domingo, 24 de noviembre de 2013

Psiquis *


Palabra griega  símbolo de la psicología actual, se representa por un especie de pequeño trinche, que correspondía a la escritura griega. Para los griegos Psijé era: aliento, alma o mariposa. Pero Psique también era una princesa que se convirtió en inmortal por gracia divina de Zeus.

Efectivamente la mitología nos cuenta que era una princesa muy hermosa, a tal punto que en ocasiones llamaba más la atención que la propia afrodita (Venus latina), por esa razón los templos consagrados a la adoración a afrodita estaban vacios, ya que se dirigían a Psique, esto no era del agrado de la hermosa diosa del amor, así que dispuso su venganza-hasta las diosas pueden tener el carácter de una mortal – le dijo a su hijo Eros que con una de sus flechas hiciera que Psiquis se enamorara del hombre más despreciable de la tierra, pero el amor es el amor, así que Eros ni bien vio a la princesa se enamoro de ella, haciendo que nadie se fijara en ella para casarse. Así, mientras sus hermanas se casaban con príncipes y reyes, Psiquis permanecía sola como era el deseo del enamorado dios que la quería para él. Preocupado por la soledad de Psiquis su padre consulto con los oráculos y estos le indicaron que la llevaran a una colina en donde una serpiente la tomaría como esposa. Así se hizo y mientras Psiquis esperaba su destino, Céfiro la deidad del viento la traslado   suavemente  a un campo a orillas del rio, allí psiquis se durmió y despertó en un palacio de oro. Allí una voz le dijo que un amante vendría por la noche y que la amaría, pero que no podía ver su rostro. Por supuesto que el amante no era otro que el travieso Eros. De esta manera Psiquis fue amada por un amor al cual no podía ver, por un tiempo las cosas trascurrían de esa manera, y la princesa era feliz.

Pero Psiquis extrañaba a su familia así que pidió al amante sin rostro que le permitiera ver a su familia. Nuevamente Céfiro entro en escena y llevo a sus hermanas al palacio de oro donde vivía Psiquis, llena de envidia por la situación de su hermana, las muy malvadas le susurraban que tal vez el amante incognito era la serpiente monstruosa que había profetizado el oráculo de Apolo. Sus hermanas le aconsejaron que por la noche viera al amante cuando durmiere, llevando una lámpara y un cuchillo para matarlo si era el monstruo. Pero al ser iluminado el dios cuando dormía, Psiquis se quedo maravillada por la hermosura del dios, sin embargo una gota del aceite de la lámpara cayó sobre Eros y lo despertó, este, entre sorprendido y enojado se fue para no volver no sin antes decirle a Psiquis “El amor no puede vivir sin confianza” .

Psiquis entonces vago errantemente por la tierra pidiendo la ayuda de muchos dioses que se negaron a prestarle ayuda debido a que no querían quedar mal ante los ojos de Afrodita que ya sabía que su hijo la había desobedecido y estaba furiosa. Entonces al verse sola sin ayuda Psiquis decidió enfrentarse a la misma Afrodita para pedirle explicaciones, lo cual le resulto caro debido a que la diosa  castigo su osadía  haciéndole cumplir algunos trabajos desagradables como esquilar carneros salvajes,  separar grandes granos de un estable entre otras, incluso le ordeno bajar a los infiernos para que trajera un trozo de belleza de Proserpina, pero al regresar abrió la caja que traía consigo y se quedo profundamente dormida. Eros, que la estaba buscando después que comprendió su error al abandonarla, la despertó con la punta de una de sus flechas.

Eros le pidió a Zeus permiso para casarse con Psiquis, el dios olímpico se lo permitió pero antes, como la princesa era mortal, debía de tomar el licor de los dioses para volverse inmortal,  así que tomo de la ambrosia, celebrándose la boda entre ambos, la mitología no aclara si Afrodita estuvo de acuerdo.

De la unión de Eros y Psiquis nació Volupia (La voluptuosidad).

