sábado, 23 de enero de 2021

CONDICIONAMIENTO VICARIO COMO CAUSA DE FOBIAS

 

Cuando se trata del condicionamiento como causa u origen de conductas fóbicas, se piensa que ese aprendizaje se da por condicionamiento directo o traumático. Este condicionamiento explica bien las conductas de miedo a ciertas situaciones, pero el aprendizaje por condicionamiento vicario u observacional puede explicar igualmente la conducta fóbica a una gama de situaciones.

El condicionamiento clásico o directo o traumático se demostró en una investigación de Ost y hugdahl (1981) que administraron ciento seis cuestionarios a igual número de adultos fóbicos a quienes se le pidió que identifiquen el posible origen de sus fobias, el cincuenta ocho por ciento (58%) dijeron que habían sufrido experiencias traumáticas. Es común una experiencia traumática directa en fobias como al dentista (Kent, 1997) claustrofobia (Rachman, 1997) y a los accidentes (Kuch, 1997).

Pero por condicionamiento observacional o vicario también se puede adquirir la conducta fóbica, por ejemplo, Mineka (2010) describe a un hombre que cuando era niño vio vomitar a su abuelo mientras moría, poco después el niño desarrollo una fobia al vómito y ya de adulto en una ocasión pensó en suicidarse cuando sintió náuseas y deseos de vomitar. Investigaciones con monos Rhesus (Mineka, Cook 1984,1991,1993) demostraron que monos criados en laboratorio que nunca habían tenido miedo a las serpientes, desarrollaban un miedo rápido a estos animales por el hecho de observar a otros monos en libertad demostrar miedo a las serpientes. Los monos de laboratorio adquirían este miedo después de una exposición de entre 4 a 8 minutos y tres meses después el miedo aun persistía.

Es conocido esa investigación de Bandura (1961) en donde unos niños observan por video como gente adulta golpean a un muñeco y son recompensados, así mismo imitan el comportamiento violento para ser recompensados.

Estos experimentos nos sugieren (Cool y Mineka 1990) que los medios de comunicación de masas pueden desempeñar un papel importante en el condicionamiento vicario de miedos y fobias en la población.

jueves, 7 de enero de 2021

¿Que es una conducta patológica?

 

Ya en este blog he publicado artículos sobre ¿Qué es conducta normal y anormal? Y ¿Qué es una conducta psicopatológica? Para realizar esos artículos he tomado en cuenta criterios de los diferentes modelos de análisis de la conducta, ahora quiero hacerlo un poco más práctico y fácil de entender.  Para tal fin comentare parte del libro de la psicóloga Susan Mineka Y Jill Hooley “psicología clínica” 12 ed.  Alli nos dice Mineka que definir una conducta patológica es una tarea difícil no tanto por que no tengamos una definición en sí, si no que adjuntar el termino patológico a una conducta es problemático debido a que las tiempos y sociedades cambia, sin embargo, eso no quiere decir que no la podamos definir y caracterizar, en la práctica clínica tenemos claro lo que es una conducta patológica y que no lo es, aunque existen también criterios para eso. Cuando una conducta de cualquier persona, se acerque más a las descripciones de una conducta patológica, es más que probable que esa persona tenga un problema de salud mental. Pasaremos a describir y ejemplificar algunas de esas características:

-Sufrimiento; El sufrimiento psicológico es una condición para saber que una persona tiene un problema de salud mental, una persona con depresión sufre y los que tienen algún trastorno también, aunque a veces ellos no se den cuenta o no quieran dejarlo, o lo nieguen –los maniacos, por ejemplo-. Aunque no todo sufrimiento es patológico ya que uno puede sufrir por muchas cosas que no necesariamente estén en relación con algún trastorno psicológico.

-La conducta inadaptada: La inadaptación social o de la norma es indicativo de trastorno o patología psicológica, una depresión puede ser inadaptada cuando llega al punto de no dejar trabajar a la persona, aunque un comportamiento inadecuado no sea observable, no deja de serlo, por ejemplo, el comportamiento psicopático que utiliza y usa y abusa de los demás para conseguir sus fines, puede que no sea observable como inadaptado, pero para nosotros lo es socialmente.

