miércoles, 10 de abril de 2013

Personalidad antisocial y síndrome de la infancia –

Si hay una personalidad que escapa del ámbito personal, incluso lo conflictivo interpersonal, y que se enmarca en una aventura impersonal que te hace daño y a quien no le importas, y rompe en la escena social agrediéndola, despreciando los derechos de los demás y siendo un real  peligro para sociedad y para los que se relacionan con él, esa es la personalidad antisocial. Efectivamente,  la antisocial es una personalidad sin escrúpulos, para quien todo vale para satisfacer sus sentimiento, no se adapta a normas legales, irresponsable, sin o poca culpa por haberte hecho daño o robado, despreocupado e imprudente, busca excusa a todo su comportamiento alejándose de la culpa y acusando a otros de sus bajos actos. Aquí el elemento principal son las trasgresiones sociales a las normas, detenciones y problemas con la policía, además de una ansiedad poco tolerada cuando se le pone límites y se frustran, estafan y roban.  En este rango están los delincuentes, ladrones y asesinos por lucro.   
No responden a castigos por que tienen una incapacidad de darse cuenta de sus errores y no aprenden de ellos. Son consumidores de drogas, bebedores y abusadores. Para  Ávila Espada y col. Las personalidades antisociales presentan la triada antisocial-sádico-pasivo agresivo, lo que representarían lo que hablaba Tehodore Millón sobre sus variantes del prototipo, es decir, el antisocial sádico y el antisocial pasivo-agresivo que vendría a ser como un volcán en permanente amenaza de erupción si vale la metáfora.
Si conoce a alguien con esta personalidad, huya de él, no confié en el, que, aunque es capaz de adaptarse a normas sociales o morales del grupo en que se mueve,  -normalmente grupo de antisociales -  no tardara, si puede, de aprovecharse de Ud. Sin ni siquiera voltear la cara para saber cómo lo dejo.
Ya en otro artículo en este mismo blog, he tratado la diferencia entre  personalidad antisocial y psicopática, entidades clínicas que se usan para designar las mismas transgresiones sociales, a mi humilde entender de forma equivocada, pero no redundaremos en ello, sin embargo si queremos hacer una pequeña diferencia entre ambas entidades, diría que, mientras que en la psicopatía existen mas psicopatología personal en juego, en el antisocial, su conducta está orientada al ámbito social, su conducta es mayormente aprendida y reforzada en  el ámbito social en que se crio y por el grupo de amigos que sirve como reforzamiento positivo.
Tratar a un antisocial es muy difícil, tendera a culpar a la sociedad, a sus padres y amigos de su comportamiento.
Síndrome de la infancia
Los antisociales aunque han sido muy investigados en el ámbito clínico, en el caso del síndrome de la infancia, hay una serie de comportamientos que se pueden observar en los niños y que nos pueden advertir de un probable desarrollo antisocial futuro. Por ejemplo los niños con problema de conducta manifiestan oposición y desafío ante los adultos y figuras de autoridad, es más que una rabieta o travesura infantil o rebeldía de adolescente – analizar la edad del niño en estas manifestaciones es importante porque se puede comparar con el nivel esperado de la norma - y tiene que trasgredir las normas. Dentro de este rango vemos a niños impulsivos que se pelean, maltratan a los demás, son el matón del barrio o de la clase, roba, miente reiteradamente, fuga del hogar y causa daño a la propiedad.
Los niños con este síndrome también hacen rabietas y son discutidores y no acatan normas de convivencia, son niños que tienen baja tolerancia a la frustración. Estas conductas manifiestas deben ser graves, duraderas y mostrar ansiedad e intensidad en la expresión impulsiva. Esto les preocupa a muchos padres que ven a sus hijos con “mucho temperamento” y  muy enojados, viven bajo el estigma de chico problema.
Algunos padres acceden a sus peticiones para evitarse enfrentamiento con él, quienes por ser tan exigentes, atraen la atención de sus padres, quienes evidencian peores cuidados, y le dan una atención sobrevalorada que después se convierte en un problema. Como se puede observar, según las investigaciones  (Carranza y Gonzales) las sociedades pueden modificar, mantener, controlar, y extinguir expresiones temperamentales. La familia es una sociedad, en ella se modela estilos de comportamiento consentidos, se reprimen algunos y fomentan otros, la impulsividad del niño si no es controlado desde la primera infancia, puede traer serios problemas debido a un condicionamiento a resolver problemas de este tipo de la forma violenta y agresiva tratándose de salir con la suya lo que logra mayormente, ahí el problema.



