martes, 18 de octubre de 2011

¿EXISTE EL LIBRE ALBEDRIO?

El libre albedrio podemos definirlo como la libertad de hacer algo a plena voluntad, sin causa o razón. Podemos conceptuar la libertad en física y moral, muy aparte de la libertad física que se entendería como el hecho de no tener impedimento físico, barrera u obstáculo para hacer algo, el presente artículo se basara principalmente en la libertad moral.

El tema del libre albedrio abrió una brecha en la responsabilidad celestial sobre la existencia de la maldad en este mundo, trasladando esa responsabilidad a la decisión del ser humano; pero desde que san Agustín dio inicio a esta doctrina, la envolvió en un oscuro sin sentido desde el inicio. Si el hombre es obra de Dios, y todo lo que se mueve en el mundo también es a voluntad de Dios ¿Cómo es posible que el hombre, ese ser pecador, débil y maligno, tome una decisión por encima del creador que lo ha puesto en este mundo? ¿Acaso Jesús en sus predicas tomo esa doctrina del libre albedrio como una opción del hombre para entrar al cielo? o solo es un doctrina pagana hecha para devolver la fe a los cristianos que la habían perdido en  la Iglesia Católica. Desde el inicio, envuelto en un manto nada claro y religioso, pareciera que tomo valor en su época hasta la llegada del racionalismo que la cuestiono. Pero como sabemos, Jesús no hablaba del libre albedrio, para  El, solo había un camino celestial, el hacer la voluntad de su padre, punto. Así, desde el punto de vista religioso  el libre albedrio no tiene ningún sentido, más bien iría en contra de la magnanimidad de Dios y las sagradas escrituras. Incluso Lutero dijo: Aquellos que sostienen el libre albedrio les advertiré que tal afirmación  implica al mismo tiempo negar la existencia de Cristo”. El padre de la Iglesia san Agustín nos dice en su libro “De libero arbitrio” “Dime ¿no es acaso Dios el autor del mal?..........y puesto que vemos a Dios como principio de  todos los seres, y no siendo el autor del pecado, nos cuesta comprender que las almas, al hacer el pecado, y habiendo sido las almas creadas por Dios, no se le atribuyan a Él, el principio de dichos pecados”. Lo que llevo a san Agustín a contradicciones religiosas sobre otorgarle el libre albedrio al hombre sin despojarlo del pecado original.

Schopenhauer en su Ensayo del libre albedrio  opina que la responsabilidad moral de la decisión del hombre es inadmisible sin recurrir al principio de la Aseidad, que vendría a ser el atributo de Dios que le permite al hombre existir por si mismo y ser su propia obra; así, con el libre albedrio se perdería el origen del mal, o en su defecto no estaría nada claro, si es creación divina o simple cualidad humana negativa, si es lo segundo, decidir hacer el mal nos libraría del infierno.

Ahora bien, desde un punto de vista más terrenal podemos preguntarnos ¿Somos libres de hacer lo que nos venga en gana? Podemos pensar que esa “gana” viene de  nuestra conciencia, pero también podemos pensar que  el hombre al ser un sujeto impregnado en el sistema natural de las relaciones de variables, la producción cognitiva de esa conciencia inclusive, tiene que estar de acuerdo a esas relaciones de variables, es decir a la causa primera de una decisión, osea, lo que yo decida, se debe a una causa anterior, porque ningún efecto tiene existencia sin la causa que la precede. Schopenhauer cita a Hobbes y su obra Questiones de libértate et Neccesitate donde dice “Ninguna cosa tiene origen en si mismo sino en la acción que sobre ella libra algún otro agente inmediato. De modo que cuando alguien se inclina hacia algo frente a lo cual no mostraba deseo ni voluntad, no debe buscarse ello en algún movimiento de su voluntad, sino en la acción de algún agente que ha obrado”. Spinoza concuerda con Hobbe, cuando en su obra Ethica nos dice “ La voluntad no puede ser llamada causa libre, sino causa necesaria………toda cosa existe necesariamente por una causa exterior, y obra conforme a una ley determinada.”  Voltaire con su característica ironía nos dice “Sea como fuere el libre albedrio,….. , está fuera de toda duda que las manifestaciones de ese poder, ósea las acciones humanas, se determina todas ellas del mismo modo que los otros fenómenos de las naturaleza, es decir por leyes naturales de orden general”. Sin ser un reduccionista naturalista, me parece ver una similitud muy cercana entre estos conceptos y la psicología conductista, incluso con la cognitiva. A cualquiera de las dos se le puede aplicar estos principios, en la conducta, estimulo – respuesta y en lo cognitivo  la causa de tal o cual pensamiento, se debería a un pensamiento que lo precede y ha sido reforzado.