-Estadísticamente: Esto hay que tomarlo con pinzas, decir que una conducta es patológica solo tomando en cuenta lo estadístico en la población es más cercano a la sociología, pero no a la psicología. Por ejemplo, la conducta de un genio es estadísticamente escasa en la población, pero muy deseada, el retardo mental es escaso en la población, pero igualmente no deseada, y puede que haya una conducta estadísticamente frecuente en la población como el hurto o la grosería, pero poco deseado. Cuando hablamos de estadística en conductas patológicas es más un juicio de valor que de números.

-Violación de las normas: Los grupos humanos tienen normas sociales, algunas ya explicitas en forma de leyes y otras menos explicitas, pero socialmente aceptadas que se pueden considerar patológicas su aparición o no, aquí también hay que tener en cuenta la magnitud y frecuencia de la conducta emitida y sus consecuencias en términos de gravedad o perjuicio. Por ejemplo, estacionar su auto junto a la línea amarilla puede parecer normal debido a que casi todos lo hacen y no revierte mucho peligro o consecuencia para la sociedad más allá de una papeleta de infracción. Pero el coimear a un policía de tránsito sí parece ser una conducta delictiva y lo es de hecho.

-Incomodidad social: Hay normas sociables que su no cumplimiento puede ocasionar incomodidad en las personas, por ejemplo, si vemos a una persona hablar de sus problemas a todo el mundo puede que no nos parezca adecuado, pero si se lo dice a un psicólogo si, si está en un cine con muy poca gente y con muchas butacas vacías, que venga una persona y se sienta justamente al costado suyo, hará que se sienta incomoda y no le parezca normal esa conducta.

La irracionalidad de la conducta. - Las conductas que no tienen un porque o consideradas irracionales pueden ser patológicas como por ejemplo ver a un actor declarando un poema mientras se baña en la playa, o si un policía dispara su arma de forma indiscriminada poniendo en peligro a los transeúntes, el hablar rápido o sin sentido propios de los maniacos puede ser considerado raro y poco normal.

 

 

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

Los trastornos mentales como problema de salud publica

 

Los trastornos psicológicos o de salud mental son un problema de salud pública, no solo en el Perú sino a nivel mundial. Los problemas psicosociales como la violencia social familiar y contra la mujer, así como los trastornos de conducta,  alcoholismo, consumo de drogas y los trastornos mentales son causas de sufrimiento en la población, deterioran la calidad de vida de las personas afectando su desarrollo económico, social y personal. Algunos grupos sociables son más vulnerables que otros por asuntos demográficos, socioculturales, económicos raciales, pero ninguno de ellos, ninguno, son inmunes a estos asuntos.

Las personas mentalmente saludables son personas felices, con bienestar, que contribuyen al desarrollo social de su comunidad, región o país, son personas estables equilibradas y sanas, en cambios las personas con problemas de salud mental sufren y son causa de atraso, deterioro e infelicidad. La salud mental es un componente importante de la salud integral de un país y demuestra el grado de desarrollo económico y social de un pueblo.

La importancia que un Estado le da a la salud mental de su población define el interés que ponen los lideres sobre su pueblo, eso se manifiesta en políticas públicas que atienden a la población sobre los trastornos psicológicos y por otra parte, orientadas a la prevención para disminuir la aparición de estos problemas que tanto inciden en la salud pública.

Varias investigaciones coinciden en que existe una relación directa entre los problemas de salud mental como depresión, problemas de conducta,  enfermedades cardiovasculares , pulmonares y de transmisión sexual con  condiciones psicosociales como la violencia, el alcoholismo, violencia contra la mujer y niños, y con las condiciones sociales que la promueven  como la pobreza, las guerras,  la discriminación y desplazamientos o exilios.

La carga de la enfermedad mental.