sábado, 6 de abril de 2013

Personalidades masoquistas y sindrome de la infancia-Los que sufren

¿Se ha topado Ud, amable lector con personas que constantemente se quejan que todo les va mal, que tienen mala suerte para el amor, que nunca tienen a quien amar y que les amen? ¿Conoce Ud. a personas que sus experiencias y conductas son consideradas casi autodestructoras, evitan las experiencias agradables y son capaces de desvivirse por los demas, demostrando con ello que los demas abusan de él, y que parecen que gozan con las experiencias desagradables? Pues bien, se ha encontrado usted con una personalidad masoquista. Estas personas muestran siempre que estan sufriendo, repiten una y otra vez la misma conducta que los lleva a sufrir, repiten por ejemplo, experiencias amorosas en donde ella aparece que es la victima de maltrato, se buscan parejas que la tratan de lo peor o sacan provecho de ellas y las trata servilmente, tanto economica como afectivamente. Cuando tienen la oportunidad de relacionarse sentimentalmente con personas que la tratan bien y les da su lugar, simplemente rompen con ellas y vuelve a buscar a alguien quien las haga sufrir. Siempre estan dispuestos a entregarse por los demas y a sufrir por ellos. Su comportamiento repetitivo y su escasa capacidad de aprender de la experiencia, le parece extraña y a veces irritable a muchas personas con las que se relaciona.
Los masoquistas mediante su sacrificio, esperan que las personas le tengan lastima y sientan algo de culpa para que pueda quererla, es decir el masoquista aprende a sentirse querido si es humillado y reconocido por ello. Ha sido reforzado continuamente que si no abusan de ella, no podra despertar el amor o el interes de otras personas.
No se sienten capaz de organizar, planificar y cumplir grandes objetivos en su vida, pueden ser considerados supersencillos, y con una indefension aprendida que las hace ver pequeñas ante las circunstancias de la vida, no se defienden si son maltratadas y cuando se enojan hacen reproches dirigido a demostrar lastima por ella.
Estas personas son simpaticas para quienes las dirigen y las quieren usar para algun fin, sin embargo son insufribles para aquellas personas  que tienen que escuchar sus quejas de mala suerte y de que su vida es un sufrimiento, por que se observa que no hacen nada por cambiar y ser feliz. Se niegan la felicidad diciendo que no tienen derecho a ello, ha aprendido que ser feliz no lleva a sentirse bien, y que sufrir le abre las puertas a ser reconocidos.
Sindrome de la infancia.
Los niños que se muestran excesivamente tristes y con baja autoestima pueden indicar algun parecido con estas personalidades, los que siempren se queja de que les va mal, que no son capaces de cumplir objetivos o rendir un examen, estos niños observan y sienten que ganan la atencion de sus padres y profesores haciendose los  pobrecitos y debiles.  En casos extremos, estos niños se hacen los enfermos, se caen a proposito, se accidentan a menudo con el afan de ganar notoriedad de padres que no le prestan atencion a conductas positivas y dirigida a objetivos. Son reforzados constantemente por padres sobreprotectores pero que a la vez se quejan de su mala suerte y las dificultades de la vida. Son niños que han sido reforzado en situaciones en donde, si mas enfermos estan y mas sufren, los padres los amaran mas. Estos padres son limitantes, los anidan, les restan independencia y soltura, no les dejan hacer cosas orientadas a su independencia, desarrollando baja autoestima y un condicionamiento a la dependencia y a las verbalizaciones que denoten comprension y lastima ante su situacion.