Pregúntese si su decisión se debe a una cosa voluntaria, o está tomada bajo condiciones que someten esa decisión a cuestiones de consecuencias para usted o los suyos.

Podemos concluir que  el libre albedrio es un concepto por lo demás, confuso y casi invisible, nuestra voluntad aun sintiendo que la decidimos por nosotros mismos, está dirigida por alguna circunstancia o en su defecto, por cuestiones medibles, manipulable e  influenciables, nada nace de la nada, todo tiene un precedente,  hasta el libre albedrio

miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA AUTOESTIMA

La Autoestima es para decirlo en términos simples, la valorización que se tiene a uno mismo, esta valorización tiene que ver con una manera de pensar, sentir y actuar, y se manifiesta mayormente en la conducta social. Las personas con baja autoestima se  nota en el momento de hablar, como por ejemplo miedo a intervenir en un debate, en conversar algún tema, en pedir algún favor o exigir un derecho, en el sentir se manifiesta con una dependencia hacia otra persona, con miedo al rechazo, y temor a la independencia emocional, en la conducta manifiesta se  observa con la postura física en todas esas manifestaciones anteriores, incluso agresión hacia el otro cuando no consigue lo que quiere. No es algo que está alejado de nosotros, lo llevamos permanentemente y aunque no nos demos cuenta se nota. Se debe mayormente a una historia de aprendizaje en donde el refuerzo  a conductas adecuadas ha sido escaso, manifestaciones de  pacientes dirigen la preocupación hacia castigos excesivos y permanentes. Cuando  una persona ha sido castigada permanentemente, ya sea presentándole un estimulo adversivo a su conducta, o quitándole algo agradable como consecuencia de la misma, desarrolla una indefensión y una visión negativa de la acción. Ahora bien, el castigo no siempre tiene que ser físico para que esto  ocurra, alguna acción, alguna palabra, alguna mirada puede servir como castigo, que a la larga exposición de este, originara que la  persona se sienta insegura y tienda a evitar hacer algo o iniciar alguna empresa.

En el colegio por ejemplo, los  alumnos constantemente se ven expuestos a castigos de los profesores, malas notas o llamadas de atención, también a las  burlas de los amigos, que lo condicionaran a sentirse mal, si tiene problemas de aprendizaje la cosa se agrava. En la casa con los padres las constantes prohibiciones lo llevaran a depender de ellos, restándole independencia que le servirá para la toma de decisiones el resto de su vida.

Cuando uno es adulto la importancia de una autoestima adecuada se manifestara en la toma de decisiones, en la forma de ver la vida, en como enfrenta los problemas que se le presenta a nivel profesional, personal y familiar– lo que llamamos carácter- .

¿Qué podemos hacer?

A nuestros niños debemos reforzarles sus acciones positivas, los padres me dicen siempre que un niño “debe portarse bien porque si” a lo que yo siempre les pregunto, ¿Acaso Ud. va a trabajar porque si, o porque le pagan un sueldo? ¿Acaso se va estudiar en una universidad solo por estudiar una profesión, o porque esa profesión le dará las satisfacciones en emociones y dinero que lo ayudara a sustentarse y vivir? ¿Acaso Ud. ama a su esposa porque si, sin pedirle nada a cambio, ni siquiera amor y respeto?. El asunto es que cuando vemos a alguien a quien decimos “está motivado” creemos que esa motivación es una fuerza metafísica que le sale del corazón, yo lo dudo, es más probable que esa persona motivada, este sintiendo una recompensa ya sea esta social,  emocional o material por lo que hace. Reforcemos, incentivemos, recompensemos las conductas de nuestros niños y serán adultos acostumbrados a eso. Pero esa recompensa debe ser por acciones positivas en donde exista posibilidad de desarrollo de sus acciones por su propio esfuerzo, siempre poniéndoles metas de acuerdo a sus posibilidades, ya que cada persona es diferente, así serán sus potencialidades y sus exigencias, el asunto es saber llegar al punto en que las personas conecten con sus recompensas materiales y emocionales, dando paso paulatinamente al desarrollo y mantenimiento de esa satisfacción personal que le da el sentirse bien por lo que hace.

