed.  Alli nos dice Mineka que definir una conducta patológica es una tarea difícil no tanto por que no tengamos una definición en sí, si no que adjuntar el termino patológico a una conducta es problemático debido a que las tiempos y sociedades cambia, sin embargo, eso no quiere decir que no la podamos definir y caracterizar, en la práctica clínica tenemos claro lo que es una conducta patológica y que no lo es, aunque existen también criterios para eso. Cuando una conducta de cualquier persona, se acerque más a las descripciones de una conducta patológica, es más que probable que esa persona tenga un problema de salud mental. Pasaremos a describir y ejemplificar algunas de esas características:

-Sufrimiento; El sufrimiento psicológico es una condición para saber que una persona tiene un problema de salud mental, una persona con depresión sufre y los que tienen algún trastorno también, aunque a veces ellos no se den cuenta o no quieran dejarlo, o lo nieguen –los maniacos, por ejemplo-. Aunque no todo sufrimiento es patológico ya que uno puede sufrir por muchas cosas que no necesariamente estén en relación con algún trastorno psicológico.

-La conducta inadaptada: La inadaptación social o de la norma es indicativo de trastorno o patología psicológica, una depresión puede ser inadaptada cuando llega al punto de no dejar trabajar a la persona, aunque un comportamiento inadecuado no sea observable, no deja de serlo, por ejemplo, el comportamiento psicopático que utiliza y usa y abusa de los demás para conseguir sus fines, puede que no sea observable como inadaptado, pero para nosotros lo es socialmente.

-Estadísticamente: Esto hay que tomarlo con pinzas, decir que una conducta es patológica solo tomando en cuenta lo estadístico en la población es más cercano a la sociología, pero no a la psicología. Por ejemplo, la conducta de un genio es estadísticamente escasa en la población, pero muy deseada, el retardo mental es escaso en la población, pero igualmente no deseada, y puede que haya una conducta estadísticamente frecuente en la población como el hurto o la grosería, pero poco deseado. Cuando hablamos de estadística en conductas patológicas es más un juicio de valor que de números.

-Violación de las normas: Los grupos humanos tienen normas sociales, algunas ya explicitas en forma de leyes y otras menos explicitas, pero socialmente aceptadas que se pueden considerar patológicas su aparición o no, aquí también hay que tener en cuenta la magnitud y frecuencia de la conducta emitida y sus consecuencias en términos de gravedad o perjuicio. Por ejemplo, estacionar su auto junto a la línea amarilla puede parecer normal debido a que casi todos lo hacen y no revierte mucho peligro o consecuencia para la sociedad más allá de una papeleta de infracción. Pero el coimear a un policía de tránsito sí parece ser una conducta delictiva y lo es de hecho.

-Incomodidad social: Hay normas sociables que su no cumplimiento puede ocasionar incomodidad en las personas, por ejemplo, si vemos a una persona hablar de sus problemas a todo el mundo puede que no nos parezca adecuado, pero si se lo dice a un psicólogo si, si está en un cine con muy poca gente y con muchas butacas vacías, que venga una persona y se sienta justamente al costado suyo, hará que se sienta incomoda y no le parezca normal esa conducta.

La irracionalidad de la conducta. - Las conductas que no tienen un porque o consideradas irracionales pueden ser patológicas como por ejemplo ver a un actor declarando un poema mientras se baña en la playa, o si un policía dispara su arma de forma indiscriminada poniendo en peligro a los transeúntes, el hablar rápido o sin sentido propios de los maniacos puede ser considerado raro y poco normal.

 

 

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

Los trastornos mentales como problema de salud publica

 

Los trastornos psicológicos o de salud mental son un problema de salud pública, no solo en el Perú sino a nivel mundial. Los problemas psicosociales como la violencia social familiar y contra la mujer, así como los trastornos de conducta,  alcoholismo, consumo de drogas y los trastornos mentales son causas de sufrimiento en la población, deterioran la calidad de vida de las personas afectando su desarrollo económico, social y personal. Algunos grupos sociables son más vulnerables que otros por asuntos demográficos, socioculturales, económicos raciales, pero ninguno de ellos, ninguno, son inmunes a estos asuntos.