*Extraída de fuentes eruditas y literarias de la mitología grecorromana

viernes, 22 de noviembre de 2013

La presión de la nota de fin de año


La presión de las notas de fin de año pueden ser devastadoras para algunos niños y adolescentes que tienen que presentar sus calificaciones en azul. Entre los que han tenido la presión de las tareas durante todo el año habrá alguno que haya desarrollado lo que llaman ansiedad situacional, una expresión emocional alterada debido al condicionamiento expuesto durante todo el año a las llamadas de atención, agresiones y violencia verbal ante el mas mínimo error en la escuela que propicie una anotación de la profesora. De hecho, en la práctica clínica se ve muchos casos en donde los niños sienten mucho miedo y nerviosismo de enseñar la agenda con anotaciones a los papas, más que por ser “malcriados y mentirosos” por evitar el castigo o la reprimenda desagradable.  Desde el ángulo adolescente, esto se evita con la fuga del hogar, escondiendo la libreta de notas aduciendo que aun no se la entregan y en casos extremos en donde los reforzamientos han sido escasos y los castigos excesivos, los jóvenes terminan suicidándose autoaplicandose una especie de tiempo fuera para siempre, dejando preguntas tales como ¿puede un niño o adolescente suicidarse, acabar con su vida a edad tan temprana?.

La presión que puede sentir el niño desde dentro del hogar cuando saca una mala nota o está en peligro de repetir el año,  es en  proporción más dañina que la que pueda recibir desde el colegio. Una mala nota no explica la ansiedad, un curso jalado no explica la fuga del hogar, una anotación no explica el temor a los padres. Lo que explica la ansiedad, la fuga del hogar o el temor a los padres, es lo que ocurre después de presentar esas notas en rojo a los padres. Es decir una anotación de la profesora en la agenda, puede generar tensión en los padres perfeccionistas que a su vez reverbera en llamadas de atención a su hijo.  Propiciando así en el muchacho una animadversión a los estudios, a hacer las tareas y hasta la negativa de asistir a clase. Por reforzamiento negativo estas conductas se mantendrán solo para evitar el castigo.

Antes de llamarle la atención a su hijo por problemas en las notas, hágase algunas preguntas como:

¿Participe durante el año del aprendizaje de mi hijo?

¿Estuve atento a los problemas que pudiera presentarse con relación a la forma  de aprendizaje?

¿Coordine con la tutora de mi hijo sus avances, sus dificultades, asistí a las reuniones de grupo o de estudios dentro de la misma escuela?

¿Reforcé positivamente el aprendizaje de mi hijo?

¿Soy de aquellas personas que creen que el aprendizaje y su rendimiento escolar de mi hijo, se debe principalmente a sus capacidades cognitivas y su inteligencia, y no de la ayuda desde fuera?

¿Somos unos padres permisivos cuando mi hijo trae baja calificaciones y/o cuando la conducta de mi hijo trasgrede las normas?

No es necesario – por el contrario, yo diría que es  nefasto    que se le castigue severamente tras una malas calificaciones, ya que lo único que hará será aumentar las situaciones en donde su hijo le mentira por miedo al castigo. Por otra parte, no lograra que esa nota se vuelva azul tras el golpe. Demás está decirte que esa estrategia no le ha dado resultados hasta ahora. Lo que debe hacer es calmarse, tomar aire y relajarse, luego cambiar de estrategia, respóndase con total sinceridad las preguntas arriba planteadas, las causas por las cuales su hijo repite el año o saque algún curso jalado no está en el hecho de que cuando estaba en inicial la educación no fue la mejor. Tampoco está en algún “trauma” médico ocurrido durante el sueño o vivencia pasada. Tampoco piense que el problema está “dentro de él”. La causa de que su hijo no tenga un adecuado rendimiento escolar están probablemente más cerca de lo que Ud cree, está en la forma en que estas actividades han sido planteadas a lo largo del año escolar, está  en la forma de relacionarse que tiene Ud, con él, en la forma de reforzarlo –motivarlo dirían algunos – para que tome “interés” en el estudio. Analice el problema y ayude a su hijo planteándose soluciones que el debe también sugerir como forma y parte de la solución al problema, de esta manera lo comprometerá mas en el cumplimiento de su objetivo que es mejorar su rendimiento académico.

