lunes, 2 de junio de 2014

¿Un caso de Histeria o de Historia de reforzamiento?

Vamos hacer el análisis conductual de un caso que el Dr  Robert Liberman cita en su libro “Introducción al análisis y terapéutica de la conducta” la cita que hace el autor es de “Fragment of an Analysis of a Case of Histeria que está en el Vol3 de The Collected paper of Sigmund Freud. Aquí el caso: “Los motivos para sentirse enfermo  a menudo comienzan  a ser activos ya desde la infancia. Una niña pequeña, deseosa de recibir amor, no soporta tener que compartir el afecto de sus padres con sus hermanos y hermanas, se da cuenta de que todo su afecto se vuelca en ella cuando consigue preocuparles por que está enferma. Ahora ha descubierto  un método para atraer el amor de sus padres, y hará uso de este método cada vez que tenga a mano material psíquico para producir una enfermedad.. Cuando tal niña llegue a ser una mujer, puede que se vea contrariadas todas sus exigencias de su niñez, debido a su matrimonio con un hombre desconsiderado que no cumpla sus deseos y no le dedique su afecto. En un caso así, ella utilizara su salud quebrantada como un arma que le ayudara a mantener su posición. La enfermedad le proporcionara  los cuidados que desea, obligara  al marido a gastar su dinero en ella y mostrarse considerado como nunca lo hubiera hecho de gozar una buena salud; el marido se verá forzado a tratarla con cuidado, en caso de que se recupere, para evitar una recaída. La enfermedad tendrá todas las apariencias de ser objetiva e involuntaria, incluso el doctor que la trata será testigo de ello, y por tal razón ella no necesitara sentirse culpable por hacer uso de cierto método que descubrió ya en los años de su infancia. (pag.55). Hasta aquí el caso.
El Dr. Liberman solo dice que “Freud estaba muy consciente de la importancia de las consecuencias interpersonales de la conducta en el mantenimiento de los síntomas” es decir, de la enfermedad. Yo podría decir que en la descripción de este caso estudiado por Freud está claro y explicito (aunque el haya sido el padre del psicoanálisis)  un análisis funcional de la conducta, pero no, prefiero hacerlo paso por paso. Antes explicare para los legos lo que significó la Histeria en el pasado reciente, básicamente la Histeria era un diagnóstico en el que la persona somatizaba (transmitia o pasaba o canalizaba a su físico, a su cuerpo) un problema o trastorno psicológico, presentando de este modo una enfermedad física, que medicamente no se hallaba.
  El procedimiento que seguiré consistirá en que escribiré la cita entre comillas y después hare el análisis conductual.
1.“Los motivos para sentirse enfermo a menudo comienzan a ser activos ya desde la infancia” Ningún hecho sea este psíquico, real o material tiene la fuerza para causar un “trauma psicológico”, los hechos no aparecen para repetirse de forma determinista o por cosas del destino, sino que, aparecen y son reforzados, por eso se repiten.
2.- “una niña pequeña, deseosa de recibir amor, no soporta tener que compartir el afecto de sus padres con sus hermanos y hermanas, se da cuenta de que todo su afecto se vuelca en ella cuando consigue preocuparles por que está enferma. Ahora ha descubierto  un método para atraer el amor de sus padres, y hará uso de este método cada vez que tenga a mano material psíquico para producir una enfermedad” La niña ha conseguido la atención (afecto) de los padres de esa manera y no dudara en repetir la forma de conseguirla, los argumentos que utilice no son importantes, pueden variar de caso en caso o de situación en situación, puede ser como dice el caso, “que no soporta compartir el afecto”, pero bien pudiera haber sido otro tema como una conducta inadecuada, bajas calificaciones, rebeldía etc., cualquier cosa para llamar la atención, los padres en este caso repiten la atención a la niña por reforzamiento negativo,, es decir, le dan su atención y acuden a la niña para evitar los síntomas molestos o preocupantes de la niña, habiendo sido reforzados con la mejoría de la niña, los padres repetirán la atención a ella, reforzando a su vez positivamente la conducta de su hija.
3. “Cuando tal niña llegue a ser una mujer, puede que se vea contrariadas todas sus exigencias de su niñez, debido a su matrimonio con un hombre desconsiderado que no cumpla sus deseos y no le dedique su afecto” Al haber aprendido la niña, hoy mujer, que existe una forma que aprendió en su infancia y que le dio resultados para que le den la atención que ella necesita (todos necesitamos también) , lo hará de nuevo con los mismos argumentos, ¿para qué cambiarlos si dan resultados? Pedirá el reforzamiento (la atención de su esposo) a que esta acostumbrada, y su esposo aprenderá a su vez sin saberlo (que es diferente a inconsciente) a responder y darle la atención, que es la única manera en que su esposa mejore y no presente sus síntomas, haciéndose un circulo reforzante entre ambos que mantiene la conducta de la mujer.
4.  “La enfermedad tendrá todas las apariencias de ser objetiva e involuntaria, incluso el doctor que la trata será testigo de ello” La enfermedad o síntoma, o mejor llamémosle conducta, no solo tiene la apariencia de ser objetiva, en verdad lo es, y las condiciones funcionales  que la mantienen también los son porque le siguen en consecuencia. Involuntaria también  lo es, en la medida en que la mayoría de las personas nos comportamos de manera habitual y estamos acostumbradas a reaccionar de acuerdo a las circunstancias sin darnos cuenta de ello, ignoramos por completo que nuestra conducta está sujeta a principios que se dan en el ambiente. Esto en la mayoría de los casos se ignora completamente, pero ignorar es una cosa completamente diferente a ser inconsciente.
5. “y por tal razón ella no necesitara sentirse culpable por hacer uso de cierto método que descubrió ya en los años de su infancia”. En un análisis de la conducta y dentro del programa conductual es importante saber la historia del paciente, pero la historia de hechos que nos ayuden a comprender como se estableció el reforzamiento de una conducta, de cómo las consecuencias opera dentro de la aparición de una conducta que la mantiene y de la que es función. Pero más importante es, establecer en el análisis conductual como esta historia de reforzamiento se repite y mantiene hoy en día.