Las personas mentalmente saludables son personas felices, con bienestar, que contribuyen al desarrollo social de su comunidad, región o país, son personas estables equilibradas y sanas, en cambios las personas con problemas de salud mental sufren y son causa de atraso, deterioro e infelicidad. La salud mental es un componente importante de la salud integral de un país y demuestra el grado de desarrollo económico y social de un pueblo.

La importancia que un Estado le da a la salud mental de su población define el interés que ponen los lideres sobre su pueblo, eso se manifiesta en políticas públicas que atienden a la población sobre los trastornos psicológicos y por otra parte, orientadas a la prevención para disminuir la aparición de estos problemas que tanto inciden en la salud pública.

Varias investigaciones coinciden en que existe una relación directa entre los problemas de salud mental como depresión, problemas de conducta,  enfermedades cardiovasculares , pulmonares y de transmisión sexual con  condiciones psicosociales como la violencia, el alcoholismo, violencia contra la mujer y niños, y con las condiciones sociales que la promueven  como la pobreza, las guerras,  la discriminación y desplazamientos o exilios.

La carga de la enfermedad mental.

A nivel mundial la morbilidad y mortalidad de la salud mental está bien monitoreada, en estas se ven la calidad y esperanza de vida de las personas, la cuestión es que en los países en desarrollo se equipara la esperanza de vida con los países desarrollados, lo que  es ilógico debido al desarrollo económico de esos países y el concepto de felicidad que implica vivir más en uno u otra región, en todo caso se sabe que a nivel mundial en el año 2018, la carga de los problemas de salud mental llega al 8.1%,  si en el 2018 éramos 7,500 millones de habitantes aproximadamente, esa cifra equivale a cerca de 800 millones de personas con problemas de salud mental a nivel mundial, en ella, la que más predomina es la depresión, la epilepsia, drogadicción, Alzheimer, psicosis, alcoholismo, de esos 8.1%, la depresión y la ansiedad son el 3.4% .

La carga de la enfermedad mental en el Perú es muy larga y pesada repasemos algunos datos dado por el ministerio de Salud en cuanto a los problemas de salud mental en el 2018. En el Perú hay cerca de 295 mil personas con discapacidad cognitiva,  emocionales y de conducta que están imposibilitadas de relacionarse con otras personas por si solas. La depresión es la mayor carga de enfermedad mental en el Perú. En poblaciones de 15 a 44 años el alcoholismo es uno de los principales problemas,  le siguen las demencias, la esquizofrenia  la drogadicción y la violencia cotidiana. Cada año el 20% de la población mayor de 12 años padece algún tipo de trastorno mental, la relación entre trastorno mental y pobreza se da en las zonas en donde se ven estos problemas antes nombrados Ayacucho, Puerto Maldonado, Iquitos, Tumbes, Puno, y Pucallpa. Los estudios realizados en las zonas rurales del país encontraron que esta prevalencia es de 10,4%, siendo mayor en la zona rural de la región Lima. En la población mayor de 12 años, los trastornos más frecuentes son los episodios depresivos, con una prevalencia anual que varía del 4% en Lima rural y 8,8% en Iquitos; y, se estima un promedio nacional de 7,6%.

Entre los problemas psicosociales, la violencia familiar contra las mujeres alcanza cifras preocupantes. A nivel nacional, según ENDES, la prevalencia de violencia familiar contra las mujeres, ejercida alguna vez por el esposo o compañero, es de 65,4%, siendo mayor en las regiones de Cuzco (79,4%), Apurímac (78,0%) y Puno (74,7%). Las prevalencias por tipo de violencia son: Psicológica: 61.5%, física: 30,6% y sexual: 6,5%. La prevalencia anual de la violencia física y/o sexual ejercida por el esposo o compañero es de 10,6%, siendo más frecuente entre las mujeres de 20 a 24 años (15,4%).

El maltrato infantil familiar se encuentra en el 26,4% de las familias (ENARES, 2015). La violación sexual afecta principalmente a niñas y adolescentes, siendo 1 de cada 3 víctimas menores de 14 años; y el umbral de riesgo de violación está entre los 10 y los 13 años. Asimismo, 14 de cada 100 adolescentes de 15 a 19 años quedan embarazadas. En adolescentes menores de 18 años se registra el 8% del total de partos.