Cuando las recompensas y premios se dan por  ningún esfuerzo, es ahí en donde se le condiciona a pedir sin hacer y  desarrollara una autoestima frágil, que bajara cuando se enfrente a otra persona que si sabe cómo ganarse esas recompensas que el obtuvo por nada.

lunes, 19 de septiembre de 2011

LO FEMENINO Y LO MASCULINO

“Se dice que llevamos una vida sin peligro en la casa mientras ellos combaten en la guerra. Razonamiento insensato. Estar en línea tres veces con el escudo en el flanco. Lo preferiría, a dar a luz una sola vez”. (Eurípides. Medea).

¡Quien te nombró mujer, flaqueza dijo! (Shakespeare. Hamlet)



Lo femenino y masculino pertenece a lo que se llama género, y el género siendo una construcción social, más que a las características físicas del varón y mujer, se refiere al rol social que se le da a uno y al otro. Como es fácil de deducir tampoco tiene nada que ver con el sexo biológico, pero si con su  práctica. Tiene que ver más con la expresión social del sexo. Por ejemplo una característica del género femenino es ser delicado, entonces cuando vemos a un hombre que no es rudo, se dice que es un delicado y hasta afeminado; otras características que clásicamente se le da al género femenino son: sufrimiento, timidez, maternidad, vida de hogar, llorar, ineptitud, debilidad, pertenencia,  limpieza, honradez, y en el acto sexual pasividad, entre otras; al género masculino se le da ciertas características clásicas, fuerza, decisión inteligencia, valentía, tosquedad, suciedad,  deshonestidad y en el sexo, ser activo, entre otras. En el ideario común, las personas atribuimos lo femenino con el sexo en cuanto a biología, pero no es así, en las relaciones sexuales por ejemplo, un hombre rudo puede ser homosexual y sentirse femenina en el acto; una lesbiana puede ser una mujer muy femenina pero ocupar la función activa con otra mujer.

Los griegos denominaban “anèr” a la virilidad del hombre, el ciudadano por excelencia, y “gunè” a la mujer en cuanto al “otro del hombre” domesticada bajo el nombre de esposa, estas denominaciones estaban en relación con la vida en la ciudad. La antropóloga francesa Nicole Loraux especialista en la Grecia antigua entiende “anèr-gunè” como dos categorías no contrapuestas a continuación lo que nos dice Loraux “Del ciudadano a su otro, a sus otros, hay sin duda más de un elemento discriminador. Pero si no se considera más la oposición de lo mismo y de la alteralidad………. como la  última palabra de la reflexión de los griegos (Después de todo Platón mismo sabia que lo Mismo participa de lo Otro) , es forzoso advertir que lo femenino es el más rico de los discriminantes, el operador que por excelencia, permite pensar la identidad como virtualmente trabajada por otro. Lo que significa que cuando se es un hombre griego, cuando se lee a los griegos, se debe proceder  a operaciones de pensamiento mucho más compleja que las verificación repetitiva de una lista de categorías antitéticas”

Es decir, aunque la sociedad griega descalificaba el “gunè” femenino, para reforzar la viril “anèr”,  dejaba abierta la posibilidad de una inversión sexual de acuerdo a los roles sociales. Y se deduce esto por lo que Michael Foucault denominaba el principio de isomorfismo entre relación sexual y relación social que regia en la sociedad griega. En otras palabras, la diferencia sexual se revestía de cierta característica social en su comportamiento, acaso para tranquilidad de algunos griegos que no la tenían muy claras.