sábado, 19 de octubre de 2013

Diagnóstico diferencial


El diagnóstico diferencial es utilizado para diferenciar un trastorno de otro, los mismos que comparten signos y síntomas y puede llevar a confusión al profesional que hace la evaluación y el análisis de los resultados. Es muy utilizado en clínica por personal de la salud, ya sea estos médicos o psiquiatras  que piden al psicólogo en interconsulta, descartar si se trata de un trastorno psicológico o psiquiátrico, o si los síntomas pertenecen a un trastorno de personalidad o a una crisis, para poder tomar una decisión sobre la entidad psicológica que se presenta y si es necesario el internamiento o recomendar tal o cual tratamiento o intervención, también puede ser usado por peritos en cuestiones judiciales para aclarar al juez sobre el trastorno y la inimputabilidad del acusado.

Para hacer un diagnostico diferencial se necesita que el profesional tenga experiencia y mucho conocimiento sobre las entidades psicológicas, sus síntomas y signos, la forma de aparición, frecuencia, intensidad y duración, así como la edad y circunstancia de su aparición, también como esos síntomas y signos se expresan en conducta, emoción o procesos cognitivos.

Muchos síntomas en psicología clínica no son patognomónicos; es decir, no pertenecen a un solo trastorno, por el contrario, hay muchos trastornos que comparten la forma de aparición, frecuencia e intensidad de los síntomas, que hace necesario que se haga uso de este instrumento para poder tomar la decisión correcta. Por ejemplo las personalidad Obsesiva Compulsiva comparte con la personalidad Dependiente en que ambas tienen mucha preocupación por cumplir las expectativas de otros, la diferencia radica en que mientras la  inseguridad  y la falta de habilidades sociales caracterizan al dependiente, estos síntomas no los tienen los obsesivos compulsivos.

Una de las personalidades más complicadas y que muy seguido es necesario hacer un diagnostico diferencial es el Limite o Bordelinde, ya que algunos síntomas, como los psicóticos, también pueden presentarse en las personas con trastornos del estado de ánimo, pero, mientras que en los segundos la aparición del síntoma psicótico es rápido, en el  límite es insidioso, para esto hay que conocer la historia del desarrollo del trastorno. Las emociones por ejemplo, algo muy intenso en los bordelines, son sentidas como egosintonicos, muy propias y parte de su personalidad, en otros trastornos los problemas emocionales son sentidas como egodistonicas, que quiere decir que se sienten como extrañas y sin sentido. La labilidad emocional, los cambios de humor también son compartidos entre la personalidad limite y el histriónico, pero mientras el primero puede tener demostrar mucha cólera o ira en sus relaciones interpersonales, los histriónicos no lo presentan en plena crisis. Para concluir con la vasta gama de síntomas parecidos entre el límite y otro trastorno diré que, la manipulación de personas se presenta tanto en el antisocial y el límite, pero mientras que el antisocial hace uso y provecho de esas manipulaciones, el limite lo hace para llamar la atención y expresar –descargar estaría mejor escrito – las emociones.

sábado, 12 de octubre de 2013

El escudo de Aquiles



 Medio día en la ciudad de Lima, en la parte lateral de la Plaza de Armas, hago un trámite en el local de la Municipalidad, mientras espero en el segundo piso, me asomo al balcón del frontis y observo el Palacio de Gobierno, están haciendo el cambio de guardia, hay regular cantidad de gente pero desde mi posición se logra ver por encima de las cabezas de esa gente que de pie, junto a la reja del Palacio, observa como los soldados vestidos de rojo y botas, a paso de tortuga, en fila india y muy marciales, se relevan de sus obligaciones hasta más tarde, la gente que observa, en su mayoría de condición pobre, aplaude y se cuida la cartera, pues saben que una “mano amiga” le llevara su dinero, si lo tuviera, para cuidárselo mejor que el mismo. Pasa detrás de ellos, una vendedora ambulante algo regordeta y seguida de dos niños de unos cuatro y cinco años, ofrece en una pequeña caja de cartón, chicles, galletas y demás golosinas, los niños que la siguen, llaman la atención de otro infante bien vestido que aparenta la misma edad, hijo de uno de los observadores del cambio de guardia,  se les queda viendo asustado y siguiéndolos con la mirada, más allá, casi al lado extremo, una pareja joven de enamorados parece importarle poco el paso de los militares y se besan casi a escondidas, el amor y la guerra, en un pequeño espacio de terreno.