sábado, 17 de mayo de 2014

Piense en conducta

Tanto el lenguaje común como el pensamiento y sentido común nos acostumbra a  clasificar bajo una palabra: sentimientos, creencias, y actos, por ejemplo “es un aburrido”  “Es amargado”, “es débil” “Esta enfermo” “es caprichoso” “es claustrofóbico, agorafobico” etc. Este tipo de lenguaje se hace común y en cierta charla coloquial se hace entender para seguir la conversación, por otra parte en el sector de la salud, se clasifican los problemas de los pacientes bajo rótulos y etiquetas que a menudo se queda como un tatuaje en la historia del paciente, un tatuaje que es difícil borrar que lleva a prejuicio y hasta discriminación.
Como dije, mientras se manejen en el sentido común todo está bien, el problema llega cuando se  quiere tratar estos problemas, es ahí en donde el lenguaje común no ayuda mucho a la descripción del problema y al tratamiento. Lo que sugiero a las personas es que cuando se enfrenten a algún problema psicológico o tengan un familiar con quien tratar, piensen en términos de conducta, ¿qué quiere decir esto? Es ver el problema en actos, “desmenuzarlos” en unidades que se puedan ver y medir. Decir que Luisito de cinco años “hace pataletas” puede hacer pensar que el niño es tremendo y caprichoso, terco y voluntarioso, pero decir que “grita y llora hasta el suspiro cuando su madre no le compra lo que pide, que además se quiere quitar la camisa cuando su madre le niega algo en la calle y golpea con el taco del zapato para hacer bulla” me dirá en qué momento hace su “pataleta” y con quien. Una “pataleta” no puede ser observada ni medida, pero sí el lloriqueo y el grito y todo lo demás, que no me va dejar hacer suposiciones ni inferencias sobre los procesos interno  de la “pataleta” de Luisito.
Si decimos que “el señor Juan tiene pensamientos pesimistas que reflejan su triste historia amorosa, donde termino solo sufriendo” estaremos especulando y suponiendo que el pensamiento pesimista del señor Juan se debe a eso. Estos inventos y suposiciones como sabemos se debe a un aprendizaje de parte de la comunidad social que por medio del lenguaje  aprendemos a suponer y clasificar de cierta manera todos los casos, sin tener la veracidad de que su rompimiento amoroso- uno de ellos, digamos el cuarto- este haciendo su parte en el problema, la relación directa entre su cuarto amor frustrado y su pesimismo actual es por decir lo menos dudosa.
Pero si decimos que “el señor Juan tiene pensamientos pesimistas solo por las noches y cuando está acompañado de otras personas tomando café que refuerzan su conversación de desastres y mala suerte” estaríamos dando datos importantes y describiendo donde, cuando y con quien demuestra su pesimismo el señor Juan.