martes, 2 de abril de 2013

Trastorno paranoide de la personalidad y su sindrome de la infancia

En esta oportunidad veremos a la personalidad paranoides, como en anteriores ocasiones no ahondaremos en el analisis funcional del sindrome - no es el espacio apropiado para hacerlo – describiremos su patron conductual y cognitivo y las posibles indicios en la infancia que nos pueda advertir de su desarrtollo posterior.
El CIE 10 que es la Clasificacion Internacional de Enfermedades, en su capitulo de trastornos de personalidad nos dice que las personas con este problema son personas que parecen muy sensible a los problemas, a lo que se le puede decir, cognitivamente  todo lo distorsionan, presentan incapacidad para perdonar las ofensas. Suspicaz y tendenciosos, sospechan de infidelidades y desconfian de los acercamientos amistosos.
Efectivamente, si hay una caracteristica que distingue a los paranoides es la desconfianza. Siempre buscan la relacion directa entre causa y efecto. Se les nota contantemente tensos y suspicaces,excesivamente vigilantes de las experiencias que viven, tratan siempre de vincular lo que pasa en el ambiente con alguna caractetisticas de ellos, como si las cosas pasaran siempre con relacion a ellos y poniendo en peligro su integridad.
Como compañero sentimental son insoportables, creen ser victima de infidelidades y traiciones, esto evidentemente les tare mucha ansiedad y enojo, obviamente sufren con ello, en casos extremos puede llegar al asesinato. No aceptan criticas ni observaciones sin sentir desconfianza y colera hacia quien se las dice. Desconfian de todo y de todos. Siempre se anticipan a lo que ellos creen peligroso, sin embargo como su anticipacion es producto de su pensamiento suspicaz sin comprobacion previa, su conducta genera conflicto y problemas a quienes los rodea. Pueden perder amigos de toda la vida sin ninguna comprobacion previa de algun engaño, incluso peleas entre familiares, si los datos “comprobatorios” se refieren a otras intenciones, el los toma como personales, en este sentido usan los datos de la realidad siempre en relacion a su propio riesgo. Buscan y rebuscan datos, desde cualquier motivo sin relacion con el tema, hasta interpretaciones obsesivas  y los relacionan con su integridad. No se pueden hacer negocios con el, no se puede llevar a cabo ningun plan de accion sin antes pasar por su aprobacion y adecuacion a sus fines e intereses.
Son muy proclives a “ ver cosas donde no las hay “ muchos seguidores de la teoria del complot mundial pueden definirse con personalida paranoides. Cognitivamente son muy cerrados y nada abierto a otras ideas, se resisten al cambio.
Sindrome de la infancia
Nunca me voy a cansar de recalcar a quienes leen mis articulos relacionado a los niños, que deben tener mucho cuidado en interpretra los sindromes relacionado a ellos, los niños tienen la particularidad –la gran capacidad diria yo – de cambio y reacomodo experiencial. Por otra parte los sindromes infantiles – en los casos de los trastornos de personalidad -  difieren en muchos casos de la conducta del adulto con problemas. Por lo tanto los datos que expuse, expongo y expondre deben tomarse con cuidado, solo si la presentacion de las conductas que nombrare son constantes, generan sufrimiento y  perjuicio en sus relaciones interpesonales, se debe tomar en cuenta y llevarlo al especialista.  
Los niños temerosos y evitadores de experiencias pueden caer bajo esta observacion, aquellos niños que siempre critican todo lo que ocurren tomandose todo a pecho, ofensas, bromas, tanto de sus familiares como amigos demuestran poco tolerancia a la frustracion relacionandolo todo con ellos mismos. A menudo los padres caen en hacer promesas que saben no podran cumplir, solo el animo de calmar los animos quejosos de sus hijos y salir del paso, despues, cuando esas promesas son exigidas por el niño, no pueden ser cumplidas. Otras promesas, sin embargo, si son cumplidas, estas cosas suceden muy a menudo y los niños normalmente lo toman asi, aprender a tomarlos como promesas que no pueden ser cumplidas, y que otras si se cumpliran. Sin embargo los niños con este sindrome han aprendido a responder solo a promesas no cumplidas.
No perdonan errores por que estan expuesto a muchas exigencias de sus padres que tampoco perdonan y todo critican. Son muy fantaseosos, mas que un niño normal, inventan situaciones en la escuela relacionado a ellos que lo ponen como victimas, cognitivamente se creen esas historias y no aprenden a contrastar en la realidad si es cierto o no. Tienen baja autoestima y se sienten muy mal a las criticas que se les hace sobre su rendimiento escolar o como hijos, presentan conductas para evitar sentirse sentirse mal y expuesto al ridiculo, lo que perpetua esa conducta mediante reforzamiento negativo. Hacen planes, y se anticipan a las consecuencias relacionadas en el ambito escolar y familiar para evitarlas.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Trastorno de personalidad negativista u oposicionista y síndrome de la infancia


Siguiendo con la serie de artículos que publicaré por este medio, nos toca tratar el trastorno de personalidad negativista o pasivo agresivo como también se le llama.