De esta forma si una mujer era combatiente tenia característica viril y si un hombre mostraba delicadeza era femenino. Ejemplos de esto lo tenemos en “Antígona” y  “Electra” de Sófocles, o “Medea” de Eurípides. Las madres de los hoplitas griegos eran consideradas unas guerreras como sus hijos. En su mitología los griegos cuentan mitos de sus dioses relacionándolos con mortales varones, el mismo Aquiles en la “Guerra de Troya” demuestra una desesperación y tristeza ante la muerte de Patroclo, características femeninas que subliminalmente el relato trata de ocultar del héroe griego. Con esto quedo expedito el camino para encerrar ciertos comportamientos y roles que tuvieron a la mujer subordinada a las ideas del hombre. Como herederos de gran parte de la cultura griega nuestra sociedad ha  mantenido lo femenino y a la mujer en un sitial de absurda debilidad y dependencia. Casi todos los filósofos exceptuando a Montaigne y Voltaire defenestraban de la mujer, incluso el racional Kant lo que perpetuo en su época esas ideas.

Simone de Beavoir decía que la “mujer no nace, se hace” pienso que se refería en que la mujer una vez nacida, tenía que comportarse como la sociedad manda o le tiene impuesta, por eso ella decía que “lo grave no es que el hombre crea inferior a la mujer, lo grave es que gran parte de nosotras realmente se lo cree” . En su libro “El segundo sexo” Beavoir echa por tierra los mitos de la mujer en cada rol que la sociedad le asigna, nos cuenta ahí historia de lesbianas, casadas, heterosexuales, prostitutas, madres e hijas, y nos abre los ojos que la sociedad del mediados del siglo XX aun le temía a la mujer , este miedo no es en definitiva un  rol femenino, los hombres tememos a la mujer aguerrida, que toma la iniciativa, a las que nos supera sexualmente, y  cualquier psicoanalista estaría de acuerdo conmigo en el hecho de que las conductas de ignorar, esconder y menospreciar son demostraciones de miedo y debilidad.

Yo no voy a defender a la mujer en este artículo, los grupos de liberación femenina se han encargado ya de eso, lo que pienso es que la mujer es igual que el hombre, con sus mismas virtudes y sus mismos defectos, deben tener las mismas obligaciones y los mismos derechos. Las características y los roles sociales son intercambiables incluso en la práctica sexual, sin dejar de ser mujer o varón, esta dualidad de la naturaleza humana es la que nos imposibilita de ser dioses.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

¿CUANDO IR A UN PSICOLOGO?

El desarrollo de la personalidad y su expresión en la esfera conductual, afectiva y cognitivas se puede observar en la mayoría de las personas, dentro de lo que se llama un “contínuum”, es decir, en la frecuencia, y calidad de esa expresión. Básicamente la diferencia clínica entre un problema de personalidad y una personalidad “normal” es la frecuencia en que la persona presenta el problema de relación, afectivo o cognitivo. Es decir es diferente que la persona se enfrente a los problemas siempre con dificultades, lo cual implicaría ya un problema, a que cualquier persona normal por cuestiones de estrés o cualquier problema afectivo tengan momentos de tensión en sus relaciones. Hay que entenderlo dentro del continuum o sea el rasgo común en que la persona “normalmente” es.

Socialmente las personas esta dentro de lo que se llama sus relaciones interpersonales, que incluyen amigos, trabajo  e incluso con las personas desconocidas cuando caminan por la calle. También, y dentro de un campo más privado, incluye sus relaciones familiares, con los hijos y pareja. En este campo conductual la persona se comunica, siente y actúa. El mito de la asistencia psicológica relacionada con locura o problemas mentales, en mi opinión ha sufrido un cambio – aunque no muy marcado a mi gusto – aun hay personas que relacionan ir al psicólogo con algo grave, vergonzoso y objeto de burla o comentario, y utilizan eufemismos como, ir  a un  “consejero” o “ayuda profesional”, aunque los problemas sociales de violencia familiar, depresión, suicidio han aumentado, el Estado no organiza una política de salud mental para la población.