Policías con casco y escudos caminan al borde de la acera parecen cercar a los mirones del Palacio, están esperando que acabe el cambio para desalojarlos, pues hay una marcha de trabajadores exigiendo sus derechos sin cumplir sus obligaciones. En la pista, por culpa del semáforo en rojo, lento y cargoso, una fila de autos esperan pasarlo, un tico, un Volkswagen escarabajo de esos que ya no se ven está detrás, detrás de él una camioneta 4 x 4 grafica que el avance económico no le toca a todos, tampoco a la vendedora de golosinas, que por segunda vez jalonea a uno de sus hijos porque no avanza rápido, tal vez tenga la errada idea de que la distancia de los pasos del niño deben medir iguales a la suya. Mermeleros a sueldo, vagos, desocupados, ladrones de poca monta, alguno que otro con corbata, mujeres de edad avanzada y jóvenes promesas de los estudios universitarios completan el total de la gente que mira.

Sale el presidente de la República por el balcón, está acompañado del presidente del Congreso y del Poder Judicial, tengo conocimiento que tenían una reunión de coordinación, saludan al fondo de la multitud, sabiendo tal vez, que si saludan a la gente, no recibirán respuestas. Detrás de ellos algunos congresistas y jueces completan la fauna. La bandera peruana, sin lavar, flamea en el mástil de Palacio. El jefe del batallón busca en el balcón a su jefe supremo y le avisa el término del cambio de guardia, asienta este con la cabeza sin una sonrisa, un militar nunca debe reírse en público, no es marcial decía mi padre, tampoco en privado decía mi madre antes de una carcajada, un caballo jaspeado y con plumas en la cabeza lleva al insonriente-perdonen el barbarismo- hacia la puerta lateral en donde dormirá la siesta. Un grupo niños de colegio que no pasan de los ocho años, están dentro del palacio junto al túnel por donde paso el caballo, junto con sus maestras ha asistido a visitar el Palacio, como parte del curso, asombrados ante la marcha y el caballo, flamean pequeñas banderitas roja y blanca; se les acaba la hora de visita, volverán a la rutina del aula, la gente mirona seguirá circulando, el ladrón robando, el de corbata y el de sin ella, los que están dentro y los que están fuera, la pareja seguirá besándose en una banca de la plaza, los vagos buscaran mirar a otra parte, la vendedora de golosina a seguido su camino, el tico y la camioneta 4 x 4 ya han pasado, los policías terminan de desalojar de esa pequeña cuadra a todos los que estaban,  y toman sus posiciones, pues la marcha de los trabajadores se acerca y hay que impedirlo, yo me meto al municipio y pienso que mejor regreso otro día, las bombas lacrimógenas irritan demasiado, bajo y me retiro de la plaza, no sin antes pensar que si Hefestos hubiera hecho el escudo en el Perú , hubiera tenido más trabajo.

jueves, 10 de octubre de 2013

El humanismo del conductismo


Mucho se le ha criticado al conductismo el hecho de que en su explicación de las causas del comportamiento, dé más importancia a la influencia del ambiente  que a eventos internos como la actitudes, creencias, sentimientos, voluntad, aspectos genéticos o hereditarios; la mayoría de estas críticas, no tienen fundamento  y  parece que no supieran de lo que se trata, algunas de las criticas, entre otras, son: que no toma en cuenta los sentimientos de las personas, que en sus inicios las investigaciones se hicieron con animales, que no es humanista, que niega la mente y las emociones, que es muy técnica, que no es profunda ni penetra en la intimidad de la mente  y muchas más. Muchos ignoran también- y es una ironía - que a Frederick B. Skinner, el psicólogo conductista más importante de la segunda mitad del siglo veinte, representante del conductismo radical y del condicionamiento operante, disciplinas consideradas anti humanistas, se le haya concedido el premio “Humanista del año” de la American Humanist Association en 1972.