En la Clasificación Internacional de Enfermedades ( CIE 10 ) está considerado como otros trastornos de personalidad. Hay que aclarar que las personas que tienen algún trastorno de personalidad no van por ahí mostrando todas sus cualidades a quien sea y a cualquier hora que sea. Se pueden comportar de manera normal la mayor parte del tiempo, se pueden adaptar, sin embargo  cuando las circunstancias los acorralan salen sus signos más característicos que nos sirven a los clínicos para diferenciarlos de otros trastornos.

Como su nombre lo dice, se muestran negativista con cara al futuro, son conflictivos y oposicionistas, pueden alargar la realización de una petición solo porque si,  para ver la reacción del otro, no son cooperativos, ponen trabas a las situaciones. Cuando las cosas van mal, usan esos momentos para justificar su pésima visión del mundo. Cuando las cosas le van bien no son capaces de experimentar placer, por lo tanto, se vuelven a  quejar. Nada está bien para ellos, son criticones del prójimo, ni perdonan, ni olvidan una ofensa hasta el punto de ser resentidos.

Sin embargo las circunstancias provocativas deben llegar a su pico más alto para que lleguen a la agresividad, aunque pueden mostrarla con su actitud pasiva, por que se mueven ambivalentemente entre la agresión y la pasividad, dan la impresión de estar siempre tensionados, y dispuesto a la acción agresiva sin llegar a hacerlo, y prefieren oponerse tardando en hacer lo que se les pide, se rebelan pasivamente a las figuras de autoridad, su dependencia a alguna figura es notoria pero a la vez dudan en comportarse de tal manera que pueden mostrarse también independientes,  con las personas que se relaciona habitualmente muestran una afirmación y una crítica, la ayudan y la obstruyen, coopera pero se tarda, lo hace cuando él lo quiera, no cuando se lo piden hacerlo.

Cognitivamente tienen pensamientos de desanimo y frustrantes con cara al futuro, no creen que las cosas les pueda ir bien, critican a los otros a quienes si les va bien, son incrédulos y desconfiados. Emocionalmente se muestran irritables, cambiantes, tiene poca tolerancia a la frustración pudiendo romper en violencia si asi necesitan hacerlo, tienen poco control de sus reacciones imprevistas, aquellos quienes los acompañan, siempre están “en vilo” esperando alguna reacción imprevista de ellos.

Esto como es obvio notar, les lleva a los pasivos agresivos a una relación conflictiva en el ámbito laboral, familiar y social. Nadie quiere trabajar con ellos, formar equipos con ellos es insufrible. La persona que se relaciona sentimentalmente con ellos está condenada al sufrimiento.

Síndrome de la infancia.

Normalmente las personas sabemos que puede ocurrir cuando alguno de nosotros comete una u otra conducta, si la conducta es socialmente acepada las consecuencias puede ser positivas, caso contrario sabemos que ante una conducta socialmente negativa o perjudicial las consecuencias serán negativas para nosotros, es decir, estamos condicionados a una historia de aprendizaje de emociones y consecuencias que se derivaran de nuestro comportamiento. Los pasivos agresivos o negativista no tienen esta historia de aprendizaje. Por el contrario las consecuencias que han derivado de sus acciones han sido ambivalentes. En la infancia, han sido niños criados por padres que le han dado una doble comunicación, un padre rudo y una madre permisiva, o viceversa, las consecuencias más allá de las reprimendas y caricias, acusaciones y consentimiento, el ambiente en que se han criado no les ha dado una dirección a que atenerse, no le han enseñado a esperar afecto o alejamiento, le han enseñado a esperar afecto y alejamiento al mismo tiempo, han recibido critica y caricias, confianza y duda, y así aprenden a responder a los estímulos posteriores, con esa ambivalencia afectiva que han reforzado su conducta. Las consecuencias serán percibidas como ambiguas, ya de adulto no sabrá si acceder u oponerse, porque  estas dos formas de actuar tienen la misma consecuencia ambivalente.

Los niños pueden mostrarse opositores, ser percibidos como malcriados, respondones, con baja tolerancia a la frustración y poco control de impulsos, discuten las órdenes, no respetan a la figura adulta,  siguen normas después de que le han criticado y demorado en cumplirla, aunque no llegan a perjudicar  otros como si puede hacerlo una personalidad psicopática.