Para terminar, la conducta es todo lo que puede ser observado y medido en la persona, incluyendo la emoción, el pensamiento –esto ya ha sido zanjado y aceptado en psicología hace años-y el lenguaje o conducta verbal. Piense en conducta y no suponga.

jueves, 24 de abril de 2014

Aplicación efectiva de la sobrecorrección

Desde el análisis de la conducta la corrección es la modificación o extinción de la conducta desadaptativa o problema y sustituirla por una conducta adecuada o adaptativa, entonces, la sobrecorrección puede ser definida desde el ámbito conductual como una técnica que restaura los efectos ambientales de una conducta inadecuada a momentos antes de la emisión de la conducta inadecuada o alborotadora, y además, exige la realización de conductas extras y correctas al alborotador. 

La sobrecorreción se usa como un castigo benigno, para evitar la aplicación de castigos severos y sus consecuencias. Por ejemplo. Mateo tiene un episodio de berrinche o pataleta en su cuarto,  tira y arroja todas sus cosas por su habitación. Si ante la petición de su madre Mateo se calma y conversa y hace su petición de manera adecuada se habrá corregido. Sin embargo para reducir la probable emisión de una nueva pataleta, la madre  aplica la sobrecorreción, entonces le exige que ordene no solo las cosas que ha tirado en su cuarto, sino que ordene toda su habitación y barra los desechos producidos por su pataleta. De esta manera Mateo no solo sentirá el malestar de restituir el ambiente a momentos antes de su pataleta, sino que también sentirá la molestia de barrer y ordenar todo su cuarto, teniendo un efecto inhibidor a futuro,  esto se llama sobrecorreción que restituye, técnica creada por Foxx y Azrin (1972) por que restituye el  ambiente a momentos antes de la conducta inapropiada.

Una variante de la sobrecorreción es la llamada sobrecorrecion de práctica repetida que  consiste en la práctica repetida de una conducta positiva. Un ejemplo ejemplificara esta práctica, si Mateo golpea a  un compañero en la escuela, el profesor le haría disculparse no solo con la victima sino con todos los que presenciaron dicha agresión. En esta última acción de disculparse con los demás esta la acción reeducadora importante para enseñarle a Mateo que es inapropiado golpear a un compañero de clase.
Entonces tenemos dos variantes de la sobrecorrecion, la primera la sobrecorreción que restituye que busca  restituir y mejorar el ambiente a momentos antes de producida la conducta inadecuada. Y la segunda la sobrecorrecion de práctica repetida que busca reeducar al niño sin apelar a castigos o tiempos fuera.
Aplicación

Hay que tener en cuenta para aplicar la sobrecorreción que la restitución o la practica repetida debe estar relacionada con la conducta inapropiada o alborotada, sino, puede ser vista por otros y sentida por el niño como injusta, punitivo y castigador, perdiendo el sentido de la técnica. Por ejemplo si Juan en un arranque de cólera tira el pupitre del profesor no debe ni puede pedírsele que barra todo el colegio. Lo que nos lleva a entender y tener en cuenta que si la conducta inapropiada del niño o adolescente no provoca alboroto ambiental, no debe aplicarse la corrección restitutiva, pero si la practica repetida.

También hay que tener en cuenta que si la actividad que se le exige que restituya requiere mucho esfuerzo al niño que puede haber peligro de luxación o accidente es mejor ayudarlo o en su defecto evitar aplicar esta técnica.

Siendo en la practica un castigo, cierto que blando, pero castigo al fin, su aplicación se somete a los requisitos de esta técnica, es decir, su aplicación debe ser inmediata y consistente, porque al aplicarla inmediatamente se corta el reforzamiento que pudiera tener la conducta inapropiada. Por ejemplo si se exige a un niño que le ha quitado los dulces a otro, que  le devuelva y encima le dé más dulces, la queja de la víctima se corta,  esta queja puede ser reforzante para el agresor, este proceso se corta devolviéndole la risa a la victima por tener más dulce.