La conducta suicida se manifiesta como autolesión, conducta suicida no determinada, intento de suicido y suicidio. La prevalencia de vida del intento suicida es mayor en la zona urbana, sobre todo en Pucallpa (5,4%), ciudad que, conjuntamente con Puerto Maldonado (4,5%) y Ayacucho (5,2%), alcanza las cifras más altas (INSM 2002 - 2012). Cabe señalar que, aproximadamente, 4 de cada 10 muertes por suicidio no se registran. Otra forma de expresión de la violencia y discriminación es la sufrida por las comunidades de personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexo y otros (LGTBI). En el Perú, el 62,7% de esta población asegura haber sufrido algún tipo de violencia y discriminación, principalmente en espacios públicos (65,6%) y en el ámbito educativo (57,6%). En cuanto a los agresores, el 55,8% son compañeras/os de escuela y padres de compañeras/os, seguido por líderes religiosos (42,7%).  En los años comprendidos entre el 2015 al 2019 llegaron al Perú cerca de un millón de venezolanos con el éxodo más grande que se ha conocido en América, esta gente que llega en busca de un futuro y huyendo de la dictadura de su país vienen con sus propios problemas a un país como el nuestro que ya tiene copados y en escases los servicios de salud y educación, se sabe que las personas desplazadas y los refugiados presentan elevadas tasas de depresión, ansiedad y trastornos post estrés  y otras forma de sufrimientos físico y mental.

Todos estos datos estadísticos se dan en el Perú, es cierto que las estadísticas son frías, pero no tienen ideologías ni partidos políticos y cualquier tendencia política debe saber que las tasas más altas de problemas de salud mental se asocian con desventajas sociales, especialmente con bajos ingresos, servicios de salud y educación insuficientes, desempleo, subempleo y precarias condiciones ocupacionales. El Estado, los líderes y políticos deben saber que estos factores psicosociales que sirven como base para el desarrollo de problemas de salud mental pueden ser revertidos con políticas dirigidas a su disminución o desaparición. El Estado debe priorizar los servicios de salud y educación a la población para que estas cifras disminuyan, a veces no se necesita grandes inversiones sino utilizar la infraestructura y el personal que ya tenemos para brindar un buen servicio a la población con problemas de salud mental.

El Estado ha dado un buen paso, al promulgar una ley que abre centros de salud mental comunitaria en varios distritos y provincias de nuestro país, así como una ley contra la violencia familiar y contra la mujer que une esfuerzos de varios organismos del Estado, sin embargo la atención aplicada al nivel básico de centro de salud también es importante, por ejemplo, políticas orientadas a la vacunación para la erradicación de algunas enfermedades perinatales, el control de plomo en el medio ambiente puede disminuir los casos de problemas cognitivos en  personas y especialmente niños que aspiran un aire con plomo. Se deberían hacer estudios serios que analicen la tendencia a la farmacología solo en casos que lo necesiten, fomentando la intervención psicológica, menos fármacos y más apoyo social. El desarrollo económico de un país mejora el estado de la salud mental de su población, oportunidades de desarrollo y de trabajo aumentan la autoestima de un pueblo, desarrolla su autonomía y su bienestar. Fomentar la asistencia en los hospitales psiquiátricos a enfermos crónicos, mejorar la enseñanza de las ciencias sobre los mitos y creencias y capacitar al personal de salud mental de forma constante para que brinde una buena atención a la población.

Capacitar al docente y al psicólogo educativo para intervención al bullyng en las escuelas aumentará la autoestima de los estudiantes y su autonomía, una buena alimentación gracias al desarrollo económico disminuirá la desnutrición en los niños, una buena coordinación entre los organismos del Estado para intervenir de manera rápida y eficiente en la violencia familiar, disminuirá el feminicidio, atención en salud gratuita y eficiente disminuirá los problemas mentales post parto y así por el estilo, aplicando políticas sociales eficientes en educación salud y seguridad, disminuirá los porcentajes de trastornos en la población. Las autoridades tienen la palabra.

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...