A nivel mundial la morbilidad y mortalidad de la salud mental está bien monitoreada, en estas se ven la calidad y esperanza de vida de las personas, la cuestión es que en los países en desarrollo se equipara la esperanza de vida con los países desarrollados, lo que  es ilógico debido al desarrollo económico de esos países y el concepto de felicidad que implica vivir más en uno u otra región, en todo caso se sabe que a nivel mundial en el año 2018, la carga de los problemas de salud mental llega al 8.1%,  si en el 2018 éramos 7,500 millones de habitantes aproximadamente, esa cifra equivale a cerca de 800 millones de personas con problemas de salud mental a nivel mundial, en ella, la que más predomina es la depresión, la epilepsia, drogadicción, Alzheimer, psicosis, alcoholismo, de esos 8.1%, la depresión y la ansiedad son el 3.4% .

La carga de la enfermedad mental en el Perú es muy larga y pesada repasemos algunos datos dado por el ministerio de Salud en cuanto a los problemas de salud mental en el 2018. En el Perú hay cerca de 295 mil personas con discapacidad cognitiva,  emocionales y de conducta que están imposibilitadas de relacionarse con otras personas por si solas. La depresión es la mayor carga de enfermedad mental en el Perú. En poblaciones de 15 a 44 años el alcoholismo es uno de los principales problemas,  le siguen las demencias, la esquizofrenia  la drogadicción y la violencia cotidiana. Cada año el 20% de la población mayor de 12 años padece algún tipo de trastorno mental, la relación entre trastorno mental y pobreza se da en las zonas en donde se ven estos problemas antes nombrados Ayacucho, Puerto Maldonado, Iquitos, Tumbes, Puno, y Pucallpa. Los estudios realizados en las zonas rurales del país encontraron que esta prevalencia es de 10,4%, siendo mayor en la zona rural de la región Lima. En la población mayor de 12 años, los trastornos más frecuentes son los episodios depresivos, con una prevalencia anual que varía del 4% en Lima rural y 8,8% en Iquitos; y, se estima un promedio nacional de 7,6%.

Entre los problemas psicosociales, la violencia familiar contra las mujeres alcanza cifras preocupantes. A nivel nacional, según ENDES, la prevalencia de violencia familiar contra las mujeres, ejercida alguna vez por el esposo o compañero, es de 65,4%, siendo mayor en las regiones de Cuzco (79,4%), Apurímac (78,0%) y Puno (74,7%). Las prevalencias por tipo de violencia son: Psicológica: 61.5%, física: 30,6% y sexual: 6,5%. La prevalencia anual de la violencia física y/o sexual ejercida por el esposo o compañero es de 10,6%, siendo más frecuente entre las mujeres de 20 a 24 años (15,4%).

El maltrato infantil familiar se encuentra en el 26,4% de las familias (ENARES, 2015). La violación sexual afecta principalmente a niñas y adolescentes, siendo 1 de cada 3 víctimas menores de 14 años; y el umbral de riesgo de violación está entre los 10 y los 13 años. Asimismo, 14 de cada 100 adolescentes de 15 a 19 años quedan embarazadas. En adolescentes menores de 18 años se registra el 8% del total de partos.

La conducta suicida se manifiesta como autolesión, conducta suicida no determinada, intento de suicido y suicidio. La prevalencia de vida del intento suicida es mayor en la zona urbana, sobre todo en Pucallpa (5,4%), ciudad que, conjuntamente con Puerto Maldonado (4,5%) y Ayacucho (5,2%), alcanza las cifras más altas (INSM 2002 - 2012). Cabe señalar que, aproximadamente, 4 de cada 10 muertes por suicidio no se registran. Otra forma de expresión de la violencia y discriminación es la sufrida por las comunidades de personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexo y otros (LGTBI). En el Perú, el 62,7% de esta población asegura haber sufrido algún tipo de violencia y discriminación, principalmente en espacios públicos (65,6%) y en el ámbito educativo (57,6%). En cuanto a los agresores, el 55,8% son compañeras/os de escuela y padres de compañeras/os, seguido por líderes religiosos (42,7%).  En los años comprendidos entre el 2015 al 2019 llegaron al Perú cerca de un millón de venezolanos con el éxodo más grande que se ha conocido en América, esta gente que llega en busca de un futuro y huyendo de la dictadura de su país vienen con sus propios problemas a un país como el nuestro que ya tiene copados y en escases los servicios de salud y educación, se sabe que las personas desplazadas y los refugiados presentan elevadas tasas de depresión, ansiedad y trastornos post estrés  y otras forma de sufrimientos físico y mental.