Toda persona en sus relaciones sociales se encuentra con problemas que tienen que afrontar, y de acuerdo a su historia de aprendizaje, reforzamiento y vivencias tempranas con estos tópicos, reaccionaran de igual manera debido a-  digámoslo así para poder entendernos- la costumbre que tengan. Si no existe en la persona una cultura de prevención en la salud mental de él y su familia, y  debido a esto, ese afrontamiento de sus problemas lo lleva a dificultades en sus relaciones laborales, familiares y sociales, cuando la persona siente un afecto expresado en depresión, ira, violencia o ansiedad, cuando cognitivamente tenga pensamientos automáticos erróneos que distorsionen la realidad relacionado a celos y obsesiones a diversos sucesos, cuando estos problemas se presentan muy a menudo , es hora de ir al psicólogo.

Los psicólogos siendo los profesionales  de la conducta normal y anormal, no solo atiende estos problemas, también se puede ir al psicólogo por cosas menos graves, como  un consejo psicológico, orientación vocacional y  por la llamada terapia de apoyo.

En los casos de niños, los padres deben de observar su rendimiento escolar, si han bajado su rendimiento por problemas de aprendizaje, si sus niños presentan problemas de autoestima, aislamiento social,  o conductas violentas con otros niños y en casa. También cuando los padres pierden los papeles en la crianza y la educación de sus hijos, ejerciendo la violencia familiar y necesitan ayuda.

Cuando se ha decidido ir a un psicólogo, se debe de atender que este sea un especialista en el tema, si tiene alguna especialidad como la clínica, la educativa, laboral o social, si esta colegiado y pertenece a la orden del colegio de psicólogos de su localidad, si tienen alguna referencia mejor, aunque las apariencias a veces engañan, es importante que se tome en cuenta que el tratamiento es efectivo por los resultados, aunque es necesario decir que el resultado de los tratamientos psicológicos  en su mayoría es lento y hay que tener paciencia.

viernes, 9 de septiembre de 2011

UN DIA DE FURIA

La película en donde actúa Michael Douglas y Robert Duval es la historia de un hombre medianamente normal (Michael Douglas) que  ha entrado en una crisis de violencia debido a las variables que afectan su conducta, que a su vez lo hará desestabilizarse emocionalmente y empeorara sus relaciones sociales, será buscado por la policía-(Robert Duval)  ahondándolo aun mas en un hoyo de donde solo podrá escapar con su muerte.

La historia empieza en una larga fila de autos detenidos por el tráfico, en un día muy caluroso, en donde el personaje transpirando y al borde de una crisis de violencia, espera que avance sin resultados, entonces se baja del auto y estallando en una violencia que va en aumento, agrede a otro automovilista por gritar que avancen los autos. La crisis violencia está curso.

Despedido de su trabajo y con un matrimonio separado, el personaje va en busca de su hija, quien cumpleaños, llevándole un pequeño muñeco. Como ha dejado su auto, debe cruzar la ciudad a pie, encontrándose con una  fauna urbana que pone a prueba su incipiente paciencia y lo hace realizar conductas de las cuales el mismo se sorprende. Parece que el autocontrol y su capacidad de afrontamiento frente a las dificultades han disminuido y han dado paso a la expresión violenta de su ira.

Su pensamiento aun no pierde contacto con la realidad, se nota cuando se indigna que unos pandilleros le cobren por pasar por “su territorio”, invocando el derecho que le asiste a caminar libremente por la calle, con un palo de beisbol que guardaba en su maletín les agrede, más adelante, el destino le pone en su camino una maleta llena de armas, dejadas en un tiroteo entre pandillas. Este será el complemento para que su ira tenga una herramienta de fuego, también será la causa por que  la policía lo busque. Entra a una tienda de comida rápida y se molesta por que por unos segundos, paso el tiempo de servir el desayuno, sacando un arma y disparando accidentalmente para que le sirvan. Se encuentra con un  neonazi a quien mata en defensa propia. Cruza un campo de golf en donde los jugadores le llaman  la atención por cruzar sin permiso,  provocando el ataque cardiaco de uno de ellos por disparar a un  carrito de golf. En su huida, se refugia en una casa lujosa donde la pareja que la cuida, le dirá que es de un medico millonario, el personaje entonces se lamentara haber trabajado para el gobierno y de no haber sido  reconocido. La búsqueda termina cuando llega a su casa en busca de su hija  y no la encuentra porque su esposa- de quien está separada- huye de él por miedo a sus ataques de ira. El policía lo encuentra en un muelle, conversa con él y tras una corta conversación del porque de su actitud, el mismo hace que  el policía le dispare, amenazándolo a propósito con una pistola de agua. La película termina con un video en donde se ve al personaje en una vida familiar que no hacía presagiar el lamentable final que tuvo.