Los niños con este síndrome se pueden mostrar muy dependiente de sus padres aunque más que amor, lo que ven en ellos es una evitación a sus temores que pueden ser fóbicos a la oscuridad o estar solo. Sin embargo, esa dependencia no impide rebelarse a ellos dando motivo de queja. En la escuela son conflictivos, pelean mucho, se oponen a la profesora al grado de agredirla, y les cuesta cumplir las normas de convivencia que logran alcanzar después de alborotar al salón.

viernes, 22 de marzo de 2013

Trastorno Personalidad compulsiva y síndrome de la infancia


En esta segunda entrega trataremos del llamado trastorno de personalidad compulsiva. Como ya dije en artículos anteriores, los trastornos de personalidad no son enfermedades ni mentales ni físicas. Esto es importante para darle la exacta dimensión al comportamiento de cada uno de ellos. Son comportamientos que están relacionados con la noción de realidad, no escapan de ella, por lo tanto son responsables de sus actos, aunque estos tengan como objetivos la ritualidad, el alejamiento o evitación de la ansiedad que es lo que le pasa a la personalidad  compulsiva. Hay que aclarar que en este pequeño universo de trastornos de personalidad, varios signos y síntomas se confunden en muchos de ellos, varios trastornos comparten el mismo signo o síntoma. En otras palabras en psicología clínica no existe el síntoma patognomónico, es decir, no existe un síntoma específicamente y exclusivamente de un trastorno y que no se vea en otro. Como ya dije, varios se confunden, haciendo más trabajoso llegar al diagnostico, al que siempre se llega mediante el análisis del diagnostico diferencial, historia clínica y observación.

Pues bien, la personalidad adulta compulsiva presenta excesivas conductas catalogadas de rectas o moralistas, deben cumplir las normas aunque estas sean insignificantes en su importancia. Pueden llegar a ser jefes verdaderamente tiranos con su personal, son respetuosos, disciplinados, son solemnes incluso en situaciones donde la informalidad sea un requisito. Siguen las normas de manera rígida, sin contemplaciones ni dejar pasar nada, normalmente, las personas comunes y corrientes no son muy pegadas a seguir las normas, puede decirse que a menudo las mayoría de las personas cumplen las normas según la situación donde estén y sin que nadie salga perjudicado, cumplen sí, pero sin la contemplación tirana del compulsivo, por ejemplo un jefe compulsivo puede negarle el permiso a un empleado que nunca ha pedido permiso, aun cuando esté enfermo y si lo hace, le pedirá hasta el último, algún documento que pruebe su enfermedad.

El compulsivo quiere llegar a la perfección, cognitivamente son muy “cerrados”  puede mostrarse sujeto a normas y disciplina, no dejan lugar a la creatividad y son muy pegados a la letra, cuando la situación en donde se mueven, dejan la cotidianidad se muestran ansiosos y preocupados. Hacen juicios muy críticos de las personas y situaciones, incluso de las normas, las que cumplen sin decir nada y con dureza. Pocas veces perdonan y olvidan,

Puede ser muy buenos organizadores por su tendencia al orden y a no dejar pasar nada. Pueden ser vistos como muy buenos jefes a nivel administrativo, pero en las interrelaciones personales con sus subordinados, son vistos como abusivos y muy “duros”. Su  emoción es muy rígida, pocas veces se le puede ver relajado, prefieren la seguridad de lo cotidiano, de lo siempre a la inseguridad de lo imprevisto ante lo cual, les cuesta mucho organizarse de nuevo.

Hay que tener en cuenta que este comportamiento les lleva a tener mucha dificultad con las demás personas que no son como él, a quienes puede mirar como indisciplinados y hasta inmorales.

Por supuesto, como en todas las otras personalidades con problemas, hay variantes, pero en este espacio no veremos estos, ya que no es el objetivo, si lo es en cambio, el de describir su sintomatología, y así será con el resto de personalidades que tratare.

Síndrome de la infancia

El control parental excesivo puede hacer que el niño presente algunos síntomas como la ansiedad generalizada, preocupación por buscar la aprobación social a su buen comportamiento, son niños rígidos y que muestran una maduración precoz para su edad, son niños que buscan no equivocarse, lo que se puede ver en  su poca capacidad de frustración. Quieren complacer a la exigencia de los padres, además manifiestan quejas físicas producto de la tensiona que están expuestos.

Los padres son muy exigentes, lo que pueden provocar que el niño sea poco espontaneo, de este modo los niños son vistos como muy educados y pegados a cumplir la norma, critican a los demás niños por incompetentes y malcriados.