Todos estos datos estadísticos se dan en el Perú, es cierto que las estadísticas son frías, pero no tienen ideologías ni partidos políticos y cualquier tendencia política debe saber que las tasas más altas de problemas de salud mental se asocian con desventajas sociales, especialmente con bajos ingresos, servicios de salud y educación insuficientes, desempleo, subempleo y precarias condiciones ocupacionales. El Estado, los líderes y políticos deben saber que estos factores psicosociales que sirven como base para el desarrollo de problemas de salud mental pueden ser revertidos con políticas dirigidas a su disminución o desaparición. El Estado debe priorizar los servicios de salud y educación a la población para que estas cifras disminuyan, a veces no se necesita grandes inversiones sino utilizar la infraestructura y el personal que ya tenemos para brindar un buen servicio a la población con problemas de salud mental.

El Estado ha dado un buen paso, al promulgar una ley que abre centros de salud mental comunitaria en varios distritos y provincias de nuestro país, así como una ley contra la violencia familiar y contra la mujer que une esfuerzos de varios organismos del Estado, sin embargo la atención aplicada al nivel básico de centro de salud también es importante, por ejemplo, políticas orientadas a la vacunación para la erradicación de algunas enfermedades perinatales, el control de plomo en el medio ambiente puede disminuir los casos de problemas cognitivos en  personas y especialmente niños que aspiran un aire con plomo. Se deberían hacer estudios serios que analicen la tendencia a la farmacología solo en casos que lo necesiten, fomentando la intervención psicológica, menos fármacos y más apoyo social. El desarrollo económico de un país mejora el estado de la salud mental de su población, oportunidades de desarrollo y de trabajo aumentan la autoestima de un pueblo, desarrolla su autonomía y su bienestar. Fomentar la asistencia en los hospitales psiquiátricos a enfermos crónicos, mejorar la enseñanza de las ciencias sobre los mitos y creencias y capacitar al personal de salud mental de forma constante para que brinde una buena atención a la población.

Capacitar al docente y al psicólogo educativo para intervención al bullyng en las escuelas aumentará la autoestima de los estudiantes y su autonomía, una buena alimentación gracias al desarrollo económico disminuirá la desnutrición en los niños, una buena coordinación entre los organismos del Estado para intervenir de manera rápida y eficiente en la violencia familiar, disminuirá el feminicidio, atención en salud gratuita y eficiente disminuirá los problemas mentales post parto y así por el estilo, aplicando políticas sociales eficientes en educación salud y seguridad, disminuirá los porcentajes de trastornos en la población. Las autoridades tienen la palabra.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

¿Es usted adicto al sexo?

 


Hacer un diagnóstico en cuanto a la actividad o práctica sexual es complicado, mas aun si no es una actividad marcada y tipificada en la Clasificación Internacional de Enfermedades, la adicción al sexo es una de ellas. La CIE 10 la clasifica como Impulso sexual excesivo con el código F52.7 que incluye ninfomanía y satiriasis, para que después con una nota decir que no hay criterios diagnósticos y que los investigadores recomiendan usar criterios propios para diagnosticar esta conducta.

Por principio la sexualidad ni la religión forma parte de los temas de interés para la investigación, no por que no sean importantes, sino que el prejuicio social les resta interés y los derechos de las personas a la privacidad le aumentan problemas para la investigación. Hay que tomar en cuenta también que ni la conducta exagerada ya sea de índole sexual, política o religiosa son trastornos mentales Cáceres (2005).

Si hablamos de adicción al sexo podemos entender que la persona es dependiente de esta práctica, entonces podemos adecuar las características a una adicción como la CIE 10 da a los trastornos adictivos y estas características son

-      Un poderoso deseo de hacer la actividad sexual.