Nunca se olvide que la aplicación de la sobrecorrecion como cualquier técnica conductual debe ser constante y consistente con un tono de voz moderado y usando un lenguaje verbal respetuoso con el niño, sin llegar nunca a la instigación física que vulnere lo derechos del niño.

sábado, 19 de abril de 2014

Actividades que sirven como reforzadores

Una actividad divertida siempre puede servir para reforzar una conducta que se intenta  repetir o incrementar,  su eminencia o espera puede mantener la conducta que se quiere. Un estudiante puede estudiar para un examen para después irse de fin de semana, un niño puede salir a jugar futbol siempre y cuando termine su tarea, como verán sirve como reforzador. Además de servir para establecer responsabilidades en los niños y jóvenes, sirven para incrementar conductas son menos intrusivas. Y no solo en niños y jóvenes, sino en adultos sirven como autorefuerzo: un ejecutivo trabajara hasta más tarde porque después irá al bar con sus amigos a tomarse unas cervezas. Un vendedor se podrá poner un límite o tope en sus ventas para después irse de vacaciones con su familia. Para saber si esas actividades son tan reforzantes como un reforzador tangible hay que observar que actividades les gusta hacer o si no podemos preguntarles que les gusta.
Hay que tener cuidado con las actividades que pueden parecer placenteras o agradables a los niños y jóvenes por que estos pueden decir que si es agradable solo para complacer a los padres, para después dejarlos a media hacer. Si un joven acepta que se le inscriba a una clase de guitarra después de sacarse buenas notas, puede dejarlo a mitad del curso. Para evitar esto es bueno observar que es lo que hacen más seguido y les agrada, y no solamente en lo que dicen que les agrada. Si a un niño le gusta las motos, es mas que seguro que dará muestras de ellos, viendo programas de televisión, revistas de fotos, recortara gráficos de motos de los periódicos y así por el estilo.
Sin embargo puede pasar también que mostrándole una actividad nueva, la persona “enganche” con ella y empiece a gustarle. Aquí les dejo algunas actividades que dependiendo de la edad y del sitio puede aplicarse con niños y jóvenes, siempre teniendo referencia a Sulzer y Mayer (1974).

Minutos de juegos libres, tiempo para oír cuentos.
Visita al zoológico
Deportes, limpiar la pizarra, ayudar con el recojo de cuadernos
Acostarse tarde
Visita a granjas, al hospital, al parque
Tiempo de dibujos, caricaturas, gimnasio, piano
Talleres de música y deportes.
Más minutos de recreo, hacer muñecos.
Convertirse en ayudante de la clase.
Ayudar a calificar los cuadernos o exámenes.
Uso de teléfonos, radios, juguetes en clase.
Ver animales, dejar que hagan sus listas de actividades
Salir antes de tiempo, entrar después de unos minutos del recreo.
Tiempo libre en artes
Andar sin zapatos, hacer rompecabezas
Cantar, representar un acto, tocar tambor, gritar
Colorear, cortar con tijeras, jugar con tizas, plastilinas.
Jugar con agua, piscina, juego de globos.
Jugar con perros, gatos u otra mascota
Ver libros y revistas
Ir a comer, pasear en el centro comercial
Ensartar cuentas, jugar con un imán, pistolas de agua.

Para jóvenes adolescentes
Oír discos, radio, bailar, reunirse en grupos de su edad
Hablar con sus amigos,
Tiempo en clase para hacer la tarea para que las haga en su casa
No tener que hacer un examen, postergarlo
Ayudar a aprender a niños o jóvenes mas pequeños
Calificar exámenes de niños pequeños
Leer revistas para jóvenes
Talleres de música y baile en grupo
Salir de  clase más temprano
Trabajar con modelos y artesanía.
Revista de deportes, automóviles carreras
Jugar ajedrez, damas, juegos de salón
Jugar billar, ping pong y otros.