Los niños que pueden llegar a desarrollar personalidades compulsivas, muestran ansiedad por no cumplir las normas de los padres y las normas sociales, no son recompensado ni reforzado positivamente por ser creativos ni espontáneos como los demás niños, al contrario son castigados y criticados por serlo. Son niños muy rígidos y tienen cuidado con su conducta por miedo a la crítica y al juicio social y parental, se verán en problemas cuando las reglas paternas ya no surjan efecto y entonces, desarrollaran ellos mismos patrones de comportamiento que lo mostraran ahora sí, con conductas obsesivas de orden y cumplimiento de las normas que serán recompensadas con reforzamiento positivo socialmente, estableciéndose reglas generales de comportamiento tanto en el ámbito social  laboral y familiar. 

En las  historias clínicas de estos adultos compulsivos se muestra padres y madres rígidos e híper controladores que lo castigan selectivamente según la contingencias, no son padres abusivos ni maltratadores, esos originan niños sádicos; estos padres si bien son castigadores cuando no cumplen las normas, refuerzan en cambio solo las conductas que si la cumplen.

Finalmente los niños pueden desarrollar un exceso de conductas ritualistas y cotidianas, como lavarse las manos varias veces al día, bañarse dos o tres veces el mismo día, volver a casa para confirmar si han hecho las cosas que le pidieron - las tareas por ejemplo - y si no pueden volver necesitan que sus padres lo calmen asegurándoles que lo han hecho.

No tengo nada más que decir.

viernes, 15 de marzo de 2013

Personalidad y sindrome de la infancia- La personalidad sadica


Vamos a escribir una serie de artículos relacionado a los  diferentes trastornos de personalidad y sus síndromes de la infancia. El término “trastorno de personalidad” lo usare para describir los patrones conductuales problemáticos, así, son manifestaciones de tipo conductual, cognitiva y emocional  continuos  y estables en el tiempo, que se aprende desde la infancia, es producto de un aprendizaje en el seno familiar y social, las condiciones hereditarias solo juegan una disposición para su desarrollo, las características para que una personalidad  sea un trastorno, es que su accionar produzca sufrimiento a la persona y haya una alteración de sus relaciones interpersonales graves y continuas.

Dependiendo del tiempo de su aparición, su particularidad, su intensidad y su frecuencia, el trastorno tomara forma y dará sentido a su conducta y a la experiencia diaria de la persona.

El síndrome es un conjunto de síntomas y signos de una entidad clínica, los signos son las manifestaciones objetivas y verificables que el cliente informa al  médico o psicólogo, o en su defecto puede ser visto por estos profesionales sin manifestación del paciente. Por ejemplo una ansiedad, los ataques de ira, la hiperactividad entre muchas. Un sintoma es una característica con connotación fenomenológica, es decir, tendrá el componente subjetivo de que solo será manifestado y sentido por el cliente, por ejemplo: “siento desdoblar mi personalidad” “siento que no puedo recordar”, “me siento mareado”. Con síndromes de la infancia, nos referimos a aquellos signos y síntomas que manifiestan los niños y que pueden ser antecedentes de entidades clínicas mas graves, y que pueden en su desarrollo, desencadenar un problema de conducta grave o una personalidad problemática. Comenzaremos esta serie con la personalidad sádica y sus manifestaciones en la niñez.

En la sociedad vemos frecuentemente a personas que ejercen oficios que son socialmente  reforzados con admiración y respeto debido a que cumplen funciones sociales específicas, el militar nacionalista y héroe, el instructor que forma a nuevos soldados “valientes” para la guerra y mata a un animal para bañarse en sangre, el ministro religioso que hace temer con cuentos como el infierno y el pecado a sus creyentes o cualquier jefe tirano y sangrón que hace trabajar a sus empleados de sol a sombra. Muchas de estas personas encajarían perfectamente en personalidades sádicas, ya que en sus tratos interpersonales son difíciles de soportar. Manifiestan conductas bruscas y sin respeto a los demás, son precipitados para responder a ciertos estímulos y tiene baja tolerancia a la frustración, cuando se ven limitados en sus funciones o sus deseos, pueden estallar en ira sin medir las consecuencias aun siendo agravantes para el mismo. Utiliza un lenguaje verbal hiriente y violento, su conducta hace sufrir a los demás y él lo sabe, ha ganado reforzamiento por ello, en el ejercicio de sus funciones sociales, pueden llegar a causar la muerte a otras personas o hacerlas sufrir cruelmente – el investigador que hace hablar a su capturado bajo las diferentes técnicas de tortura – cuando hablan con otra persona siempre cree tener la razón y no cede ante el error, ni rectifica.