El desarrollo de la conducta violenta va de menos a más, el stress en el que está, es producido por la pérdida de su trabajo y el sentimiento de no ser reconocido socialmente, la pérdida de su matrimonio y la separación de su hija, se da cuenta que paulatinamente pierde el apoyo social que sustenta su estabilidad cognitiva y  emocional, esto le provoca una ansiedad de separación, que sumado a una  autoestima baja y la falta de medios psicológicos para llevar una vida autónoma se encuentra en la “cuerda floja” emocional. Su comportamiento observable es inconsistente y e irregular, lo podemos comprobar en la actitud de explicarle en voz baja y de manera educada a los pandilleros que están en un país libre y al dependiente de la tienda de comida rápida que solo se paso unos segundos en el horario, para después explotar en agresión y disparos. Debido a la falta de control y al nivel de ansiedad no es extraño que muestre reacciones de hostilidad para con su ex esposa, que debido a pensamientos paranoicos la culpa de alejarlo de su hija. Por esta razón, su actitud hacia su ex cónyuge es  ambivalente, cambiando de amor a odio en segundos,  explota finalmente matando al neonazi sádico, convirtiéndose en menos de medio día de haberse despertado, en  un asesino. Su conducta demuestra claramente que está en el límite emocional con signos de desasosiego, vacio y depresión, pero a la vez rabia intensa. Estas características clínicas que parecerían propias de una trastorno de personalidad de tipo  limite, deducimos por la trama de la película que lo está experimentando un tipo común y corriente sometido a stress. ¿Es esta la consecuencia de no pedir ayuda psicológica? ¿Cuantos asesinatos pasionales, agresiones violentas contra la mujer y niños se pudieron haber evitado con ayuda psicológica? Esta película demuestra lo frágil que pueden ser algunas personas frente al stress de la sociedad consumista, ante los abusos del poder, la injusticia y las expectativas que se hacen de lo que debe ser una vida con estatus social y económico, dependiendo del estilo de relación, experiencias vitales tempranas, historia de aprendizaje y condicionamiento de esas personas, asi serán los estilos de reacción ante los estímulos aversivos. Pidamos ayuda cuando tengamos sensaciones extrañas de falta de control y de desesperación, y no esperemos que la cólera se nos vaya de nuestras manos.




EL TIEMPO VALE MAS QUE EL DINERO

He tomado este eslogan de un comercial, del cual se puede hacer todo un tratado de filosofía sobre el valor del tiempo y el valor del dinero, pero como no soy filósofo, quiero relacionar esta frase a las relaciones familiares que existe en la actualidad.

Creo que actualmente la familia tal y como nos la enseñaron  que es o debería ser, ya no existe, un gran porcentaje de ella están desorganizadas, padres que trabajan casi todo el día, hijos que van al colegio y cuando vuelven a casa, o están al cuidado de alguna empleada  o de algún familiar que por lo general no lo orientan bien, dejándolos mucho tiempo frente a la televisión o lo dejan salir con sus amiguitos. Los almuerzos familiares de antaño  donde los padres nos hablaban, aconsejaban y nos preguntaban como estábamos en el colegio ya no se dan. Sin llegar a la huachafería de decir que todo tiempo pasado es mejor – por que no es así -  mi intención es darle el valor por las consecuencias que esto trae, hijos  que están  la mayor parte del día sin la figura de sus padres, o en el mejor de los casos, solo con la figura materna, por que el padre llega tarde.

Hay una frase que escucho muy a menudo y es que “hay que darle calidad y no cantidad de tiempo a nuestros hijos” ¿Qué significa esto? En la práctica es un intento por  aprovechar el poco tiempo que tienen los padres para estar con sus hijos, y hablarles de las cosas que les interesa. Por ejemplo al momento de llevarlo a la escuela, el cenar juntos - si llegas a tiempo – y en la sobremesa conversar; pero el problema es que este concepto, dicho sea de paso, muy usado por los psicólogos en los programas de radio o televisión, no está probado que sea efectivo, es un intento más bien por bajar un poco la culpabilidad de los padres que no dedican mucho tiempo para estar con sus hijos. Los psicólogos tenemos mucha culpa en eso, para ponernos a tono con los nuevos tiempos de consumismo, inventamos frases como esta, sin estar seguro de su efectividad. Nos dejamos llevar por los canones sociales y queremos adecuar las relaciones familiares a estos tiempos en donde lo económico y   el estatus social se imponen a las relaciones familiares.