viernes, 18 de abril de 2014

Lista de reforzadores sociales

Como una respuesta a la crítica que dice que a los niños no se les debe “pagar” o darle algo por “lo que tienen o deben de hacer” los reforzadores sociales hacen lo suyo, que es el servir como reforzador al presentarse la conducta ¿Alguien podría decir que no se le debe decir ¡muy bien¡ a un niño cuando hace una conducta adecuada? Los reforzadores sociales tienen la misma función que los reforzadores comestibles o tangibles, incluso que el dinero para algunos adultos, ya que las felicitaciones de un supervisor o jefe puede ser muy efectivo en muchos casos. Los reforzadores sociales son muy efectivos  incluso en aquellos casos de conducta grave, hay mucha literatura que nos dice de la efectividad de por ejemplo: la atención,  sonreír y asentir ante un niño o persona cuando  la conducta es la adecuada. Aquí le dejo algunos que pueden aplicar a sus hijos niños y jóvenes:
Sonrisas, cosquillas
Palmadas en la cabeza y hombros.
Abrazos, guiños de ojos, besos
Señal de aprobación, ser mecida
Toque en la mejilla, ser sentado en la pierna
Comer con los niños
Asistencia
Decirle bonito, bueno, grandioso, perfecto, muy bien, fantástico
Increíble, maravilloso, excelente
Insuperable, me gusta eso ,eso es acertado, admirable,
Lo hiciste muy bien
Estoy orgulloso de ti
Eso está bien, eso fue muy amable, asentar con la cabeza
Debería mostrarles esto a tus padres (o profesora)
Te felicito
Lo estás haciendo mejor
Mucho mejor
Bue trabajo
Otros que demuestren interés y atencion
Para jóvenes
Reírse con él, reírse con el (no de él)
Sonrisas
Asentamiento con la cabeza
Guiños de ojos
Señal o gesto de aprobación
Orientar la mirada directamente al rostro
Asistencia cuando es requerida
Comentario positivo cuando hacen acto de presencia
Palmada en la espalda
Apretón de mano
Decirle: muy bien, perfecto, muy bien hecho
Sorprendente, admirable, estoy de acuerdo
Buen trabajo, fantástico, excepcional, muy bien contestado
Buena idea, fantástico
Increíble, eres creativo, innovador, continúa así
Poco a poco nos vamos a acercando
Vea como ha mejorado, usted es casi un experto en esto
Ud ha trabajado admirablemente.
Usted es muy paciente, eso es un buen trabajo
El interés que demuestra es notable
Es el mejor trabajo que he visto hoy
Lo que ha hecho es muy encomiable.
Otras que demuestren interés y aprobación.



jueves, 17 de abril de 2014

Estímulos reforzadores para niños y adolescentes

Cuando atiendo a los padres de familia que vienen a consulta y los preparo para un programa conductual, siempre les hago una pregunta clave para iniciar el reforzamiento ¿Qué cree Ud que le guste a su niño que podamos usar como reforzador? Algunos contestan sin titubear, pero la mayoría se queda pensando un buen lapso, lo que me lleva a la siguiente pregunta ¿le gustan muchas cosas? Ante la afirmación, requiero que me digan lo que más le gusta, y siguen las dudas. Les aclaro que existen reforzadores comestibles, como golosinas, reforzadores tangibles como un regalo, reforzadores sociales como ¡muy bien¡ y reforzadores de actividad como juegos etc.  Sulzer y Mayer (1975) proponen algunos estímulos reforzadores que en la práctica se usan, y puede llegar a ser atractivo  para los niños y jóvenes. Me salteare los reforzadores comestibles ya que estos pueden ser lo que le guste comer a sus niños. Algunos padres pueden intentar aplicar estos reforzadores a sus niños. Veamos algunos:


Reforzadores tangibles              
Para niños        
Muñecos
Cometas
Lápices,
Marcadores
Canicas
Libros para colorear
Rompecabezas
Cuadernos
Papel de colores
Televisión
Computadora
Juegos de play
Globos
Fichas de colores
Revistas cómicas
Silbatos
Carritos de juguetes
Skate
Insignias
Anillos de juguetes
Estrellas doradas
Globos
Notas positivas
 Otros