El sádico ha aprendido a ganar créditos con ese comportamiento, aparte de su nivel biológico que posee un carácter fuerte y explosivo, sus diferentes experiencias le han enseñado que a si se consigue las cosa. Y que otra forma de comportamiento sería inútil. Sus conductas físicas y verbales son abusivas con el más débil, el sufrimiento de la víctima no para su accionar, más bien exacerba sus ánimos. Responde de manera agresiva a la provocación ante la cual cae con facilidad. Intimida, coacciona y humilla a sus víctimas  hasta tener el poder sobre la conducta de la otra persona, ante la cual una vez conseguida empeorara en su accionar contra la víctima. Se ríe de la desgracia ajena, su capacidad para enganchar con las emociones de otras personas, están en déficit. En cambio tiene un exceso de conducta liberadora, si Ud. cree tenerlo cerca, huya de él, tal vez no parara hasta verlo sangrar.

Puede camuflarse bajo una personalidad psicopática, ante lo cual el clínico debe dar su diagnostico diferencial, contrariamente a su conducta disruptiva que puede hacerle parecer valiente y rudo, es muy sensible ante las críticas, ante la cual puede responder  con conducta agresiva.

Síndrome de la infancia

Algunos padres se quejan de que sus niños son agresivos y tienen un “carácter fuerte” son oposicionistas ante las normas y reaccionan mal ante los limites sociales y normas de convivencia, son abusivos con compañeros, hermanos más pequeños y hacen sufrir a los animales que tiene como mascotas. Si su conducta perjudica a los demás, no sienten culpa, pueden culpar a los demás por los problemas que ocasiona, no responden bien a los castigos y parece que al contrario, ese castigo le refuerza la conducta problema. Se burlan de sus compañeros y de cualquier persona que está en problemas, son descontrolados y pueden presentar hiperactividad, a veces se disculpan por los problemas que causan pero después vuelven a cometerlo mientras más pronto aparezca el problema y dependiendo el tipo de ambiente en que se críen, y el apoyo social con que cuenten,  su pronóstico es reservado, las edades que fluctúan para este problema de conducta son de 6 a 12 años, se presenta más en niños que niñas.

Los modelos parentales, el ambiente social, la escuela, y los compañeros le darán las pautas para que se salgan con la suya, aprenderá que resolver problemas por ese medio es más fácil y es temido en la escuela, los demás niños se alejaran y le temerán, sentirá satisfacción por eso, presentando un déficit de conductas adaptativas y escaso goce en reforzamiento a conductas pro positivas. Los abusos de los padres maltratadores que le han dado mensajes de que así se puede imponer y hacer de las suyas genera un aprendizaje agresivo y de superioridad que conforme pase el tiempo más difícil serán los intentos para desarrollar conductas contrarias a las conductas problema.

El tratamiento debe incluir terapia conductual predominando los reforzamientos a conductas incompatibles con la conducta agresiva, es decir reforzando las conductas de juego cooperativo, reuniones de grupos escolares y un cambio en el estilo parental de crianza, la extinción de los reforzadores a su conducta verbal de recriminación, así como la interrupción del refuerzo a su conducta violenta – que el niño debe saber que es inaceptable -  debe ir acompañado de la enseñanza a nuevas formas de relacionarse. Tomar siempre en cuenta que si bien las condiciones genéticas lo disponen a captar ciertos estímulos preferentemente de otros, o que tenga un fuerte “carácter” la conducta agresiva no se hereda, se aprende.

 

 

martes, 12 de marzo de 2013

La soledad


Si el hombre es un ser social como nos dice la teoría socio biológica la soledad seria esa bifurcación ontológica no encontrada. Venimos al mundo solos, a menos que vengamos con algún mellizo o gemelo, por lo general,  se viene a este mundo solo, después de estar nueve meses dentro del vientre de una madre es cierto, pero separado por la placenta, que si bien nos conecta con el exterior, también nos separa de ella. La sociedad es ese algo que no se puede evitar, estamos acompañados aun en contra de nuestra voluntad, no hay salida, conforme crecemos nos damos cuenta que existe una sociedad que reprime, esa represión socialmente comprensible nos aleja de ella, la necesitamos para no dar rienda suelta a todo los miles de años de evolución que traemos puesto en nuestra piel, pero nos separa a la vez, el respeto a los demás se tiene que aprender, no venimos con ese respeto al prójimo como con la capacidad de hablar, es un asunto social que nos obliga a respetar al otro. Sin esa obligación, nos comeríamos los unos a los otros, para los que no quieren esa, digamos, obligación moral, tienen la Ley que es una especie de venganza legal.