Ahora bien, el tiempo que los padres dejan  de estar con sus hijos es porque están invirtiéndolo en el trabajo que provee del dinero para pagar la alimentación básica sí, pero también para pagar pensiones  de colegios caros, departamentos que le den un buen estatus social, para pagar el auto que dicen que en estos tiempos “es una necesidad ya no un lujo”, para asegurar las salidas  y compras de fin de semana, ¡en fin!  Para mantener un estatus de vida que se cree bueno y que le asegurara un buen futuro a sus hijos. Pero en realidad están descuidando el tiempo y la calidad de las relaciones familiares, los hijos necesitan también cantidad de tiempo, momentos de juego no en el club exclusivo, sino en el parque  con una pelota, los hijos no necesitan autos, necesitan tiempo con sus padres, no necesitan ir de compras los fines de semana a las grandes tiendas por departamentos, necesitan  el cuento narrado antes de dormir, el saber que cuando están durmiendo los padres están en casa, desarrollando una estabilidad emocional y recuerdos que serán las huellas en su memoria que construirá con el transcurso del tiempo,  sus estilos de relaciones interpersonales y de autoestima que le den  a Si mismo una satisfacción y el carácter para afrontar los problemas subsiguientes.

En las escuelas hay mucho problema de desmotivación, los directores me transmiten que el problema fundamental que ellos detectan es una dejadez de los alumnos por la importancia de aprender, por hacer sus tareas y de estudiar. En buena cuenta existe una falta de motivación en la escuela que se extiende a grandes grupos de niños que en su mayoría no tienen a las figuras de modelo en casa. Son niños desmotivados y  aburridos. Entonces los padres son llamados y orientados a llevar a sus hijos a un psicopedagogo para que lo ayude a estudiar o al  psicólogo para que le eleve la autoestima, problemas que por lo general no existirían si pasaran más tiempo con ellos. Se verán forzados a hacer un gasto mas y  tal vez a trabajar más para compensar los problemas que podría verse evitado, un circulo vicioso que tendrá como correlato adolescentes mas desmotivados aun, porque siempre he pensado que más efectiva que una buena intervención psicológica,  es la calidad y el tiempo que los padres le otorgan a sus hijos y el ambiente agradable en el hogar.

En ese sentido el tiempo vale más que el dinero.

jueves, 8 de septiembre de 2011

LA TOLERANCIA

"Mi vecino no es mi amigo, el que es mi amigo es el vecino de mi vecino”. Jean Paul Sartre

                                

Creer que venimos biológicamente con la actitud de la tolerancia, sería ingenuo, creo en realidad que nuestro dispositivo natural no nos prepara ni siquiera para la vida en sociedad, y aclaro que no es una visión pesimista de la naturaleza humana, sino más bien, realista y a la vez  esperanzadora. El hecho de que lleguemos con el potencial, no nos asegura que lo desarrollemos por si solos, al menos no en esta etapa de la evolución. La esperanza radica en construirla.

Llegamos a este mundo con muchas deficiencias estructurales para la vida en sociedad,  y como casi toda la conducta humana, debemos de hacer una estructuración de la misma a nivel social, el hecho de tener emociones nos hace vulnerable al otro en la convivencia. El complicado mecanismo de la emoción nos obliga a controlar nuestro cerebro emocional para vivir en sociedad y no dejarlo actuar para lo cual estaba hecho, la supervivencia. La tolerancia es una de esas deficiencias naturales que traemos al nacer. Por consiguiente debemos de construirla socialmente.