 

El término humanismo desde su origen griego, viene de “humanitas” que se refiere a la humanidad. Su significado común y corriente es eso, pero con  Cicerón el término tiene también otra connotación en donde enmarca perfecto el conductismo, y se refiere a la educación del hombre de acuerdo a su verdadera forma humana, de acuerdo a su ser.

 

¿Y qué es el ser? ¿De que esta hecho? Cuál es la verdadera relación del organismo humano dentro del ambiente que lo rodea y lo influye? Si creemos que conocemos la forma verdadera del ser, hablando de un alma o espíritu conforme lo propuesto por Descartes, estaremos andando de tumbo en tumbo sin llegar muy lejos. ¿Acaso el ser, es un organismo en medio del ambiente? ¿Acaso pertenecemos a un sistema natural, sujeto a leyes naturales, a la par de la manzana de Newton que cae al suelo por la Ley de la gravedad? Parece que esa respuesta es más fiable y objetiva, al menos es un punto de vista lógico y comprobable, ahora bien, esta respuesta si es afirmativa, me obliga hacer otra pregunta: ¿Y cómo este organismo forma relación con estímulos externos? ¿En qué medida esa relación influye o modifica el comportamiento humano, sus causas y consecuencias? ¿A qué leyes naturales se somete esa manipulación y esa influencia? Si supiéramos la cuarta parte de las respuestas  de estas preguntas, habremos avanzado algo. Afortunadamente el conductismo propone en su análisis, no evitar ni esconder las emociones y creencias, sino evitar darles fuerza de causa del comportamiento, en cambio propone verlas como consecuencias de eventos que ocurren en el ambiente en estrecha relación con el organismo. Esta forma de verlas, no les quita su carácter humano, no evita tenerlas en cuenta, ni disminuye su valor terapéutico.

 

Uno de los nefastos efectos de considerar como causa del comportamiento, eventos que se desarrollan dentro de las personas, es que puede llegar a hacer una diferenciación importante entre ellas, por ejemplo, si hablamos de la inteligencia, diferenciaremos entonces entre personas inteligentes y no inteligentes, y hasta pudiéramos darle el valor necesario según la inteligencia de cada uno. La cosa se agrava si decimos que ciertas capacidades humanas se deben a cuestiones biológicas o hereditarias, bajo este enfoque debemos suponer que un alumno, hijo de un matemático, debe ser muy bueno en matemáticas, el hijo de un deportista, bueno en deporte y así por el estilo. Otro ejemplo seria de aquel alumno que no rinde en sus estudios y tiene un bajo rendimiento académico durante largo tiempo, inmediatamente podemos pensar que “hay algo que no anda bien en él”, en vez de analizar la historia de aprendizaje de este alumno, y la del hijo del matemático, esta historia incluye sus hábitos de estudios y como ha sido estimulado. Yo pregunto si esta forma de analizar o ver el problema de las causas del comportamiento, nos pueda llevar al peligro de discriminar a las personas, tanto por su raza, herencia, aptitudes y capacidades, al más puro estilo platónico cuando ideo su utópica administración política del Estado. ¿Es esto humanismo?

 

A muchas personas no les gusta que incluyan al ser humano entre la especie animal, ¿Pero donde si no, ubicaremos a nuestro organismo dentro del sistema natural del mundo? Claro que no somos igual a los demás animales, somos una especie de animal superior, que compartimos con los demás seres ciertas características naturales de responder a estímulos. ¿Acaso esto no es una forma de diferenciarnos de ellos? Las capacidades humanas no son eventos que se excluyen de cualquier investigación, pueden ser sujetas también a control sin perder su superioridad y singularidad ante las demás especies.  En la diferencia con las demás especies la que nos da nuestra singularidad en el mundo, la diferencia más allá de igualdades nos hace realmente humanos, no basta con teorías, deben ser comprobadas, ¿O acaso es más importante creer que la  moral es inherente a nuestra especie y no querer aceptar que hay seres humanos que no tienen moral? ¿O acaso seria más importante, como propone el conductismo, saber cuál es la mejor forma de establecer parámetros y ambientes en donde los seres humanos aprendan la construcción social de lo que llamamos  moral?