Para Jóvenes o adolescentes
Revistas deportivas  
Dinero
Posters
CDs
Libros de bolsillos
Llaveros
Cadenas
Cartas
Calcomanías
Insignias escolares
Ropa
Zapatos
Carteras
Juegos de maquillajes
Agendas
Diarios
Instrumentos musicales
Boletos para conciertos
Boletos para juegos deportivos
Otros














lunes, 3 de marzo de 2014

Generalización

A Ud. le gustaría que su hijo se comporte educadamente en toda situación, que salude “buenos días” siempre a cualquier persona, o que mire de frente a los ojos siempre independientemente de con quién esté hablando, que responda o pronuncie la “rr” ante la consonante R, r, pero también ante las diversas formas de esa consonante, como R, r. Que juegue igual de divertido con un grupo de niños que con otra clase de grupo de niños. Que pare lo que está haciendo, cuando alguien le diga  ¡¡¡No¡¡¡¡. También le gustaría a Ud. mismo  hacer un buen análisis en diversas situaciones ya sea en su trabajo o en su vida familiar, o al menos, un análisis que se acerque a lo correcto, por ejemplo: Un medico querrá hacer un buen  diagnostico basado en el análisis correcto de síntomas que veces puede ser únicos y otras veces diferentes pero con ciertas características de otros síntomas, de hecho su equivocación podría traerle problemas a su paciente.
Pues esta es la definición conductual de la generalización (Becker 1975) “Cuando una persona responde ante un estimulo nuevo, de la misma forma que ante un estimulo previamente enseñado que tenga alguna de las mismas características se llama generalización”
Así ocurre en los ejemplos antes mencionados. Un niño saluda siempre cuando entra en cualquier ambiente, mira de frente cuando habla a su profesor y a sus compañeros de aula, pronuncia la consonante “rr” ante la palabra “rata” o “perro”. Cuando un medico aprendió en su internado viendo a otro médico que ciertos síntomas orientan hacia un diagnostico y acertó, y él hace lo mismo cuando se encuentra con otro paciente con los mismos síntomas acertando también. Todos ellos han tenido respuestas generalizadas o conducta generalizada. Como un plus les diré que si el mismo medico se encuentra con otro paciente que tiene los síntomas parecidos pero no idénticos que el paciente anterior y acierta nuevamente con el diagnostico, estaría haciendo una conducta discriminativa, lo que tratamos en el artículo anterior.
Es positivo que se le enseñe a los niños a responder con conductas generalizadas, ya sea en la enseñanza aprendizaje y “formación de valores” y en algunos aspectos de su educación, aparte obviamente de las conductas discriminativas que también son importantes.
Esperar que los niños y las personas generalicen sus conductas naturalmente es una espera que no tiene éxito porque no se da comúnmente, así que no lo dejemos a la suerte o a la voluntad de la persona. Saber generalizar naturalmente es la excepción, no la regla, así que hay que enseñarle, tanto en el caso de niños como en adultos. Pero la enseñanza no se da solo en el consultorio, hay que también ampliarla a la escuela y en el hogar, para eso, lo que hago en el consultorio es enseñarle hacerlo a los profesores y a los padres o cuidadores de los niños, para que el cambio se dé en la escuela y en la casa.
Para que el cliente – adulto o niño – responda igual a dos situaciones diferentes, lo que hago es recalcar las situaciones comunes que existen en esas dos situaciones, por ejemplo podemos empezar a enseñarle a Juancito a mirar a los ojos a niños de su misma edad, como Juancito es varoncito, se le enseña a mirar a los ojos a todos los varoncitos, empezando con sus amigos Pedrito y Matias, ampliando la enseñanza a varios amiguitos del salón –todos varoncitos- para después, luego del reforzamiento adecuado, ampliar a las mujercitas y así después pueda mirarle a los ojos cuando habla con adultos. Para esto se le hace saber al niño que Pedrito y Matias tienen ambos su misma edad, comparten los mismos juegos, van en la misma movilidad a sus respectivas casas etc., el entrenamiento al profesor va por ese camino, para que haga saber a Juancito las similitudes entre Pedrito y Matias, incluyendo el color de cabello, ojos y estatura. Hay varias técnicas para enseñar generalización a los niños ya adultos. Lo importante es recalcar que cuando se enseña una conducta debe haber control de estímulos, control que debe perderse paulatinamente cuando existe ya la generalización, ya que el niño o adulto debe aprender a comparar situaciones por si misma ya sin control de ningún orden.

Como siempre le digo a los padres y clientes que vienen a consulta, la paciencia y la constancia es clave en el aprendizaje, dependiendo del sujeto y su historia de aprendizaje, las condiciones ambientales que este se ha dado y su adaptabilidad al reforzamiento,  el tiempo variara, unos aprenderán más rápido que otros, pero al final todos aprenden.

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...