-      Un deterioro de la capacidad de la persona para el autocontrol de la conducta sexual.

-      La persistencia de la conducta sexual a pesar de las consecuencias dañinas.

-      Asignación de prioridad a la conducta sexual frente a otras actividades u obligaciones como trabajo y estudio.

-      Un aumento de la tolerancia en el tiempo de la actividad misma.

-      Un estado (o crisis la llamaría yo) de abstinencia cuando no se puede hacer la actividad por restricción física.

 

La información que se recabe del paciente en crucial para una conclusión diagnóstica. El tratamiento debe ser psicológico y psiquiátrico en caso necesite medicación en una primera fase.

 

Hay que tener en cuenta que hay opiniones divididas en la recuperación del adicto sexual, es decir, por una parte, hay consenso en que el adicto sexual al no ser una enfermedad no se cura, sin embargo, la intervención o tratamiento debe estar orientados también en enseñarle el autocontrol al paciente y disminuir así las implicancias legales.

miércoles, 28 de octubre de 2020

El estigma de la salud mental.

 

La mente encierra una fascinación  en todo aquel que quiera pensarla. El poder  de la mente, las conexiones neuronales, la maquinaria pensadora e imaginativa que es, la maravilla de los sueños, sabemos mucho o nada de ella. No tiene principios ni leyes científicas que la gobiernen o la guie, se desenvuelve bajo sus propios límites que en su mayoría nos son desconocidas, no conoce ni de tiempo ni espacio, ni de moral ni decencia, sin embargo toda esa fascinación se pierde cuando se habla de trastorno mental, es ahí cuando las personas escapan de la consulta psiquiátrica o psicológica y huyen del estigma de estar sufriendo un trastorno mental  ya sea este genético o producto de factores psicosociales, no importa, es menos estigmatizante -aunque más peligroso -  padecer de un mal renal, que un mal de la cabeza. Y ese desprecio de la sociedad por las personas que sufren de trastornos mentales, las desplaza hacia el personal encargado de su cuidado y rehabilitación, léase técnicos,  enfermeras, médicos psiquiatras y psicólogos.

Las diferentes áreas del arte se han encargado en parte de alimentar estas ideas, no son pocas las películas de Hollywood en donde el psicoterapeuta – loqueros le dicen - ya sea este psicólogo o psiquiatra es más psicópata y peligroso que su mismo paciente, y esto no es exclusivo de nuestra sociedad, tanto en occidente y oriente la estigmatización del enfermo mental y de quienes los atienden es un tema cotidiano.

Algunas razones

Desde los mecanismos del poder –según la visión vigilante de Foucault la psiquiatría ha sido utilizada por los gobiernos de turno como poder controlador, conservador y rígido  en los límites del comportamiento social, esto también ha contribuido que todo lo mental o psicológico sea visto como acosador de emociones expresivas, de rígido guardián de las normas que encaminan lo desviado, dictaminador  de sentencia social de lo que es bueno o malo, normal o anormal, confinando a los rebeldes sociales a  internamientos en hospicios mentales.

Sin embargo el concepto de salud mental unido a internamiento u hospitalización medica ha cambiado mucho desde el siglo XVIII, ahora el Estado apuesta por una atención en salud mental más comunitaria que solipsista, más integral que autosuficiente, y es debido a las gestiones de algunas instituciones que se han preocupado por el problema de la salud mental. Pero  este cambio aún está floreciendo desde el Estado, mas no así en la gente común en donde aún es mal visto  ir a consulta psicológica y ni que hablar de ir a consulta psiquiátrica.

Pero aún hay más, estamos hablando de profesionales en donde se cuentan también –como no- personal médico que desdeñan la especialización psiquiátrica y psicológica,  talvez porque lo psicológico no se basa comúnmente en indicadores sólidos y objetivos, y en comparación con los trastornos orgánicos, lo psicológico no es tangible como un corazón un hígado o un riñón.