 

¿Acaso no es humanismo decir que las sociedades ejercen un control inadecuado sobre los seres humanos que lo lleva a comportarse “bien” solo por miedo y evitar el  castigo, y no por libertad ni decisión propia? La libertad para el conductismo realmente no existe, solo existe ambientes naturales, que si ejercen mecanismos coercitivos lo menos posible, y aumenta los estímulos adecuados a las conductas adecuadas, provocaran que las personas tengan la probabilidad más elevada de comportarse de manera adecuada., ya sin miedo al castigo. Lo que socialmente se llama actuar por “voluntad”.

 

¿Acaso no es humanismo, decir en la terapia que el castigo no es recomendable aplicarlo, porque enseña también a castigar, provoca ira y resentimiento, además de baja autoestima y que más bien se establezcan las condiciones necesarias, para dar la mayor atención posible a las conductas adecuadas,  llamadas por algunos, voluntarias, que en realidad es una historia de aprendizaje y condicionamiento?

 

Humanismo es conocer al ser humano, si utilizamos conceptos como trascendencia, alma, espíritu no sabremos a que referirnos, en todo caso, no nos servirá de mucho para cambiar el comportamiento, la abstracción se pierde en la discusión. Cuando más rápidamente conozcamos, comprendamos y aceptemos la verdadera forma humana y la esencia de su ser y su lugar en el enorme anclaje de la naturaleza y ambiente natural, seremos más humanistas pisando tierra y no volando en la abstracción del espíritu y de la mente, de la que realmente sabemos muy poco.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Como nos ayuda el lenguaje para establecer conductas voluntarias


Uno de los grandes temas en psicología se refiere al conocimiento de la conducta voluntaria.  La idea de la existencia de un espíritu que alberga dentro de nosotros y que tiene gran injerencia en los actos voluntarios  es equiparable a la idea de la voluntad, intención o deseos, que por sentido común, están dentro de nosotros, como origen o causa fundamental de una conducta. Así diremos cuando alguien se niega hacer algo “no quiere hacerlo” “no desea hacerlo” o no tiene intención. Esta idea recubre con el halo de veracidad la afirmación de que si alguien levanta el brazo es porque quiere hacerlo. Así, querer y conducta se cae en un abismo descriptivo sin explicación de las causas reales de tal acción, la voluntad, como causa fundamental de la conducta humana puede llevarnos a la dimensión desconocida de la investigación de lo imposible. Es importante aclarar que los conceptos del lenguaje se pueden usar en la comunicación del sentido común, pero no es lo adecuado en la investigación científica, en todo caso se debe aclarar y darle un significado y no quedarse en lo abstracto como concepto totalitario porque lo abstracto puede ser definido de muchas maneras, y de hecho lo es, un ejemplo son conceptos como justicia, libertad, voluntad, que si se dicen en sentido común y en conversaciones coloquiales puede entenderse, pero si se trata de definirlo es otra cosa, puede ser definido y entenderse de muchas maneras, tantas como personas entren en el tema. Es sabido también que en ciertas regiones del ártico o zonas frías la palabra blanco define ciertos estados del hielo, los esquimales tienen cerca de quince tipos de blanco, mientras que los caribeños o americanos tenemos dos o tres, y usamos por lo general uno, esto me hace acordar de la influencia del lenguaje incluso para el desarrollo perceptivo (Whorf 1958) pero ese es otro tema que podría retomar en otro artículo.

Pero volvamos al tema de la voluntad y la conducta voluntaria, porque la involuntaria no nos interesa mucho como la primera, la neuropsicología ha establecido ya los componentes neurológicos y  fisiológicos que involucran la conducta involuntaria, como por ejemplo el sistema arousal, los potenciales evocados en la atención involuntaria que se activan con estímulos inesperados de acuerdo a la intensidad y duración,  es cierto que la mayoría de las investigaciones neuropsicologías han sido con personas que han sufrido lesiones cerebrales, pero aun así, estos hallazgos han permitido comparar la performance de personas sanas y lesionados. La crítica no desvalida la ciencia, el conductismo sabe muy bien de críticas a su enfoque –que sus investigaciones solo sirven con animales- que no son aplicables a los seres humanos- hasta le han dicho que no son humanistas y demás mentiras.