En su etiología latina la tolerancia significa soportar, traducida a la convivencia podemos decir que es la capacidad de soportar a la otra persona en su pensar, actuar  y sentir sin criticarlo ni juzgarlo. ¿Hacemos bien en tolerar al otro?  Sartre nos dice que “mi sola presencia en el mundo limita el accionar del prójimo, y es algo fenomenológicamente determinista para su accionar, y que aun tolerando al otro también le quitamos libertad para actuar, se  le  resta afirmación y perseverancia y lo enmarca a la fuerza a un mundo tolerante, se le resta posibilidades y estrategias para ejercer esa libertad que tendría si no seriamos tolerantes”. En parte tiene razón, los movimientos sociales, las revoluciones, el paso de la esclavitud a la libertad no hubiera podido ser posible si esos pueblos esclavos o colonizados hubieran sido pueblos tolerantes.

¿Entonces de que tolerancia hablamos? Por una parte a la que está enmarcada a un conflicto  de relación con los otros, ese conflicto que puede ser de naturaleza emocional, moral, ética o simplemente de agrado hacia la otra persona, incluso en su manera de pensar, debe también implicar que la persona que no tolera, está dispuesta a hacer algo en contra de esa persona que no es de su agrado, y muy seguido vemos que hace algo, por lo general, en contra de ese malestar o conflicto, sino, estaríamos hablando de indiferencia, que sería algo así como una tolerancia en negativo.

Desde los mecanismos de poder, la no tolerancia lleva a dictaduras, genocidios, guerras, conflictos sociales, violencia y muerte. El siglo XX nos enseño el nivel enfermizo de la intolerancia de los nazis contra los judíos, y de Stalin con los rusos que no pensaban como él. Levy Strauss decía “Que las culturas eran inconmensurables y que para juzgarlas debemos de escapar de la atracción  y de la repulsión que susciten” Ya sabemos lo que dice Foucault sobre la locura y el poder en su libro “Historia de la locura”. Desde un ámbito más personal, las relaciones sociales  y de pareja se ven inundadas de acciones conflictivas  que siempre terminan mal. Este alejamiento de la atracción o repulsión que nos sugiere Strauss, la entiendo en una educación que nos aleje de ideas prejuiciosas –dadas por esas mismas sociedades- lo cual hace de la objetividad y tolerancia un camino más difícil de seguir.

La tolerancia  implica-si se me permite el término-  una educación” de las emociones, dando lugar al desarrollo de la empatía, que es una  capacidad de poder mínimamente  sentir lo que pueda sentir el otro, ligada a una práctica condicionada que refuerce positivamente esa empatía, así se verá reforzada por las condiciones agradables que acompañen a esa relación.  Aunque la fenomenología nos dice que la experiencia, por ejemplo de dolor o alegría, es sentida solo por una persona y no podemos ni siquiera intentar sentirla- y creo que tiene razón-  podemos hacer una  aproximación a ella, con eso bastaría para acercarnos a la experiencia humana y reforzarla.

La pregunta sería como “educamos” las emociones y su variable subjetiva de sentimientos como odio, egoísmo y apatía hacia el otro, una forma es influenciando en las variables que participan en la educación de esa persona, por ejemplo desarrollando acciones desde el hogar que implique que los niños formen grupos, clubes o asociaciones que se enfoquen en ayuda  los más necesitados, bajo supervisión de los adultos para evitar problemas,  dándoles ejemplos de lo que Shapiro llama  “ayuda aleatoria” es decir, practicar la ayuda a personas que se encuentren en la calle , como abrir puertas a señoras ancianas, ceder el asiento en el transporte, ayudando a los minusválidos etc.

Un ambiente de tranquilidad y respeto en el hogar en donde los padres conversen, dirijan y guíen, donde los padres se toleren entre sí, no bajo la visión sartreriana de limitar la libertad, sino por el contrario fomentarla aceptando las particularidad de cada uno.

Por último nos queda reflexionar sobre  si debemos tolerar lo intolerable, que sería como una práctica de la indiferencia solipsista, esa línea delgada en el accionar ante la injusticia y la tolerancia aun es materia de análisis en la práctica ética y moral. ¿Puedo acaso limitar bajo la luz de la palabra tolerancia, mi libertad de luchar contra la injusticia, soy intolerante si lucho contra la intolerancia?.

FABLA SALVAJE

  Y para cerrar esta serie de artículos que trató de síndromes psicológicos étnicos o, si se quiere llamar, de psicología comunitaria, lo ...