Otra de las razones que han contribuido al estigma de los trastornos mentales es creencia que los pacientes con problemas mentales son violentos hasta llegar al asesinato, esta estigmatización y estereotipo del trastorno mental no ayuda en nada a la labor estatal de hacer la atención  en salud mental más armoniosa y constructiva socialmente  que facilite la atención y la ayuda pertinente.

El miedo y el desconocimiento de la población en general sobre los  trastornos mentales han contribuido a la estigmatización de  la enfermedad mental y problemas psicosociales, poca gente conoce que es una depresión, que es una fobia o que es la esquizofrenia.

La etiología es otra de las causas que contribuyen a la estigmatización de los problemas mentales. Se suele creer que  los trastornos mentales  por factores hereditarios u orgánicos, es decir con explicación biomédica son más comprensibles y tratables con medicamentos, aumentan la aceptación de las personas y reducen la culpa de quienes las padecen. (Larkings y Brown 2017).  Sin embargo otras investigaciones han revelado que la explicación y aceptación biomédica de la enfermedad mental han aumentado el pesimismo en la recuperación de los trastorno mentales ( Kemp, Lickel y Deacon 2014)

Lo cambios sociales toman tiempo, y como algunos estereotipos como el machismo, los prejuicios sobre los trastornos mentales  disminuirán los complejos, los estigmas y los miedos, contribuyendo a eso el conocimiento, la aceptación y la sensibilidad social.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Síntomas psicológicos durante la cuarentena y pandemia

 

Desde que empezó la cuarentena las consultas externas en todos los centros de salud mental fueron canceladas. Las emergencias fueron restringidas por la falta de recursos y tanto la atención y tratamiento psicológico como psiquiátricos fueron obstaculizados por factores sociales como falta de movilidad, la inmovilización social, el temor al contagio, la pérdida del trabajo y los escases de dinero para comprar las recetas. No es difícil imaginar los contratiempos en síntomas y crisis que tuvieron los pacientes  agravando su situación psicológica.

En las entrevistas dentro del marco de las evaluaciones ocupacionales que he realizado hasta la fecha, los síntomas más comunes que tuvieron  durante la cuarentena y se mantienen en la pandemia son síntomas de ansiedad como:

Aumento del apetito: Manifiestan haber sentido inquietud por comer más allá de las tres comidas al día, incluso tarde por la noche, como consecuencias aumentaron de peso.

Insomnios: Presentaron demora en la adquisición y mantenimiento del sueño, acostándose tarde por la noche algunos manifiestan haberse acostado a las 3 o 4 de la madrugada, levantándose tarde debido a que la cuarentena altero su horario habitual de ir a trabajar. Incluso muchos se auto medicaron con pastillas para dormir y que no generaban dependencia..

Temor: Muchos experimentaron miedo a contagiarse del coronavirus, incluso sabiendo que  no podían salir, sin embargo se proyectaban contagiarse cuando empezaran a trabajar nuevamente, el miedo venia de la posibilidad de contagiar a sus demás familiares con factores de riesgo.

Incertidumbre: La sensación de inseguridad ante el futuro, la posibilidad de perder el empleo y con ello  el temor de perder seguridad económica es una de las sensaciones más desagradables manifestadas por los entrevistados, incluso más que los síntomas de aumento del apetito y del sueño.

Estos síntomas constituyen ansiedad que no es fácil enfrentar solo con ganas y motivación, puede volverse en serios problemas psicológicos como depresión o síntomas graves de estrés post traumático, que necesiten intervención psicológicas en la mayoría de ellos y medicación en ciertos casos.

En mayo pasado, el MINSA y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) realizaron un sondeo virtual y encontraron que siete de cada diez peruanos presentaron síntomas asociados a la ansiedad y a la depresión como dificultades para dormir, cansancio o ausencia de energía, problemas de apetito y falta de concentración. De las 58.116 personas que participaron del estudio, el 41% son casos nuevos de depresión y un 13% llegó a tener pensamientos suicidas.