La voluntad como causa de la conducta, es descriptiva, se queda en el limbo de la ciencia y no nos dice gran cosa. El espíritu, como componente psíquico que nos mueve esta en el mismo nivel, el famoso psicólogo Wundt llamo a este espíritu apercepción. Desde el punto de vista del conductismo la conducta voluntaria, es un hábito que se aprende con los mismos principios de otras conductas o comportamientos, deja de lado el concepto de voluntad como causa explicativa y directa de la conducta, porque aun la voluntad debe ser explicada de manera objetiva bajo el aprendizaje del organismo con el ambiente bajo principios o “leyes” naturales. Comparado con la tesis de la intensión o deseo, el avance del conductismo y su comprobación científica ha dado a luz más investigaciones, que hasta se relacionan con hallazgos posteriores, como con el lenguaje por ejemplo. El psicólogo ruso Vigotski (1956) fue más allá de encontrar las razones de la conducta voluntaria dentro del organismo, ni en la parte cerebral neurológica o fisiológica, para él, la actividad general y de la conducta voluntaria del  niño se desarrolla con una historia de aprendizaje en la comunicación entre el niño con el adulto. Es decir, el desarrollo lingüístico del niño forma y organiza la actividad voluntaria desde formas exteriores, como puede ser las instrucciones que recibe del adulto desde edades muy tempranas, uno o dos años, hasta volverse lenguaje interno que organiza, dirige, regula y supervisa la actividad. La subordinación del niño a las instrucciones del adulto es esencial en el proceso posterior del lenguaje interno del niño, que de acompañar a la actividad y acción pasas a precederlo y a dirigirlo. El lenguaje de ser una capacidad innata humana pasa a hacer regulador de la conducta del hombre.

Para Skinner (1981) en su libro “Conducta verbal” el lenguaje no solo expresa ideas, es más que eso, es conducta operante, que se emite y provoca conducta en relación con otros y bajo una historia de reforzamiento, para Skinner uno nunca habla solo, para que se dé el habla debe ser respondida –por eso uno nunca habla con un animal – ya que la comunicación  de los animales no es categorial, sino comunica estados vivenciales, sin categorías de relación. Este habla de los humanos, designa relación valga la redundancia-de conceptos, clasificaciones y categorías. Vigotski y Skinner coinciden en que el lenguaje precede al pensamiento, es después que se piensa antes de hablar como forma de autorregulación. La diferencia que encuentro entre los dos, es que mientras Vigotsky habla de lenguaje interno, Skinner habla del lenguaje como estimulo sujeto a las relaciones funcionales que están fuera del sujeto y que lo refuerza bajo condiciones establecidas.

Es más, la función estimulante del lenguaje aparece en el niño más pronto que la función inhibidora, en otras palabras, el niño responde más al “hacer” que al “no hacer” por eso es difícil para los padres que niños de dos a tres años dejen de hacer algunas conductas inadecuadas o molestas para ellos, llorar, gritar, dejar, botar etc. Recién a los cuatro años puede el lenguaje comenzar, solo comenzar a ejercer cierto control regulador sobre la conducta del niño, y esto se da principalmente por la habituación o reforzamiento, es decir, al aprendizaje de largo tiempo reforzado que le servirá posteriormente para seguir instrucciones y formarse sus propias autoinstrucciones que le permitan al niño una regulación precisa y organizada de su accionar.

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿La repercusión del daño psíquico en menores de edad es igual que en los adultos?


Esta pregunta me la hizo una amiga mía, que trabaja en el tema de los niños, interesada en los efectos que pueden tener en su desarrollo psíquico los eventos que pueden dañarlo psicológicamente. Lo que me dio pie a explicar mi punto de vista sobre el tema. El problema de la estructura psicológica y como esta recibe los eventos, experiencias, sucesos y se conecta con la realidad, ha sido, y creo que aun lo es, un capítulo importante en la psicología moderna. ¿Cómo el hombre percibe el mundo? ¿Cómo se relaciona con él? ¿Cómo se enfrenta a los problemas? ¿Cómo asimila las buenas y malas experiencias? ¿Cómo le afecta estas o no? es el contenido de toda teoría psicológica que existe en la actualidad. Claro, las buenas y no muy buenas teorías que existen, porque hay de todo y muchas, que no logran explicar los eventos y solo se quedan en descripciones fenomenológicas, características que mas pertenecen a la filosofía y no a una ciencia natural.