Los misántropos prueban que la soledad es un recurso de amor propio que traemos como especie, Oscar Wilde, Nietzsche, eran hombres que preferían estar solos, despreciaban al género humano, pero no era un desprecio selectivo a tal o cual cualidad, era un desprecio ontológico como especie, para Nietzsche por ejemplo, la autarquía de su superhombre era el requisito para su soledad, aunque creo que hubiera cambiado de opinión cuando llego a su estado de demencia y tuvo que ser ayudado para poder sobrevivir. El problema de aceptarnos como seres solitarios se da  cuando estamos ya dentro de la sociedad, y no queremos aceptar la cualidad solitaria, entonces nos volvemos selectivos, con el peligro de volvernos discriminativos sin querer, o queriendo, no lo se, desde escoger a nuestros amigos a seleccionar nuestra pareja, si se pudiera tener esa facultad para escoger a nuestros familiares, la vergüenza y el complejo existirían mucho menos.

Para los griegos éramos animales sociales. Aristóteles pensaba que el hombre autosuficiente o era un bruto o era un Dios. Pero los griegos muy proclives  al presente y a alinear su sentir en el cuerpo, no conocían de espacios. Aunque creo que llegaron a conocer la soledad en el dolor del sufrimiento impuesto por sus dioses, el mismo Heracles sufrió solo su locura. La Rochefoucauld decía que el hombre es por naturaleza un ser solitario. La insociabilidad sociable del hombre pensado por Kant era el sentimiento dual de sentirse solo pero a la vez querer o necesitar estar en sociedad. Para Kant el hombre tiene estas dos cualidades, la soledad natural de hacer su voluntad y el principio regulador de su imperativo categórico “comportante como quieres que los demás se comporten” esto última para él, era lo que podía sacar lo mejor del hombre.

Si buscamos dentro de nosotros nos quedaremos más solos aun, desde un enfoque fenomenológico, nadie puede sentir lo que otro hombre siente, podemos hacer nuestro mejor esfuerzo, pero sabemos de antemano que el sufrimiento y el sentir del ser humano es solo suyo. Reconocemos el dolor en el otro como un hecho objetivo por sus formas, pero no por su sentir en sí mismo.

La soledad del hombre que decide su libertad es más dura aun, mas cuando de responsabilizarse por las consecuencias se trata. El miedo que el hombre siente cuando se encuentra solo en el mundo dispuesto a la decisión de su libertad es lo que Sartre llamo “la nausea”, consecuencia del miedo de no tener a Dios y ser responsable él mismo de sus actos y sus consecuencias. La nausea sería el equivalente a la neurosis freudiana,  el miedo que se somatiza sin perder de vista la realidad que sufre. La soledad también puede ser una búsqueda de identidad, como por ejemplo, la tomada por Octavio Paz como concepto base de su análisis de la sociedad mexicana que busca romper la careta del nacionalismo que esconde un no ser, o ser en el mejor de los casos, lo que se esconde dentro de la máscara.

La soledad si es vivida por decisión propia sufre menos que la soledad impuesta desde la sociedad como una negación, los incomprendidos sufren  lo que los solitarios voluntariosos no sufren, aun las revoluciones tienen que tener la aceptación de la sociedad.

El ateísmo es una soledad religiosa, mejor dicho antirreligiosa, usaremos mejor el término laico, aunque el anti en este caso, no se escapa de la conexión con ese Dios que el ateo niega, aunque sea para precisamente negarlo. En el amor, en la mayor parte de las relaciones se está realmente solo, en el orgasmo por ejemplo, siempre se llega solo, la intimidad es muy difícil compartirla en todo su esplendor,  - salvo que encuentres a aquella persona que tenga la sensibilidad y la experiencia necesaria para saber cómo llegar juntos – acabaras siempre solo. Quedarse solo en el amor es mejor a  nunca haberlo conocido. Aunque hasta para quedarse solo en el amor hay que tener eso que llaman dignidad y respeto por uno mismo y por el otro. No hay peor soledad que la que no se busca. En cualquier caso, el hombre solitario o el hombre social, dos seres, la dualidad que nos pone en la balanza y descubrirá en nosotros dos cualidades que desarrollar, dependerá de cuál de las dos desarrolle primero, para sacar lo mejor o peor de nosotros.

 

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...