El gobierno de turno debe implementar políticas serias para implementar la estabilidad laboral y la mejora económica de la población, esto ayudara a que los problemas psicológicos experimentados por pérdidas de empleo o estatus económicos básicos recuperen sus niveles anteriores a la cuarentena. El trabajo es una fuente de rehabilitación que ayudara a la recuperación del bienestar psicológico de la población. Si los padres están bien en cualquier área social-familiar, los hijos estarán igualmente bien, si los padres están con depresión o ansiedad los niños absorberán esos problemas de los padres y enfermaran igualmente. La recuperación social-laboral y economica de nuestro país debe ser prioridad.

martes, 8 de septiembre de 2020

La influencia de la personalidad materna sobre el estilo conductual infantil.


Las relaciones sociales del ser humano desde que nace son muy diversas tanto en duración y contexto, algunas de esas relaciones pueden dejar huellas o no, pero ninguna secuela se compara con la interacción familia y específicamente con los padres. Además de esto el estilo conductual del niño tiene mucho que ver en la forma en que reacciona a la interacción social con personas y objetos. ¿Qué se quiere decir con estilo conductual? muchos investigadores la han definido como diferencias individuales en las tendencias de conducta con base biológica de aparición tempranas y estables a lo largo de la vida. (Bates 1984).
Estas interacciones entre el estilo conductual del niño y las influencias sociales están determinadas por las etapas del crecimiento del niño, por ejemplo, a los 6 o 9 meses los niños tienen ciertas preferencias por personas o cosas, cierta forma de relacionarse con sus iguales o por el contrario pueden evitar relaciones, rechazar cosas y presentar conductas de precaución, miedo etc. que con el paso del tiempo pueden quedarse y configurar conductas consideradas de “temperamentos difíciles” estas conductas pueden ser predictores de otras posteriores ya en el aula con otros niños con conductas como retraimiento, reservados, temerosos y poco activos en oportunidades y evitativos de conductas novedosas. Estas conductas infantiles parecen que están influidas por los rasgos de personalidad de la madre, así, se han encontrado que de madres depresivas sus niños tienen dificultad en integrarse a actividades diarias de cuidado reaccionando inadecuadamente ante cosas, juguetes y personas extrañas, ya que sirve como modelo para que el bebe tenga conducta pasiva, temerosa o de rechazo hacia interacciones sociales nuevas, (Kochanska 1991) incluso investigadores  indican que el estilo conductual del bebe en su primer año. puede predecirse acertadamente solo con conocer los rasgos de personalidad de la madre.
Algunos hallazgos: Campbell (1979) madres de niños con temperamentos difíciles se auto valoraban como madres menos sensibles hacia la crianza de sus hijos. Elias (1982) Vaughn (1987) indicaron todavía que se puede predecir el temperamento fácil o difícil del niño incluso, evaluando el temperamento de la madre prenatalmente, siendo la ansiedad materna el rasgo principal relacionado con bebes temperamentales. Ángela Díaz y Julio Pèrez-Lòpez (2000) investigaron la relación entre la personalidad de la madre y las reacciones temperamentales de sus hijos, en ella encontraron que las madres con mayor disposición a las relaciones sociales y nuevas situaciones tienen bebes que muestran mayor nivel de actividad en presencia de estímulos físicos y sociales, como personas cosas juguetes y ruido, con mejor tono emocional menos irritables y de mejor humor. La extraversión de la madre como rasgo de personalidad- estudiada en la investigación – fue un buen predictor del estilo conductual del niño ante objetos, juguetes, personas y ruido a los nueve meses de edad.
Así un bebe con una predisposición biológica a la extroversión y reaccionar de manera positiva a la estimulación ambiental, si tiene una madre extrovertida e involucrada con su crianza, potenciará sus probabilidades de tener una emociona positiva y mantenga ese estilo conductual y reducirá las posibilidades de alteraciones en el desarrollo social, cognitivo motor y hasta lingüístico de aprendizaje.
Estos hallazgos plantean diseñar programas de intervención para padres tanto en la escuela como en el consultorio para orientarlos que sus rasgos de personalidad pueden influir de manera positiva o negativa en el temperamento y emocionalidad de sus hijos.

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...