La pregunta puede verse desde dos perspectivas, la primera   - que es creo yo desde donde se enmarca y se origina la pregunta -    desde la psicología de la mente o idealista, que manejan conceptos tales como consciencia o sistema mental que procesa los acontecimientos, las vivencias, las experiencias y toda relación que el sujeto ha tenido desde su niñez hasta la actualidad, y como esta mente o sistema psíquico lo ha procesado, esta psicología idealista viendo al niño como sujeto de desarrollo y dependencia,  no tiene las estrategias necesarias para poder procesar cualquier acontecimiento desagradable como si se supone    –erróneamente-    que el adulto tiene. El niño tendrá dos formas de hacer frente a estos problemas, por una parte encerrarse en su propio mundo y someterse, lo que le ocasionara perder su iniciativa, su franco desarrollo hacia la creatividad e individualidad y curiosidad normal en todo niño, baja autoestima y frustración, por otra parte el niño podrá rebelarse y tener un comportamiento que puede derivarse a lo antisocial, como forma de evadirse de los problemas los cuales no pueda manejar. En el caso de los adultos, si poseen las estrategias y técnicas necesarias, podrán hacer uso de muchas formas de procesar acontecimientos desagradables, tantos, como su desarrollo cognitivo le permita. Este enfoque le da a las experiencias y acontecimientos, hechos o sucesos una entidad propia con poder determinista por sí sola, es decir, los acontecimientos       –para usar una palabra de la psicología común y derivada de la medicina que personalmente no uso -        “traumáticos” aparecen en la vida psíquica de la persona y se repiten de forma determinista, es claro que ver así el problema,  le da a las experiencias un carácter de poder que no tienen por sí mismas. Bajo este enfoque se da  por descontado la pregunta ¿afectara este o aquel problema? Porque de hecho parte de la creencia que si le afectara de todas maneras, y el componente genotípico o fenotipico aportaran muy poco a la génesis de los problemas psicológicos o para usar la frase del encabezado al”daño psíquico”.

La segunda forma de responder a la pregunta del título, me trae a la memoria la frase de I.V Lenin. “La ciencia no se ocupa de las cosas por sí misma tanto como de sus relaciones con otra cosas”. En efecto, desde el análisis conductual un acontecimiento psicológico no aparece para ser determinista por sí solo, sino que, aparece y es reforzado volviéndose recién determinista. El determinismo funciona en este caso como predicción de la conducta, cuando se repiten las mismas condiciones, ambiente o variable que tuvieron lugar cuando se origino la respuesta primigenia y hace que se repita, entonces puede llegar a predecirse la misma respuesta. Desde el conductismo, al igual que en la frase de Lenin, no se observa solamente los acontecimientos que le ocurren a la persona –por si solas esas situaciones no tienen poder de “daño psíquico” sino a las relaciones que tiene ese acontecimiento con otras situaciones que le reforzaran, dando origen a su repetición –ya sea esta conducta emocional, abierta o encubierta (pensamiento), o sus relaciones con los castigos que harán que se extinga la conducta. Es importante aclarar que desde este enfoque, no solo se describe el acontecimiento y su efecto en la persona, ya sea este niño y adulto, sino también que explica  la relación que existe entre la situación estresante y el “daño psíquico” traducido en conducta problemática para la misma persona o para sus relaciones sociales, comprendido como una forma de aprendizaje, trata de explicar esas relaciones bajo los principios de las leyes naturales, como el asociacionismo, causa y efecto, condicionamiento  etc. Bajo esta segunda forma de tratar los problemas psicológicos “el daño psíquico” será establecido de la misma manera en el niño y en el adulto, y su repercusión en el niño será visto como una historia de aprendizaje en el adulto. Para concluir, si ese evento psicológico en el niño o adulto, no es reforzado positiva o negativamente, no causara ningún daño psíquico posterior.

 

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...